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Alicia Barrios: Papa Francisco nunca ha dejado de ser cura de calle

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Esta amiga de papa Bergoglio, “periodista peregrina”, cuenta sus aventuras en las “periferias” y su antigua amistad con el pastor que sería el 266º Sucesor de Pedro

La periodista argentina Alicia Barrios, que conoce desde hace 17 años a Jorge Mario Bergoglio, en esta entrevista exclusiva para Aleteia describe el lado ‘humano’ e ‘íntimo’ de ‘padre Jorge’.

Un hombre experto de ‘silencios’ armoniosos, sacerdote “pícaro” que sabe reír y el “callejero” que por la gracia de Dios eligió ‘el camino del bien’ porque si no, con sus capacidades, hubiera sido capaz de hacer “daño”.

 Sacerdote por los descartados

Barrios, también autora del libro Mi amigo el padre Jorge (Romana Editorial, 192 págs.) acompañó al arzobispo Bergoglio en momentos ‘inolvidables’, como, por ejemplo, sus visitas a la cárcel del Borda, el hospital neuro-psiquiátrico de Buenos Aires, Argentina.

Barrios en este retrato humano de Bergoglio lo describe arrodillado y lavando “uno a uno”, de jueves santo, los pies a hombres tildados de ‘locos y criminales’; “las dos desgracias más tremendas que se podían tener”, devorados por un lugar “deprimente” con “rejas hasta en los techos”.

La reportera reconocía a varios de esos internos en sus crónicas por acontecimientos que terminaban en sangre. En la misa, en el momento del abrazo de la paz, Bergoglio “tenía un amor que no preguntaba cuál era el prontuario (antecedente) y cuánta gente había matado, él los abrazaba con el alma y entonces, yo hacía lo mismo que él”.

Y en ese momento, en ese lugar infernal, uno de ellos liberó un peso del alma: “¡Cuánto hace que a mí no me abrazaba nadie! […]Creo que esa imagen no se me borró jamás de la memoria; verlo a él con esa humildad….ver que esa gente que estaba tan mal, se quedaba bien y se sentía en paz”,  expresó Barrios.

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El cura que es Papa 

La mujer cronista estuvo asimismo varias veces con el arzobispo Bergoglio en las llamadas ‘villas miserias’; Villa 31, en la Villa 1-11-14, Villa 21, en barracas (los barrios) de Retiro, Flores. Luego, en los encuentros con los cartoneros y las victimas de la trata en Constitución.

Ahora, en el Vaticano, sostiene que Francisco “es un cura que tiene el poder de un Papa”. “Él está mas apurado por hacer, por actuar, por dejar gestos de acción que por hablar”. Es un hombre en movimiento, “no es una persona sentada que este esperando que le alcancen”.

Para la muestra, en Buenos Aires, Bergoglio solía visitar varios de esos lugares ‘periféricos’ en la búsqueda de los rostros y las historias de los humildes descritos en el ‘Evangelio’; los marginados, los desheredados, los últimos, los olvidados que están al centro del mensaje de la ‘misericordia’ y que son un signo evangélico que se extiende en su pontificado.

El cardenal Bergoglio, actual papa Francisco, toma mate con fieles de Buenos Aires, en 2009
© AFP PHOTO / Javier Raul Dresco
El cardenal Bergoglio, actual papa Francisco, toma mate con fieles de Buenos Aires, en 2009

Escuchar antes que hablar

“Él se acerca, habla, participa, pregunta” a los pobres, recuerda Barrios las misas en (la estación) Constitución para los cartoneros.

“Llegaba una hora antes porque lo que hacía era conversar con la gente, tomaba mate (la bebida típica argentina). Trabajaba de cura y después con todo lo que le contaban él armaba su homilía”, agregó.

Si el hombre es el producto de sus circunstancias, entonces Jorge Mario Bergoglio es el ‘producto artesanal’ de esos encuentros con el ‘pueblo’ de Dios, que -advierte a sus sacerdotes- “pueblo que a veces cansa”, pero que él se plantea servir por vocación.

La alegría y la música

La reportera que lo ha visto en acción -en medio a ese pueblo – le decía: “Jorge, ¡cómo te gusta tu trabajo de cura! Él me miraba y me decía: ‘Es lo que más me gusta en la vida. Yo no nací para obispo’. ¡Viste! El contacto con la gente es algo muy sublime en sus gestos”, abundó Barrios.

Hoy, papa Bergoglio comunica hasta con el papamóvil su afán de encontrar la gente. “Las cosas que hace en ese papamóvil… (silencio de reflexión). Esto de acercarse, de abrazar, de tomar mate. Cuando le hacen gestos: él levanta el dedo (pulgar). Él es muy gestual porque es uno que vive para esto”, sostiene Barrios.

La periodista considera que papa Bergoglio debido a la riqueza de sus gestos y de sus palabras será ‘santo’. Un santo alegre que se levanta muy temprano (4,30 am), reza, escucha música clásica y mientras se afeita entona ‘el tango’ y ama el canto nostálgico de Ada Falcón.

“Él es muy melómano […]Es un pentagrama cuando habla, tiene silencios, tiene notas bajas, altas, tiene mucha armonía”, agregó.

El filósofo callejero

“Es un hombre esencialmente bueno, un hijo de Dios”. Algo que no le quita que tiene “una gran picardía porque es muy callejero. Pero, que sería capaz de hacer daño, hacer mal, ¿entendés?”, asegura.

“O sea, uno tiene que diferenciar – cuando lo trata – la picardía de lo que es la maldad. Es pícaro… tiene calle – mirá – es mucha la formación intelectual filosófica que tiene, como la que tiene de la calle. Se ha formado en las dos disciplinas. Y todo eso te lo trasmite en el lenguaje. Habla con los dos lenguajes: el filosófico y el callejero”.

© HANDOUT

Los ojos de Francisco

Por otro lado, la gestualidad del Papa podría cumplir la máxima: ‘los ojos son el ‘espejo del alma’. “A veces cuando está triste, enojado o muy conmovido por una situación a él se le nota. Se le muestra por ejemplo como un gesto de tristeza. Él es muy transparente. Por ejemplo, cuando estuvimos en Palestina”, afirmó Barrios.

En esa ocasión, “él estaba realmente muy conmovido y muy apenado. Se lo veía – yo que lo percibo- con un gesto de mucha tristeza. De mucha solidaridad, de mucha misericordia”, notó.

Pope Francis (L) listens to the speech of Turkish President Recep Tayyip Erdogan during their meeting at the presidential palace in Ankara as part of a three day visit in Turkey on November 28, 2014. Pope Francis begins his first visit to Turkey today in a challenging trip aimed at building bridges with Islam and supporting the embattled Christian minorities of the Middle East. The 77-year-old Argentine pope will move to Istanbul on Saturday and Sunday, visiting key sites of the city's Byzantine and Ottoman heritage as well as meeting the Orthodox Ecumenical Patriarch Bartholomew I.  AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE
© FILIPPO MONTEFORTE / AFP
Papa Francisco y el presidente de Turquía, Erdogan AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE

Cuando el Papa está serio

“Y por otro lado, cuando él está disgustado, con cara seria – muy seria – es porque no está cómodo, no porque está cansado. La gente dice: ‘Hay está cansado’. No, no, no está cansado. Tiene cara de qué no está cómodo con lo que está viviendo.

Con esa cara lo vi en Turquía. Cuando estuvo con el presidente (Recep Tayyip Erdoğan), que todos los periodistas decían que estaba cansado. Yo les dije: ‘No, él no está cómodo, está fastidiado con este protocolo”. Era el 28 de noviembre de 2014.

bartolomé bendice a francisco
© CTV

“Y de hecho, al otro día, él estaba exultante con su amigo Bartolomé I, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa, que él lo quiere muchísimo que fue con quien escribió el documento que no iban a permitir que los cristianos desaparecieran del Oriente”, comentó Barrios.

El papa Francisco “te mira y te habla, porque la mirada va acompañada por el gesto de la sonrisa, por el gesto de asombro”.

El poeta y amigo 

 Igualmente, Barrios subraya la capacidad del Papa, exprofesor de literatura, de comunicar como un “poeta” el mensaje de la Biblia en sus predicaciones, homilías y catequesis en la plaza de San Pedro y en la pequeña capilla de Santa Marta.

“Francisco no tiene un relator que haga las cosas por él. Él todo lo escribe y lo trabaja con mucha anticipación”, afirmó. Lógicamente, admite excepciones como el documento de Aparecida cuando pudo apoyarse en Víctor Fernández, rector de la Universidad Católica (de Buenos Aires) o el aporte de las iglesias y de los obispos en el Sínodo para la familia.

Barrios manifiesta que cada vez que viene a Roma y debe despedirse de su amigo Francisco, él la saluda con ‘cariño’ en la puerta de Santa Marta y no la abandona con su mirada hasta que no se pierden en la distancia.

Ella, “periodista peregrina” al interior de las “periferias existenciales”, ha acariciado la pobreza junto con el pastor que dejó Buenos Aires para convertirse inesperadamente en el 266º Sucesor de Pedro. Pero, asegura que ‘se llevará a la tumba’ el tesoro más grande de esa relación: la libertad de hablar de todo y ser fiel en esa confidencialidad. Intimidad que sólo pueden tener los amigos ‘verdaderos’. “Yo no voy a hacer memorias”, corrobora Barrios.

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