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Nuestra Señora de la Nostalgia: una linda devoción que nació en Brasil

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La Virgen de la "Saudade" recuerda la inmensa nostalgia que la Virgen María tuvo de su Hijo, los tres días en que su cuerpo estuvo en el sepulcro

Nuestra Señora de la Saudade (un término portugués que no tiene traducción exacta, pero que se acerca mucho al concepto de nostalgia, n.d.t.) recuerda la inmensa nostalgia que la Virgen María tuvo de su Hijo, los tres días incompletos que su cuerpo estuvo en el sepulcro.

La devoción a Nuestra Señora de la Saudade nació el 30 de marzo de 1918, tras la aparición de la Virgen María en el sueño de la hermana Ignez del Sagrado Corazón de Jesús, una de las fundadoras del Carmelo de san José, en la ciudad de Petrópolis, en Río de Janeiro, donde se encuentra su única, bella y conmovedora imagen, esculpida en mármol blanco.

Se trata, por lo tanto de una advocación genuinamente brasileña, “inspirada de lo Alto para que, de modo especial, se honre el dolor, hasta entonces desconocido, del Inmaculado Corazón de María, durante las 36 horas, es decir, los tres días incompletos, que estuvo Jesús en el sepulcro”.

De acuerdo con el periodista Mozart Monteiro, en su libro “Nossa Senhora da Saudade”, la devoción de la Corona de Saudades de la Reina de los mártires fue desde luego presentada al eminente teólogo el sacerdote Dr. João Gualberto do Amaral, quien la examinó.

Declaró el ilustre sacerdote que esta devoción era perfectamente ortodoxa, y no contrariaba la doctrina de la Iglesia; y añadió que el número 36, referentes a las horas de la sepultura de Cristo, se encuentra en el cuerpo de la “Suma”, de santo Tomás de Aquino – cuya obra es la expresión más perfecta de la ortodoxia católica” (p.139).

En aquella época, la ciudad de Petrópolis pertenecía a la Diócesis de Niterói, cuyo obispo, don Agostinho Benassi, aprobó la devoción, autorizando la impresión de folletos con la fórmula de la Corona de Saudades.

Como explica Nilza Botelho Megale, en el libro Invocações da Virgem Maria no Brasil (Advocaciones de la Virgen María en Brasil), “fue entonces instituida la ‘Corona de la Saudade de la Reina de los Mártires’ (aprobada por el obispo de Niterói), una especie de rosario constituido por tres misterios, cada uno consta de un ‘Padrenuestro’ y doce ‘Acordaos’, sumando por lo tanto, esta última oración el número 36, correspondiente a las horas de sufrimiento de la madre celestial. En la medalla de Nuestra Señora con la que termina la corona se rezan tres ‘Aves María’ y una súplica especial a la Reina de los Mártires”.

Con la creación de la Diócesis de Petrópolis, en 1948, el primer obispo, Manoel Pedro da Cunha Cintra, en una decisión arbitraria, prohibió, en 1950, la difusión por el país de la devoción a Nuestra Señora de la Saudade, autorizándola sólo en los confines del Carmelo de san José.

La restauración de la liturgia de la Semana Santa por el papa Pío XII, en 1956, ratificando el luto entendido para el Sábado Santo, antes Sábado de Aleluya, volvió evidente el martirio de la ‘saudade’ sufrido por la Madre Divina durante la sepultura de Jesús, y respaldó el culto a Nuestra Señora de la Saudade.

La única imagen de Nuestra Señora de la Saudade se encuentra en la clausura del Carmelo de San José, en Petrópolis. Esculpida en París, en mármol de Carrara, mide 1,66 m de altura, sin contar con el mundo que está a los pies de la Virgen. Fue donada por una señora de la sociedad, en agradecimiento a las gracias recibidas por la virgen nostálgica.

La imagen representa a María en tamaño natural, de pie sobre la tierra y con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo, con una bella corona de oro. Su semblante dulcemente triste deja entrever una sonrisa melancólica. Su mano izquierda se apoya sobre el pecho, traspasado por un puñal de oro, mientras que con la derecha asegura la “corona de la saudade”, también de oro.

Encima de la imagen se lee la inscripción; “Vengan a ella, todos los que sufren, los que lloran, y ella los consolará”.

Por Flor do Carmelo

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