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Papa Francisco tiende un nuevo puente hacia las iglesias ortodoxas y orientales

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El Pontífice modifica derecho canónico sobre los sacramentos para ‘armonizar’ las normas entre ritos latinos y oriental en el Motu propio “De Concordia intert Codice”

Una pareja de ortodoxos que escapan de la guerra de Ucrania y que no encuentran a un sacerdote para bautizar a su hijo pueden hacer petición a la Iglesia católica para que realice el bautismo. Pero esto no cambia la pertenencia del niño.

Este es un ejemplo, de tantos casos posibles, de personas que se benefician, a partir de ahora, de la “reforma” oficializada por el Papa Francisco, presentes en la carta apostólica De concordia inter Codices en forma de Motu Proprio, que ‘armoniza’ los sacramentos de rito oriental y latino, publicada este jueves 15 de septiembre 2016.

Es una reforma que modifica algunas normas canónicas. Así, la Iglesia católica también puede bautizar y registrar al niño nacido de la unión de un hombre protestante y una mujer católico-maronita. Antes era confuso saber dónde registrar al niño.

La Iglesia Católica no tiene un acuerdo con las Iglesias ortodoxas en materia de matrimonios de parejas ortodoxas. Simplemente, con el Motu Propio, De concordia inter Codices  se copian algunas de las normas de la Iglesia Oriental y se aplican en la Iglesia de rito latino (católica).

La reforma, que tiene raíces en el pontificado de Benedicto XVI, tiene el objetivo de dar respuestas a las necesidades particulares de los fieles orientales.

Esto es valido, en el caso también de que sea una familia de inmigrantes. Precisamente, en la crisis migratoria en Europa se pueden presentar necesidades objetivas de familias de prófugos y refugiados de Oriente Medio y de la Ex Unión Soviética.

La novedad es que ahora, la adscripción no cambia. Es decir, la asignación de una persona a una Iglesia respecto a otra: si uno es maronita, por ejemplo, seguirá siéndolo aunque reciba los sacramentos en una iglesia latina.

Respecto al sacramento del bautismo, el sacerdote católico puede administrar este sacramento considerado de ‘salvación’.

Lo mismo puede suceder para un grupo de padres católicos – por ejemplo  que vivan en Grecia – y soliciten el sacramento a la Iglesia Ortodoxa.  (Art. 5). El niño sigue siendo católico.

Antes del motu propio del papa Francisco, en la Iglesia católica estaba prohibido bautizar a los niños ortodoxos.

Igualmente, bajo esta normativa el sacerdote católico puede dar la ‘bendición’ matrimonial a una pareja de confesión ortodoxa de rito oriental que no tenga posibilidad de pedir el sacramento a su Iglesia.

El obispo es el que concede a la autorización al sacerdote para realizar la ceremonia sin la realización de la misa. Solo una bendición.

Juan Ignacio Artiaga, Secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos del Vaticano explicó a los periodistas en la Oficina de Prensa de la Santa Sede que la medida, firmada el pasado 31 de mayo, afina las leyes del Código de derecho canónico de 1983.

“A inicios de los años ochenta no se veía todavía la fuerte aceleración que el proceso migratorio habría sufrido en las décadas sucesivas, afectando a muchos países de tradición canónica latina”, explicó Artiaga.

En este sentido, en la actividad cotidiana pastoral fue evidente el problema de la disparidad disciplinaria entre el Código de derecho canónico y el Código de los cánones de las Iglesias Orientales de 1990. Por ello, la necesidad de ‘armonizarlos’ para ayudar a los pastores de ambas orillas.

Arriaga describió que la reforma toca temas como el matrimonio, el bautismo de los hijos, o la participación de los sacerdotes de rito latino (católicos) en las celebraciones de los sacramentos de fieles ortodoxos.

Matrimonios

Volviendo al sacramento del matrimonio, la Iglesia Católica se adapta al rito oriental y sólo el sacerdote puede dar la bendición, no el diácono, que normalmente sí puede presidir el rito cuando los futuros esposos son católicos.

El obispo, vicario, o también el sacerdote luego informará al patriarcado o las autoridades eclesiales ortodoxas de esa unión. Hay una certificación de la bendición para dar legalidad al ‘si quiero’, dicho por los esposos.

La reforma aprobada por el Papa Francisco el pasado 31 de mayo, también responde a otro aspecto discordante entre ambos códigos que se refiere, por ejemplo a los no católicos que, por ejemplo, después de la conversión al catolicismo, quieren entrar al sacerdocio.

Situaciones irregulares de convertidos al catolicismo

Aquí, el tema es más complejo porque está relacionado con las personas convertidas que habiendo cometido antes algunas irregularidades aspiraran a ser admitidos a la vocación diaconal o sacerdotal (canon 1041).

Estas personas pasan a la Iglesia católica pero tienen una especie de ‘retrospectivo registrado’ para verificar el pasado que antecede a la vocación. Esto para verificar si existen casos de personas que hayan “cometido homicidio, o aborto, o hubiese mutilado gravemente a sí mismo o a otra persona, o hubiese intentado cometer suicidio”. Estas personas tiene una oportunidad de ser perdonadas bajo condiciones estrictas, pero es como si fueran ‘vigilados especiales’.

Sin embargo, “tanto los católicos como los no católicos deben igualmente respeto a la vida propia y ajena”, por lo que el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos ha solicitado al Papa cambiar el Código que regula los cánones de las Iglesias Orientales.

De ahí que la “irregularidad” y el eventual ‘condono’ tenga una validez además para los no católicos. Arrieta explicó que son pocos casos especialmente relacionados con los ex-ortodoxos que se han convertido al catolicismo.

Y recordó el efecto de la constitución apostólica Anglicanorum Coetibus de Benedicto XVI dirigida a los anglicanos para que entren en plena comunión con la Iglesia católica.

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