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El Papa: ¡Hagan memoria, miren atrás para poder seguir mejor hacia adelante!

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En la homilía de la misa de gracias por sus 80 años, el Pontífice predicó sobre la espera vigilante de Dios

“¡Hagan memoria, miren atrás para poder seguir mejor hacia adelante! Este es el significado de la memoria litúrgica de hoy”, dijo el Papa Francisco que cumplió este 17 de diciembre 80 años de vida y para celebrar ha presidido una misa en la Capilla Paolina en el Palacio Apostólico, adyacente a la capilla Sixtina, en el Vaticano, junto a los cardenales que viven en Roma.

“La gracia de la memoria […]. Es del amor, no olvidar. Es del amor siempre tener bajo los ojos tanto, tanto bien que hemos recibido”, expresó Jorge Mario Bergoglio que nació el 17 de diciembre de 1936, hijo de emigrantes piamonteses.

El Papa elegido por los cardenales hace cuatro años para que cambiara el rumbo de la Iglesia se inspiró en la lectura del evangelio según san Mateo (1,1-17) para destacar en Adviento el significado de la “espera vigilante de la navidad”.

Una espera que no significa ‘no hacer nada’. Es una contemplación del amor en nuestra historia.

“Es del amor contemplar la historia. De donde venimos, nuestros padres, nuestros antepasados, el camino de la fe y esta memoria nos hace bien porque hace más intensa esta espera vigilante de la navidad”, sostuvo el Papa que nació en el seno de una familia de cinco hermanos, su padre contador, empleado de ferrocarril y su madre dedicada a la casa y a su cinco hermanos.

“Así es el camino del cristiano, así es el camino simple […]. Una promesa que será plena al final, que se consolida en cada alianza que nosotros hagamos con el Señor. Y nos hace ver que no hemos sido nosotros a elegir, nos hace entender que todos nosotros hemos sido elegidos”, dijo Bergoglio que en su juventud se diplomó como técnico químico.

“La elección, la promesa y la alianza son como los pilares de la memoria cristiana. Este mirar atrás para ir adelante, esta es la gracia de hoy, hacer memoria”, añadió.

Al inicio de la ceremonia, el cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio ha saludado al Obispo de Roma en “un día tan significativo en su vida”.

“Hoy Santo Padre como en una película pasarán delante a usted los rostros de sus padres Mario y María Regina, los familiares y todas las personas que han contribuido a su formación.

El pensamiento irá luego a todos los que estuvieron a su lado durante su vida, hasta marzo de 2013, cuando el espíritu Santo inspiró a los cardenales presentes en el cónclave y que le pidieron de aceptar esta gran misión. La misión de guiar la Iglesia Universal como padre y pastor en este momento importante de la historia”, destacó Sodano.


Homilía completa

Es un momento en el cual la espera vigilante es más intensa en el camino del Adviento, en este camino que la Iglesia inicia con la grande antífona, la liturgia nos hace desacelerar un poco, leyendo este pasaje del evangelio. ¿Qué significa este desacelerar, este detenerse en un momento que va aumentando en intensidad? Simplemente la Iglesia quiere que nosotros hagamos memoria.

¡Detente y haz memoria! Mira hacía atrás, mira el camino, la memoria. Esta actitud deuteronomica que da al alma tanta fuerza.

La memoria que la misma escritura subraya en forma de plegaria, de encontrar a Dios. Recuerden a sus superiores, nos recuerda la lectura de la carta a los Hebreos. Evoquen a la memoria los primeros días. Y después en la misma carta, en la misma línea están los testigos  […] que han hecho camino para llegar a la plenitud de los tiempos. ¡Hagan memoria, miren atrás para poder seguir mejor hacia adelante! Este es el significado de la memoria litúrgica de hoy. La gracia de la memoria. Pedir esta gracia, no olvidar. Es del amor, no olvidar. Es del amor siempre tener bajo los ojos tanto, tanto bien que hemos recibido. Es del amor contemplar la historia. De donde venimos, nuestros padres, nuestros antepasados, el camino de la fe y esta memoria nos hace bien porque hace más intensa esta espera vigilante de la navidad. Pero un día tranquilo, la memoria que toma del inicio la elección del pueblo, Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham, pueblo elegido, que caminó hacía una promesa, con la fuerza de la alianza y de las alianzas siguientes que hace.

Así es el camino del cristiano, así es el camino simple. Camina en la misma presencia. Una promesa que será plena al final, que se consolida en cada alianza que nosotros hagamos con el Señor. Y nos hace ver que no hemos sido nosotros a elegir, nos hace entender que todos nosotros hemos sido elegidos. La elección, la promesa y la alianza son como los pilares de la memoria cristiana. Este mirar atrás para ir adelante, esta es la gracia de hoy, hacer memoria. Cuando escuchamos esta pasaje del evangelio, hay una historia de gracia tan grande, pero también una historia de pecado. En el camino, siempre encontramos gracia y pecado. Aquí en la historia de la salvación hay pecadores grandes en la lista y hay santos. Y nosotros en la propia vida encontraremos lo mismo. Encontraremos momentos de gran fidelidad al Señor de alegría en el Servicio y algún momento feo de infidelidad y de pecado que nos hace sentir la necesidad de la salvación. Y esta es nuestra seguridad, porque cuando nosotros tenemos necesidad de salvación, confesamos la fe, nosotros hacemos una confesión de fe: yo soy pecador, pero tú me llevas hacia adelante. Así se sigue adelante en la alegría de la esperanza.

En el Adviento hemos comenzado a recorrer este camino en espera vigilante de nuestro Señor. Hoy nos detenemos, miramos atrás, vemos que el camino ha sido bonito, que el Señor no nos ha desilusionado, que el Señor es fiel. También vemos que sea en la historia, sea en nuestra vida, existen momentos bellísimos de fidelidad y momentos feos de pecado. Pero, el Señor está ahí, con la mano tendida para levantarte: ‘Ve adelante’. Esta es la vida cristiana hacia el encuentro definitivo. Y este camino de tanta intensidad en espera vigilante que venga el Señor que no nos quite jamás la gracia de la memoria, todo lo que el Señor ha hecho por nosotros, por la Iglesia, en la historia de salvación y así entenderemos porque la Iglesia haga leer esta lectura, que puede parecer aburrida. Pero está la historia de un Dios que ha querido caminar con su pueblo y hacerse al final un hombre, como cada uno de nosotros. Qué el Señor nos ayude a encontrar esta gracia de la memoria. Pero es difícil, es aburrido, tengo tantos problemas. El autor de la Carta a los Hebreos tiene una frase bellísima para nuestros lamentos: quédate tranquilo, todavía no has llegado a dar tu sangre. Un poco de humor de este autor inspirado para ayudarnos a seguir adelante. El Señor nos de esta gracia.

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