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“Católicos ahora son capaces de prestar sus oídos a desafíos de Lutero”

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El Vaticano y el Consejo Mundial de la Iglesias prepararon documento común de oración también en el año del V Centenario de la Reforma

Bajo el lema de la Reconciliación, el amor de Cristo nos apremia (cf. 2 Co 5, 14-20), el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos del Vaticano y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias han publicado un texto guía para los seguidores de Jesús que se preparan a celebrar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos  del 18 al 25 de enero.

Se trata de una colección de materiales, textos bíblicos y recomendaciones para la oración común para “buscar la unidad durante todo el año”.

Respecto a la Conmemoración del 500 aniversario de la Reforma en 2017, los organizadores también explican que “esta celebración confiesa sin medias tintas los pecados de división que siguieron a la Reforma”.

“Separando lo que es polémico de las cosas buenas de la Reforma, los católicos ahora son capaces de prestar sus oídos a los desafíos de Lutero para la Iglesia de hoy, reconociéndole como un «testigo del evangelio» (Del conflicto a la comunión, 29)”, se leen en el documento de preparación.

“Y así, después de siglos de mutuas condenas y vilipendios, los católicos y los luteranos en 2017 conmemorarán por primera vez juntos el comienzo de la Reforma”.

En 1517 Martín Lutero levantó preocupaciones acerca de lo que él consideraba abusos en la Iglesia de su tiempo haciendo públicas sus 95 tesis.

Una celebración del aniversario que mira a Jesús, príncipe de la reconciliación – explican los consejos de las Iglesias – a la que están invitados a participar “católicos romanos, ortodoxos, baptistas, metodistas, menonitas y otros”.

Los materiales preparados sirven para expresar “el grado de comunión que las Iglesias ya han alcanzado y para orar juntos para llegar a la plena unidad querida por Cristo”.

La historia de la Reforma “se ha caracterizado por una dolorosa división”, por lo tanto esta celebración es considerada como un signo importante de encuentro.

En este sentido, la Comisión Luterano-Católico Romana sobre la Unidad ha trabajado mucho para llegar a un entendimiento compartido de la conmemoración, después de 50 años de diálogo.

Adaptar los textos para ser utilizados localmente y en colaboración ecuménica, incluso creando nuevas estructuras. “Al hacerlo, se deberán tener en cuenta las prácticas litúrgicas y devocionales locales así como el contexto socio-cultural”.

Los textos bíblicos (reflexiones) y Octavario de la Semana de Oración ayudan a las Iglesias y las comunidades cristianas a tener un modelo de Celebración ecuménica, “según se considere oportuno en cada situación”.

“Las reflexiones que se tengan cada día pueden terminar con un momento final de oración de intercesión”, sugieren.

La caridad y los gestos pasos concretos hacía la unidad 

El texto bíblico elegido para el 2017 evidencia el amor de Cristo (2 Corintios 5, 14-20) que “murió por todos, para que quienes viven, ya no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.

Un ecumenismo de la caridad y de la ayuda a los más necesitados. “Somos, pues, embajadores de Cristo y es como si Dios mismo os exhortara sirviéndose de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que hagáis las paces con Dios”.

La Unidad de los cristianos a partir de “actos concretos de ayuda”, tan necesarios – insisten los organizadores – como lo son “orar juntos por la reconciliación y la paz”. Hacer algo por los prófugos, los emigrantes, los desplazados de la guerra, el hambre, los marginados, los excluidos.

Los ocho días y la celebración ecuménica

El texto 2 Co 5,14-20 da forma a las reflexiones de los ocho días:

Día 1: Uno murió por todos

Día 2: Ya no vivan más para sí mismos

Día 3: A nadie valoramos con criterios humanos

Día 4: Lo viejo ha pasado

Día 5: Una nueva realidad está presente

Día 6: Dios nos ha reconciliado con él

Día 7: El ministerio de la reconciliación

Día 8: Reconciliados con Dios

“En la celebración ecuménica, el hecho de que Dios ha reconciliado consigo el mundo es motivo para celebrar. Pero esto también tiene que incluir nuestra confesión de pecado antes de escuchar la proclamación de la Palabra y beber del profundo pozo de la misericordia de Dios. Solo entonces podremos dar testimonio ante el mundo de que la reconciliación es posible”.

En este contexto, la visita de Papa Francisco a Suecia, del pasado 31 de octubre al 1 de noviembre, fue un importante paso en este camino ecuménico con la firma de una declaración conjunta en la que se involucra a ambas iglesias en un nuevo compromiso en el ámbito del diálogo y el testimonio a favor de los más necesitados, los emigrantes, refugiados y evitar las disputas religiosas y el odio que deriva.. En ese caso, el Pontífice participó en la conmemoración de los 500 años de la Reforma y de los 50 del inicio del diálogo entre los católicos y los luteranos.

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