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Comunicar en profundidad o permanecer en la superficie, ¿qué prefieres para tu pareja?

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Estrategias para explorar los fondos matrimoniales

Mis vecinos de playa podrían tener más cuidado, todo el mundo se entera de sus conversaciones.

El señor no deja de darle a la sinhueso: “Estoy harto del esnórquel, yo quiero hacer inmersiones”.

Para la señora no hay duda posible: “No vamos a cambiar nuestras costumbres, y además es más tranquilo quedarse en la superficie, hay colores bonitos y muchos peces pequeños, es vistoso y sin peligro”.

“Te preocupas demasiado”, le dice el fornido señor, “hay un club que ofrece bautismos, te prestan las bombonas y supervisan las paradas de descomprensión. Se bucea con linternas y se ven unas cosas increíbles en las profundidades, incluso aquí mismo en la Bretaña”.

Si le hubiera dicho a este señor que estaba hecho todo un profesional de la comunicación conyugal, su sorpresa habría sido mayúscula. Y aun así…

Son demasiadas las parejas que se contentan con una comunicación superficial, de actitud reconfortante y siempre con las mismas expresiones ya conocidas; van a lo seguro, porque hay poco riesgo de conflicto hablando de la varicela que tiene el niño o de la nueva colega de trabajo con sus aires de superioridad. Y sin embargo el señor fornido tiene razón: en la superficie… ¡es aburrido!

Bucear en profundidad permite explorar lo desconocido y, tal vez, encontrar tesoros. Eso sí, hace falta preparar el terreno, ser buen estratega en caso de que tu querido o tu querida sea rebelde.

Igual que en el submarinismo, hay que respetar las paradas para acostumbrar la presión: hasta aquí hemos llegado en esta ocasión, hemos conseguido hablar con sinceridad sin hacernos daño, ahora consolidamos el triunfo durante los próximos días y, la próxima vez, profundizamos un poquito más.

Si la botella de oxígeno se vacía, ¡no continuéis! Atención: riesgo de asfixia y de lesiones irreversibles. Tantísimos cónyuges aborrecieron la ristra interminable de palabras transformada en lista de reproches y, desde ese momento, esquivaron cualquier momento cara a cara por miedo a quedar atrapados de nuevo en la emboscada.

Igual que para las grandes profundidades submarinas, llevad con vosotros una lámpara y preparad bien el tema sobre el que queráis arrojar luz (¡pero sólo un asunto cada vez!).

Valorad bien: ¿es útil volver a abrir el viejo cajón de desastres o podéis considerar cerrados algunos temas ya antiguos?

Hablar en profundidad no es pasar revista a absolutamente todos los temas sensibles, sino abordar en concreto un tema que sirva para consolidar vuestro amor a través de una sensata explicación y un mejor conocimiento mutuo.

Elegid una cuestión importante y hablad del tema explicando vuestros sentimientos al respecto y también mostrando interés por el punto de vista, que puede ser diferente, de vuestr@ amad@ espos@.

Otro día, explorad juntos un arrecife poco abrupto, un tema doloroso que siempre necesitó una explicación sincera o una disculpa, y continuad en tándem preparados para peligros potenciales: peligro de perderse o de despertar al kraken, el aterrador monstruo marino. Si vais de la mano, con respeto pero sin tabúes, podréis explorar ese arrecife.

Dejad de lado los arpones y las técnicas ofensivas, hablad de vuestras necesidades y sentimientos para permitir que vuestra pareja os conozca mejor y evitar causaros un dolor nuevo que, muy a menudo, suele ser involuntario.

Y si el kraken amenaza, no lo afrontéis solos, buscad la ayuda de un monitor experimentado: incluir a una tercera persona en la conversación, un tercer punto de vista objetivo, puede mejorarlo todo.

Vuestro tiempo de inmersión ha terminado, ahora toca ascender de nuevo, así que ¡tened en cuenta las paradas de descompresión! ¿Está todo dicho? ¿Os habéis dado perdón mutuo y pasado un buen rato juntos antes de volver a la vida cotidiana?

Dad un paseo tranquilo o tomad un aperitivo, permitíos un tiempo de relajación, más ligero, antes de volver al día a día.

Parada de descompresión, reserva de oxígeno, linterna, ya lo sabéis todo acerca de la exploración de los fondos marinos y conyugales… Sólo falta elegir un buen momento.

Así que buena noticia para aquellos que estén atrapados en sus casas, con las vacaciones terminadas, porque no os hará falta salir del sofá para sumergiros conyugalmente en aguas profundas.

Nunca supe el nombre de la señora, pero gracias a Vincent por su lección estival.

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