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Oración para sanar males físicos y espirituales

© Bart Everson
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La mayor necesidad de sanación es la espiritual

La tradición nos cuenta que Cosme y Damián eran unos médicos que habían entregado su corazón al Señor, quienes ofrecían sus servicios a las personas más necesitadas de manera gratuita, y lo único que les pedían a cambio era que les permitieran hablarles sobre Jesús y el amor de Dios.

Ellos eran gemelos, y por su forma de administrar sus servicios médicos, y realizar con amor el arte de sanar, llevaron a la fe cristiana a muchas personas que no creían en Dios.

La habilidad de sanar de los santos Cosme y Damián no viene de sus propios méritos, sino que todo esto proviene del amor a Jesucristo. Otra cosa que no debemos olvidar es que mientras le pedimos sanación física de nuestros males o el de una persona amada, la mayor necesidad de sanación debe ser la espiritual.

Así que debemos buscar, ante todo, la intercesión de estos médicos del alma, que nos consigan la gracia de renovar nuestra fe y nuestro amor a Dios.

Oración a los Santos Cosme y Damián:

Oh, santos Cosme y Damián, a quien veneramos con toda humildad y afecto interior de nuestro corazón, los invocamos en este momento, gloriosos mártires de Jesucristo, quienes durante su vida ejercieron el arte de sanar con admirable caridad y sacrificio, sanando lo incurable y enfrentándose a enfermedades peligrosas, no contando tanto con la ayuda de la medicina y sus propias habilidad, sino por la invocación del poderoso nombre de Jesucristo.

Ahora que ustedes, están más cerca de la Gloria de Dios en el cielo, concédannos su misericordiosa mirada sobre nuestras almas miserables y afligidas; y fijen su atención en los muchos males que nos oprimen, las enfermedades espirituales y corporales que nos rodean. Intercedan pronto por nosotros, en cada necesidad y cada dificultad

Nosotros no pedimos sólo por nosotros mismos, sino también por cada uno de nuestros parientes, familiares, amigos y enemigos, de modo que, siendo restaurados en la salud del alma y el cuerpo, podamos dar gloria a Dios, y agradecer a ustedes, nuestros santos protectores. Amén.

Por Qriswell J. Quero

Artículo originalmente publicado por pildorasdefe.net

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