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¿Quiénes se dice que son los líderes espirituales (vivos) más influyentes del mundo?

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Una lista elaborada en Inglaterra pone a la Nueva Era por encima de todas las religiones

Desde que se inició la década actual, la revista inglesa Mind, Body, Spirit (Mente, cuerpo, espíritu) publica una lista anual de “las cien personas vivas más influyentes espiritualmente”. Como puede observarse, no se habla de religión, sino de espiritualidad, por lo que los contornos son más difusos. Se trata de un “top 100” muy interesante, que nos revela mucho sobre los derroteros por los que va la espiritualidad contemporánea.

Antes de analizar el listado, es bueno que nos detengamos a conocer de cerca a su autor y sus criterios. Este elenco de “maestros espirituales, activistas y autores que cambian el mundo” lo elabora una revista publicada por la Librería Watkins, un importante centro cultural de Londres que debemos encuadrar en la Nueva Era y el esoterismo. En su publicidad hablan de “descubrimiento espiritual”, “buscadores” y “conocimiento esotérico” durante más de 120 años.

Los criterios para la inclusión en esta lista son los siguientes: que la persona haya comenzado el año 2016 con vida, que haya realizado el año anterior una contribución “única y espiritual” a nivel mundial, y que sea una clara referencia para muchas personas –algo que deciden con factores como la búsqueda de su nombre en Google o en la Wikipedia–. Afirman ser “altamente selectivos”, de forma que han quitado a los candidatos “que difunden mensajes de odio e intolerantes”.

Los primeros de la lista

Vale la pena detenerse en las diez primeras personalidades para darnos cuenta de por dónde van los tiros. Y el que encabeza el pódium es el Dalai Lama, seguido por el Papa Francisco y, en tercer lugar, el arzobispo surafricano Desmond Tutu. Por lo tanto, un representante del budismo y, después, dos figuras destacadas del cristianismo.

Si bien es cierto que una lista como ésta siempre pecará de subjetividad, llama poderosamente la atención que el líder de una pequeñísima facción del budismo –el lamaísmo del Tíbet– le lleve la delantera a la cabeza de los católicos de todo el mundo. Se mire por donde se mire, y teniendo en cuenta los datos numéricos (pensemos, por ejemplo, en los seguidores en Twitter, en la difusión de los mensajes, en las publicaciones…), las cuentas no salen.

En cuanto al tercer puesto, ocupado por Tutu, no parece que tenga ahora la influencia que tuvo en su día, ni que sea la figura más representativa e importante en el mundo anglicano. Si seguimos hasta el número 10, encontramos, por orden, los siguientes nombres: Eckhart Tolle, Deepak Chopra, Paulo Coelho, Alice Walker, Rhonda Byrne, Alejandro Jodorowsky y Oprah Winfrey.

Muchos lectores reconocerán solamente al que lleva el dorsal 6, el novelista brasileño Paulo Coelho. Algunos menos podrán decir que les suena la décima, Oprah Winfrey, por aquello de que es una estrella televisiva en los EE.UU., donde presenta un programa muy seguido –en el que, por cierto, publicita a muchos autores de esta lista–. Los otros podrán resultar más o menos familiares según las lecturas “espirituales” que tenga cada uno… ya que nos encontramos ante un listado dominado en su inmensa mayoría por la Nueva Era, por distintos personajes que se mueven entre la autoayuda, el orientalismo y la nueva espiritualidad.

Un mapamundi muy irregular

Podrían revisarse muchos elementos en la lista de personalidades, como su edad –la mayor parte de 60 años para arriba, y que da una media de 69 años, algo natural si tenemos en cuenta que la influencia y la fama se ganan con los años– o su sexo –son 72 varones frente a 28 mujeres, lo que daría ocasión a interesantes comentarios–. Otra información que se ofrece de cada uno en el perfil que da la revista es el signo del Zodiaco y el signo de la astrología china… algo natural en una publicación de este tipo.

Pero, como dato curioso, destaca la procedencia geográfica de estas figuras reconocidas. Mind, Body, Spirit se encarga de decir que están representados 26 países. Sin embargo, para saber los continentes hay que echar cuentas, aunque tras ojear la revista la cosa está clara. Ganan por mayoría los norteamericanos, que son 65 (de ellos, un canadiense, un mexicano y un jamaicano… el resto, de los Estados Unidos, cómo no).

El segundo continente de la lista, y a mucha distancia, es Asia, con 16 personas. Después va Europa, con 13 –algo sorprendente si tenemos en cuenta que la publicación y la librería promotora son londinenses– y, continuando, hay 4 iberoamericanos (que serían 5 si incluimos al mexicano), una persona que procede de África y otra de Oceanía.

Queda patente, pues, la aplastante presencia de los EE.UU. en la configuración de la nueva religiosidad, en su difusión cultural –sobre todo editorial– y en lo que, en definitiva, la gente busca y encuentra. Es cierto que este resultado lo explica en parte que detrás esté una librería inglesa… pero el carácter anglosajón de la Nueva Era es innegable.

¿De qué religiones?

Si lo geográfico está muy descompensado, en una correspondencia parecida lo está la proporcionalidad de las distintas religiones y corrientes espirituales. Porque precisamente es esto último lo que prima, la espiritualidad más difuminada, en contra de todo lo religioso institucional, como ya hemos apuntado antes.

Los números cantan: a 64 autores podemos situarlos, sin temor a equivocarnos, en la órbita de la Nueva Era (New Age). Son mayoría y abarcan diversos tipos de personalidades y perfiles: narrativa y poesía, psicología, ciencias, medicina, ley de atracción, indigenismo, drogas psicodélicas, sexualidad sagrada, ángeles, meditación, mediumnidad (contacto con los muertos), etc. Incluidos tres religiosos católicos cuyas “enseñanzas” están muy lejos de la fe cristiana y muy cerca –o dentro– de los postulados de las nuevas espiritualidades.

No es difícil intuir por dónde van los tiros en el ranking de religiones, visto antes el pódium inicial. El budismo cuenta con 11 representantes, y el hinduismo con 9. Después va el cristianismo, con 6 figuras (si sacamos al líder del mormonismo, cristiano sólo en apariencia), y el islam con 2. Taoísmo, paganismo y ateísmo cuentan con un representante cada uno. Y completan el listado cuatro personas que no se significan por ninguna corriente espiritual en especial.

Una crítica necesaria

Como ya se apuntó antes, se nota mucho que la lista ha sido elaborada por una librería (todos los personajes escriben libros o son protagonistas de obras compuestas por otros). Que, además, es inglesa. Y dedicada al esoterismo y a la nueva religiosidad. Por ello no extraña el resultado, y hay que darle un valor bastante escaso, si bien es válida como termómetro de las corrientes que son más populares, aunque siempre pueda discutirse si se venden libros por la demanda de los lectores o si éstos responden al marketing de la industria editorial de la espiritualidad y la autoayuda.

De todas maneras, surgen muchas preguntas. Una de ellas es ésta: ¿y los líderes musulmanes? ¿Acaso son todos propagadores de un mensaje de odio e intolerancia? Cabría esperar la presencia de algunas figuras importantes más allá de un ayatolá y un académico incluidos en el listado. Lo mismo podríamos decir de personalidades católicas y evangélicas que escriben y venden libros. ¿Dónde están?

Por último, una reflexión interesante para las librerías católicas. En alguna ocasión nos han pedido a la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) una lista de “qué libros es mejor no vender”, ya que muchas veces ofrecen en sus estantes y escaparates obras aparentemente inofensivas en el ámbito de la espiritualidad y la autoayuda, desconociendo lo que verdaderamente proponen.

Ahora podremos decirles: la mitad del trabajo está hecho. Basta con tomar el listado de la Librería Watkins y quitarle los pocos autores cristianos (que no se han salido del cristianismo al escribir). La mitad del trabajo que falta consistiría en añadir los autores ya fallecidos y otros que, por la razón que sea, no han entrado en el palmarés (como la actriz Shirley MacLaine, por poner un ejemplo). Y a vender lo que hay que vender.

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