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¿Cómo influye el orden de nacimiento en nuestra personalidad?

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La mitad de los ganadores del Premio Nobel, de los presidentes de EE.UU. y de directores de grandes empresas han sido los primogénitos de sus familias

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Los primogénitos llegan a estar desproporcionadamente sobrerrepresentados en el gremio de los astronautas: de los 23 que viajaron al espacio exterior con el programa Apolo, 21 eran hermanos mayores. ¿Por qué?

Caballeros mayores de clase alta

Este asunto se trató por primera vez hace 150 años. Las circunstancias del descubrimiento se observan bajo una perspectiva de sentimientos encontrados, ya que fue fruto del naturalista y antropólogo inglés Francis Galton, padre formulador de la teoría de la eugenesia.

En 1874 publicó un artículo donde demostraba que los hijos primogénitos están sobrerrepresentados en la Royal Society británica.

Galton creía que el éxito de los primogénitos venía determinado por la biología. Hoy en día sabemos que las razones son puramente psicológicas.

El orden de nacimiento en la familia determina o, mejor dicho, puede determinar ciertos rasgos característicos.

El enfoque actual sobre esta cuestión queda ilustrado de forma más clara en el título del libro de Michael Grose, Why First-Borns Rule the World and Last-Borns Want to Change It [Por qué los primogénitos controlan el mundo y los benjamines quieren cambiarlo].

Destinados a triunfar

Los primogénitos aportan emociones especiales a los padres. Todo lo que haga un primogénito o una primogénita sucede también por primera vez para los padres.

Los padres se sienten inquietos en su recién contraído papel y es cuando cometen el mayor número de errores. El primogénito o primogénita en la familia tiene el mayor nivel de ansiedad aunque, por otro lado, sabe desde el principio que es alguien especial.

Cuando nacen hermanos, el primogénito puede sentirse “destronado”. Si los adultos no manejan la situación de forma apropiada, estos niños podrían llegar a entender que tienen que luchar para merecer amor y aprobación.

Esto crea un entorno que fomenta el desarrollo de grandes ambiciones. Cuando el primogénito escoge una profesión, tiene en cuenta el prestigio asociado y la remuneración económica con mucha más frecuencia que los hijos menores.

Estresados, los padres se preocupan más por la educación de los primogénitos. Sin embargo, para los hermanos mayores la educación resulta un desafío más importante que para los menores, que van recogiendo información sobre la marcha y ya saben dónde están las taquillas en el primer día de colegio. Los primogénitos aprenden pronto que la vida requiere esfuerzo.

Puesto que los hermanos mayores a menudo tienen que cuidar de los menores, ya de niños aprenden algo que en jerga empresarial se denomina gestión de recursos humanos. También suelen ser más responsables, obedientes y se organizan mejor que los hermanos menores.

Si más tarde, como adultos, ven una oportunidad o una necesidad, tienden a sentirse responsables de todo el mundo y asumen posiciones de liderazgo.

Además, el hermano o hermana mayor es quien tiene la valentía, la motivación y el saber hacer necesarios. Sin embargo, tienen un problema con su excesiva orientación por objetivos.

La vie en rose

El hijo o la hija menor de una familia tiene un comienzo vital completamente diferente. Nace en una familia donde todos los papeles ya han sido distribuidos, así que no tiene que luchar ni demostrar nada. Por lo tanto es el hermano más alegre, encantador y tranquilo. Allá donde vaya, es el alma de la fiesta.

El hijo menor puede andar por la vida siguiendo el principio de que “no importa lo que pase, me las apañaré para que vaya bien”. Así es su experiencia de la vida, ya que en la infancia aprendió que tanto los padres como los hermanos mayores vendrán a su rescate, pase lo que pase.

Se preocupan mucho menos que los primogénitos sobre la necesidad de recibir una educación y tener un trabajo estable. Lo extraño es que rara vez su excesivo optimismo resulta equivocado. ¿O quizás es que no se amargan ante dificultades y fracasos y, en vez de preocuparse, se centran en los aspectos positivos?

El mayor problema del hijo menor es su poca disposición a tomar decisiones vitales o a asumir su propia responsabilidad o la de otros. Pueden llegar a postergar indefinidamente la decisión de vivir solos, de graduarse en la universidad, casarse, etc.

Pero cuando por fin comienzan una familia, normalmente son cónyuges y padres y madres ejemplares.

Ser el más pequeño de los hermanos no es todo ventajas. Los mayores pueden llegar a ser muy traviesos con ellos, esconderles sus juguetes u obligarles a hacer cosas que no les gustan. Por eso los hermanos pequeños tienden a ser rebeldes e inconformistas más frecuentemente que los demás.

Negociadores natos

Los hermanos medianos suelen ser los que menos problemas dan a los padres. Mientras sus capacidades naturales se lo permitan, dominarán rápidamente nuevas habilidades y destacarán académicamente.

Por norma, trabajan bien en grupo, tienen un excelente sentido del humor y un buen dominio de la palabra. Los hermanos del medio son a menudo los más locuaces de la familia.

Además tienen extraordinarias habilidades para la negociación y la persuasión, algo de lo que a veces se aprovechan para buscar sus propios intereses.

Y aun así son precisamente los hijos medianos los que más a menudo se quejan de su posición en la familia. No causan muchos problemas y por tanto los padres les prestan menos atención; son los que menos fotos tienen, menos juguetes y ropa propios y por ello pueden llegar a sentirse menos importantes y menos queridos.

Por esto precisamente a los medianos les puede costar un tremendo esfuerzo conseguir una posición social prominente; pueden tender a ser el rezagado de la clase o el matón, y como adultos tienden a emprender actividades originales, como por ejemplo en artes o deportes.

Cosas que recordar a la hora de educar a niños (o niñas)…

… primogénitos:

  • Asegúrate de que saben que son amados, aceptados y que sienten aprobación; dales abrazos.
  • No cargues excesivas expectativas sobre sus hombros y sigue el principio de “a más deber, más privilegios”.
  • Nunca les pidas que cedan ante sus hermanos y hermanas menores sólo por el hecho de ser los mayores.

… medianos:

  • Escucha cuidadosamente lo que digan; no ignores sus penas y dificultades, ni siquiera si son objetivamente nimias.
  • En situaciones de conflicto, escucha atentamente a ambas partes de la disputa; no tomes decisiones precipitadas presuponiendo que tu hijo es la víctima inocente que dice ser.
  • Interésate en sus pasiones y anímales a que las desarrollen.
  • Dedica tiempo de calidad y en exclusiva a tu hijo o hija del medio.

… benjamines:

  • No trates al pequeño como a una mascota.
  • Anímale a que sea autosuficiente; sé coherente.
  • Permite que cargue con las consecuencias de sus elecciones.
  • Presta especial atención a sus progresos académicos.

Este texto fue publicado originalmente en la edición polaca de Aleteia en: http://pl.aleteia.org/2016/08/10/jak-kolejnosc-przychodzenia-na-swiat-wplywa-na-charakter/

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