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El sencillo arte de dar y recibir un regalo en Navidad

Aila Images | Stocksy United
Friends handing over gifts at a birthday party
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Pautas de etiqueta de regalo de Navidad para niños y adultos por igual. Averigua si estás haciendo alguno de estos regalos "inaceptables"

El otro día, mientras viajaba en el metro, vi un anuncio de una página web que re-vende “regalos de Navidad no deseados” y, me sentí triste de repente.

El anuncio me puso de mal humor, ya que representa una de las cosas que me disgustan, pero se toleran durante la temporada de fiestas navideñas: la compra de regalos y la devolución en tiempo limitado de muchos de ellos. Pero, ¿vender un regalo que no quieres a otra persona? ¿Un regalo de alguien que se molestó en dedicar un tiempo eligiéndolo para ti?

Esto no debería pasar, es lo más bajo que se puede hacer con la “Navidad” tan comercializada, que está tan lejos de la esencia de la Navidad que conozco y amo. Bajando del tren pensé que tal vez fuera mejor que Cristo no fuera mencionado en ese tipo de anuncio consumista.

Pero, más tarde, nació en mí una preocupación más profunda. Mis hijos podrían estar viendo este tipo de mensajes de “Navidad” que están por todas partes, mientras ellos caminan de ida y vuelta a la escuela y haciendo otras actividades. No quiero que confundan este tipo de sentimientos con el verdadero significado de la Navidad, y mucho menos, que piensen que pueden vender un regalo no deseado de su tía o de Papá Noel.

Así que, como su madre (y por lo tanto la guardiana de sus modales), me gusta asegurarme de que se dan cuenta del esfuerzo que se dedica a elegir un regalo bien pensado y de precio razonable.

Tengo una familia bastante numerosa y a la hora de comprar regalos de Navidad para todos, llevo conmigo a mis hijos y les pido que piensen mucho sobre lo que haría felices a sus familiares. ¿El abuelo disfruta leyendo un buen libro? ¿A sus primos les gusta pintar?

Sólo de esta manera, pensando en los miembros individuales de la familia, están haciendo un esfuerzo. Y luego, en Navidad, la recompensa es simple, pero poderosa: ver a ese ser querido abrir un regalo y estar encantado, ¡aunque esté fingiendo!

Se trata de un dicho antiguo básico que mi madre me contó a mí (y su madre probablemente se lo contó antes a ella): “No es el regalo en sí, sino la intención, la que cuenta”. Y sí, esa es la quintaesencia de hacer regalos: dando y recibiendo un regalo, deberíamos mostrar agradecimiento.

Les digo a mis hijos que los regalos que más me han llegado al corazón a lo largo de los años han implicado siempre mucho amor y respeto, pero mi favorito, de todos los tiempos, es una foto en blanco y negro conmigo como mamá, sujetando en mis brazos a mi bebé recién nacido.

No sólo, porque mi hermana eligiera la foto en la que salgo delgada (¡bien hecho, hermana!), sino que también pasó el tiempo adicional para montarla en un marco de madera hecho por ella, incluyendo un colgador de metal. Necesitó trabajar duro para entregar el regalo.

Fue un momento precioso poder ver la satisfacción en la cara de mi hermana mientras yo estaba llorando (¡sólo un poquito!) de gratitud y alegría.

Así que, he preparado una pequeña guía para ayudar a tus hijos (y tal vez incluso a tus familiares adultos) a aprender el verdadero sentido de dar y recibir regalos de Navidad:

El que regala

¿Quién imaginaría que el acto de dar podría ser como un campo de minas? Pero estos puntos ilustran que dar es una vía de doble sentido.

Elige un regalo para el receptor y no para ti. Una pequeña confesión: al comprar flores, tiendo a comprar flores que tal vez le gusten al destinatario, aunque tal vez no le van a entusiasmar. Piensa en el gusto de la persona y no en el tuyo propio, ¡aunque resulte difícil!

No “alabes” demasiado tu regalo. No necesitas entrar en detalles sobre cómo o porqué compraste el regalo. Tengo un amigo que se deleita explicando todo el esfuerzo que ha puesto en encontrar el regalo, y te hace sentir incómodo, como si quisiera que el destinatario dijese: “¡Oh, pobrecito, todos estos problemas para encontrar el regalo para mí! ¡Eres tan magnánimo!

No le hagas sentir incómodo al destinatario. Esto es fácil: no des regalos demasiado caros para probar tu amor, tu riqueza o tu gusto caro. Intenta hacer feliz con ese regalo a su nuevo propietario.

No hables del precio. Sí, puede sonar loco, pero algunas personas simplemente aman informar a otras personas de cuánto gastaron en su regalo. Dar regalos nunca debe ser una transacción financiera (aunque se llevara a cabo en la tienda con el fin de comprarlo).

No des regalos que no son realmente regalos. OK, esto es raro… pero sucede. Una amiga me habló de una mujer que dio a cada uno de sus hijos y sus suegros un “regalo”. Puso en la mesa un sobre envuelto en una cinta. Los niños abrieron el sobre y encontraron la “factura” de la comida que habían consumido. Ay,ay,ay… ¡Hablo de un regalo de broma, mal gusto o regalo patraña!

Haz un seguimiento de los regalos. Si dices que vas a ofrecer un mes de servicio de niñera gratis, ¡hazlo! Si has prometido un día de balneario entre amigas, es tu trabajo hacer la reserva y no te olvides de ello, para que el regalo se pueda llevar a cabo.

Ofrece una opción. Si compras un regalo relativamente costoso, sugiere al receptor la posibilidad de cambiarlo si lo desea. Sería una vergüenza desperdiciar el dinero.

Prepárate para equivocarte. ¿Qué quieres decir con que alguien podría no apreciar tu maravilloso gusto? Sí, por suerte todos somos diferentes, así que sé lo suficientemente humilde como para saber que no somos perfectos. Si has ofrecido un lápiz de labios a una amiga que nunca los usa, no saques el tema después.

El que recibe

¿Quieres decir que no podemos expresar nuestros verdaderos sentimientos? Bueno, eso depende de si el regalo es un éxito o no.

No vendas tu regalo en una de esas webs de “Navidad”. ¡Eres mejor que eso!

Sonríe. Sí, la regla más simple que muchas personas rompen. Aparenta ser feliz cuando recibes un regalo, aunque sepas que va a ser otro suéter de Navidad para agregar al montón.

Da las gracias. Lo sé, lo sé, es muy simple. Pero cuando das las gracias, hazlo en serio. La compra de regalos significa para mucha gente un gran esfuerzo y una cantidad de recursos económicos. ¡Reconócelo!

No digas “ay, no deberías haber comprado esto”. A menudo suena como una frase de rechazo, “no deberías haber comprado esto, no… realmente”. ¿Un buen ejemplo? Mis tres hermanos no siempre son agradecidos al aceptar un regalo (lo siento, chicos). Dicen cosas como: “Oh, mamá, realmente no necesitas comprarme calcetines con monograma, los lisos estarían bien”. No les gustan los monogramas, pero lo que no están apreciando es que mi mamá había calentado su cerebro durante semanas, preguntándose qué regalarles a sus hijos que pudiera hacerlos sentir especiales. Una simple respuesta como: “¡Guau, genial! Gracias madre”, habría quedado bien. Después de todo, ¿es realmente tan malo llevar iniciales en los calcetines?

Demuéstralo. Puedes odiarme por esto, pero si alguien te regala un suéter muy feo… ese de Rudolph hecho a mano con sus mangas demasiado cortas y el material que pica… ¡Aun así debes ponértelo al menos una vez! ¿Qué daños podrás sufrir realmente? OK, sí, si te han fotografiado en busca de ridículo y lo han compartido en Facebook puede ser embarazoso, pero ¡es Navidad!

No te apresures en ir a la tienda de segunda mano el día después de Navidad. Acepta que realmente algún regalo puede no ser de tu gusto, pero esto no significa que tienes que hacerlo desaparecer implacablemente de tu casa. Además, si el que te lo regaló vive en la misma ciudad, imagina cómo se sentiría si viera su regalo en un escaparate ¡dos días después de regalarlo! Mantenlo durante un tiempo y si realmente no le ves ningún uso, entonces dónalo a alguien que realmente lo necesite.

No dejes abandonados los duplicados. Esta es la mejor lección para demostrar el agradecimiento de los hijos. Así que, si te han el mismo libro dos veces: ¡ahora tienes un comodín, uno para regalar! Sólo asegúrate de no regalar el que tiene anotaciones personales dentro.

No pidas el recibo. Es posible que esta regla no se aplique si te han regalado ropa que podría no ser de tu talla, pero de lo contrario, si no lo dicen, no lo pidas. Recuerda que cualquiera de tus regalos no deseados los puedes donar a aquellos que estén más necesitados.

El belén, con el niño Jesús y todas sus figuritas, nos recuerdan además que el regalo más grande que ha recibido el Hombre no se puede devolver.

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