Aleteia

Ecumenismo en imágenes: El Papa abraza y sirve de bastón al Patriarca Ilia II

YURI KADOBNOV / AFP
Comparte
Comenta

En su viaje en el Cáucaso Francisco pone en acto la diplomacia del encuentro y la amistad fraterna con la Iglesia ortodoxa

Este viernes 30 de septiembre de 2016, el papa Francisco ha iniciado su viaje apostólico a Georgia, núcleo duro de la Iglesia ortodoxa en el Cáucaso, y meta importante en el anhelado camino del diálogo ecuménico de la Iglesia de Roma con los cristianos no católicos de Oriente, zona limítrofe con Rusia, bastión del patriarcado de Moscú.

“Quien no busca un amigo, es enemigo de sí mismo”, nos recuerda una vez más el poeta (S. Rustaveli, El Caballero de la piel de tigre, estancia 847)”, expresó Francisco, que manifestó su deseo de ser “amigo sincero de esta tierra y de este querido pueblo”.

El papa Francisco rompió el hielo desde su llegada al aeropuerto de Tiflis, capital del país, cuando saludó con afecto y se puso al lado, casi como un bastón, de Elías II de 83 años, patriarca de toda Georgia.

En el Palacio del Patriarcado, se escuchó de fondo una música polifónica en honor a la Virgen, tradición ortodoxa, que fue la banda sonora del encuentro ecuménico entre los sucesores de los apóstoles Andrea y Pedro.

“Agradezco a Su Santidad y estoy profundamente conmovido de escuchar el Ave María, que Su Santidad misma ha compuesto; sólo de un corazón que tanto ama a la Santa Madre de Dios, corazón de hijo y también de niño puede salir algo tan bello”, dijo el Papa a Ilia II, patriarca de Georgia, reconocido músico y pintor de mosaicos religiosos.

Antes tuvieron un encuentro privado en el apartamento patriarcal, y en el evento público ambos bebieron té y café, signo de hospitalidad y acogida.

Realmente el amor del Señor nos eleva, porque nos permite alzarnos por encima de las incomprensiones del pasado, de los cálculos del presente y de los temores del futuro”, dijo Francisco en su discurso en la Sala de las Audiencias donde estaban presentes las delegaciones y representantes del mundo académico y de la cultura georgiana.

Francisco abrazó y sirvió de apoyo físicamente al anciano patriarca; gestos enmarcados por el encuentro fraterno y que parecieron, por un instante y simbólicamente hablando, romper el muro de la división milenaria dejando atrás el Cisma del 1054 que se pone aún como muralla entre las Iglesias de Oriente y Occidente.

“Que las dificultades no sean un obstáculo, sino un estímulo que nos ayude a conocernos mejor, a compartir la sabia viva de la fe, a intensificar la oración de unos por otros y a cooperar con caridad apostólica en el testimonio común, para la gloria de Dios en el cielo y el servicio de la paz en la tierra”, abundó Francisco.

De hecho, el patriarca llamó al Papa Francisco desde el inicio “¡Querido hermano en Cristo!”, una frase vital en la aproximación algo lenta, pero continua entre la Iglesia católica y la ortodoxa de Georgia, que en el último documento mixto fue la que más dudas y oposición tuvo sobre el tema del primado del Papa.

Con la paz y el perdón estamos llamados a vencer a nuestros verdaderos enemigos, que no son de carne y hueso, sino los espíritus del mal que están dentro y fuera de nosotros (cf. Ef 6,12)”, recordó Francisco.

El papa Francisco, que también fue a reafirmar en la fe a la pequeña comunidad católica (1% de la población), recordó el ecumenismo de la sangre que se nutre de la sangre de los mártires de la fe de este país de mayoría ortodoxa.

“Pienso en tantos monjes, y especialmente en los numerosos mártires, cuya vida ha triunfado «con la fe y la paciencia»”, destacó.

Y luego reiteró: “Que su intercesión alivie a tantos cristianos que todavía hoy en el mundo sufren persecuciones y atropellos, y fortalezca en nosotros el buen deseo de estar fraternalmente unidos para anunciar el Evangelio de la paz”.

Tras la ceremonia de bienvenida y la visita de cortesía al presidente de la República, Giorgi Margvelashvili, en el Palacio Presidencial, tuvo lugar el encuentro con el Patriarca Elías II.

Después, el Pontífice se reunió con la comunidad asirio caldea en la iglesia católica caldea de San Simón. Allí se rezó en arameo, el idioma de Jesús, por la paz en Oriente Medio.

Es significativo que la lengua de Jesús en la actualidad se habla en ciertos enclaves de Irak, Irán, Turquía, Siria y Líbano, lugares incendiados por la violencia.

Por las minorías cristianas perseguidas en esa región martirizada, el papa Francisco liberó una paloma fuera del templo de la pequeña comunidad sirio caldea, Iglesia en comunión con Roma desde hace más de cinco siglos, y que ha sido lugar de acogida para los refugiados en Georgia.

Newsletter
Recibe Aleteia cada día