¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Acoge niños enfermos terminales para darles consuelo y amor

pixabay
Comparte

En los últimos 20 años Mohamed Bzeek ha cuidado a decenas de niños enfermos, 10 de los cuales han muerto

Acoger a niños requiere mucho amor y altruismo. Pero en Los Angeles hay quien ha ido más allá, cuidando niños que están por morir:

Mohamed Bzeek, en los últimos años ha adoptado y acogido a muchos niños gravemente enfermos.

La cuestión es amarlos como si fueran míos”, declaró Bzeek a Los Angeles Time. “Se que están enfermos. Se que están por morir. Como ser humano hago lo mejor que puedo, y dejo el resto a Dios”.

Bzeek, que hoy tiene 62 años, llegó de Libia en 1978 como estudiante universitario. Si no fuera por su ex mujer, probablemente no habría respondido a su llamada. Los dos se conocieron en los años 80 gracias a un amigo en común. Los abuelos de ella habían acogido a algunos niños, y Mohamed hizo suyo este gran amor por los más pequeños. La pareja decidió concentrarse en los niños enfermos terminales hacia mediados de los años 90, tras la muerte de una niña que habían acogido.

Cuando aún estaba en el vientre materno, la pequeña había sufrido los efectos de los pesticidas que respiró la madre, jornalera del campo; nació con una espina dorsal tan deforme que tuvieron que ponerle un yeso completo. Bzeek cuidó de la niña durante un año. “Sufrí mucho cuando murió”, dijo a Los Angeles Times mostrando una fotografía de ella en el ataúd, rodeada de flores.

El único hijo biológico de Bzeek, Adam, nació en 1997. Afectado de enanismo, tenía los huesos tan frágiles que se podían romper sólo de cambiarle el pañal o quitarle los calcetines.

Ahora Adam tiene 19 años y pesa alrededor de 65 kilos. Estudia informática en el Citrus College, y va a clase con su silla de ruedas eléctrica. Es el estudiante más bajo de su curso, dice Bzeek, “pero es un guerrero”.

En el 2000 su mujer Dawn se enfermó gravemente. Las frecuentes crisis epilépticas la debilitaban mucho, obligándola a estar en casa durante días. Su matrimonio se resintió muchísimo, y se separaron en 2013. Dawn murió poco después de un año.

Otro de los niños de acogida – internado 167 veces y fallecido a los 8 años – nació con el síndrome del intestino corto. No podía comer. Pero a pesar de eso Bzeek quería que se sintiera parte de la familia, y lo hacía sentarse a la mesa, junto a los demás, con un plato y una cuchara.

Ahora Bzeek está cuidando a una chica que nació con encefalocele, condición que la ha vuelto mental y físicamente subdesarrollada. De su cráneo salían partes del cerebro, que luego se quitaron quirúrgicamente. No ve ni oye, tiene todas las extremidades paralizadas y sufre de continuas convulsiones. Mohamed la cuida, buscando darle todo el afecto y consuelo posibles.

“Se que no puede oír ni ver. Pero yo le hablo siempre. La abrazo, la acaricio… Tiene sentimientos. Tiene alma, es un ser humano”.

Los médicos perdieron la esperanza cuando la niña tenía dos años. Ahora tiene seis.

Hay una necesidad desesperada de padres adoptivos que cuiden niños en estas condiciones. Y en Los Angeles hay sólo una persona dispuesta a hacerlo: Mohamed Bzeek.

“Si nos llaman y nos dicen: ‘Este niño no puede estar aquí, debe regresar a casa’, hay un nombre en el que pensamos, dijo Melissa Testerman, coordinadora del Departamento de asuntos sociales del condado, encargada de encontrar un hogar a los niños enfermos. “Él es el único dispuesto a cuidar a un niño que corre el riesgo de morir”.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.