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Río de Janeiro: Una ciudad maravillosa hasta debajo del agua

Luiz Alberto Maron Vieira-CC
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El acuario marino más grande de Sudamérica está en Brasil y representa un llamado a la conservación de especies

La “cidade maravilhosa”, así suele ser reconocida a nivel internacional Río de Janeiro por su calidez e infinidad de lugares turísticos para visitar. Sin embargo, la apuesta volvió a ser redoblada y los amantes de la naturaleza y la conservación de especies marinas pueden deleitarse con un nuevo atractivo.

Se trata de AquaRio, considerado el acuario marino más grande de Sudamérica. El lugar elegido para su montaje fue Puerto Maravilha, cerca de una zona revitalizada por los Juegos Olímpicos del pasado mes de agosto, recuerda la agencia ANSA.

Gracias a este nuevo desarrollo, una zona carioca hasta ahora devaluada vuelve a cobrar sentido y el edificio se levanta sobre una antigua compañía de almacenamiento de Brasil.

Son 26.000 metros cuadrados con más de cuatro millones de litros de agua los que albergan a unos 8.000 animales pertenecientes a 350 especies.

Además de peces propios de las costas brasileñas hay otros del Caribe e Indo-Pacífico.

Rayas, tiburones, “caballitos de mar” (hipocampos) forman parte de las especies más atractivas, incluso con la posibilidad de bucear junto a ellas en uno de los tanques más grandes del lugar.

https://youtu.be/-ayFAtdJLpM

Al mismo tiempo, hay una instancia virtual de interacción (Acuario Virtual) con las diversas especies marinas y un Museo de Ciencias para tratar temas que van desde lo referente al agua como los del ambiente marino.

El surf también tiene su espacio con la presencia de un museo, que es dirigido por el surfista Rico de Souza, quien se encarga de presentar su colección particular para contar la historia del deporte.

Finalmente, gracias a la alianza con el Departamento de Biología Marina de la Universidad Federal de Río de Janeiro se desarrolló el Centro de Investigaciones Científicas y un Centro de Conservación de la Biodiversidad.

El objetivo final de estas iniciativas tiene que ver con la generación de conciencia para los miles de visitantes que lleguen al lugar en cuanto a la conservación de las especies marinas en peligro de extinción, aspecto clave para el cuidado de nuestra “casa común’’, tal cual refiere el Papa Francisco en su encíclica Laudato Sí.

De momento, la belleza de este acuario gigante en América Latina ayuda a pensar que la conservación está más vigente que nunca, que el hombre tiene mucho por hacer en este sentido y que Río de Janeiro es una verdadera ciudad maravillosa hasta debajo del agua, como expresa uno de los tantos eslóganes para promocionar el lugar.   

 

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