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Un cardenal a prueba de balas

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Orani João Tempesta demostró ser un pastor envuelto en el drama de su pueblo

No es la primera vez que el arzobispo de Río de Janeiro, el cardenal  Orani João Tempesta, tiene que atravesar una situación dramática donde su vida ha corrido peligro y quedó demostrado que además de ser a prueba de balas, verdaderamente sufre los mismos dramas de su pueblo.

La más reciente sucedió el pasado viernes cuando regresaba de una visita al Cristo Redentor donde participaba del lanzamiento de la plataforma digital “brazos abiertos” por iniciativa de una reconocida marca, informó el sitio web de la Arquidiócesis de Río de Janeiro.

En el momento en que se dirigía al Aeropuerto Santos Dumont y atravesaba el barrio Santa Teresa, cercano a la favela, Campo Capitao, se vio envuelto en una balacera entre la policía y un grupo de delincuentes. 

El propio conductor del auto que llevaba a Tempesta, Erasmo Luiz Brito, comentó que “todo fue muy rápido” -a pesar de que quedaron acorralados por unos 10 minutos- y que cuando se dio cuenta del tiroteo se detuvo y le pidió al cardenal que bajara del auto porque los impactos de bala podían atravesar la carrocería del auto. “Muy tranquilo se sentó y empezó a conversar por teléfono”, comentó el chofer sobre Tempesta.

Una vez que detectaron cierta calma subieron al auto nuevamente y ahí pudieron proseguir por otro camino rumbo al aeropuerto.

Tempesta salió ileso, pero la situación fue una clara señal de la violencia que se vive en el país y un conflicto ya añejo vinculado al narcotráfico.

“Doy gracias a Dios que nadie había sido herido. Estas son situaciones que comparto con mi gente. Donde está el pueblo de Dios, el pueblo de Río de Janeiro, estoy allí también, compartiendo sus sufrimientos. Pero el anhelo es que seamos cada vez más juntos,  signos de la paz, de hermandad y misericordia. Que Río de Janeiro no sea conocido por su belleza natural y por su historia, sino por personas que aman lo bueno y se preocupan  entre sí «, expresó Tempesta en un mensaje enviado a los medios de comunicación luego de lo que tuvo que vivir.

Tempesta ya había atravesado una situación similar en 2015 y 2014 cuando fue asaltado siendo que en una de esas oportunidades, también en el barrio de Santa Teresa, un grupo de delincuentes armados lo amenazaron con un arma de fuego y le robaron el crucifijo y el anillo cardenalicio, objetos que a posteriori fueron recuperados por la policía.

Tempesta fue creado cardenal en el año 2014. Antes había sido uno de los organizadores de la visita del Papa Francisco a Brasil en 2013 por la Jornada Mundial de la Juventud.

De cara a los JJOO

Esta oleada de violencia en las favelas de Río de Janeiro y en esa región del país ocurre a pocos días del inicio de una de las citas deportivas más importantes del año, prevista entre el 5 y 21 de agosto.

Además de lo acontecido con Tempesta, y la violación masiva que conmocionó a todo el país, el pasado viernes la atleta brasileña Anna Paula Cotta, de 27 años, que iba a participar de los Juegos Olímpicos (JJOO), recibió un impacto de bala en la cabeza cuando la querían robar en Río de Janeiro.

El ataque a esta atleta sucedió luego de que durante la madrugada saliera de su casa para ayudar a su padre, enfermo de cáncer, en el negocio familiar, informó AFP.

Los asesinatos en Río subieron 16% entre enero de abril de este año, en comparación con el mismo período de 2015, prosiguió AFP en base a cifras oficiales. Se prevé que más de 80.000 policías y militares garanticen la seguridad durante esos días donde la ciudad recibirá a personas de todas partes del mundo.

En tanto, en estos días, representantes del arzobispado de Río de Janeiro se reunirán con miembros del Comité Olímpico Internacional (COI), que sigue con atención todo lo que está sucediendo en el país, confirmó la agencia ANSA.

Envuelto en el drama de su pueblo

Tempesta quizás pueda ser catalogado como un cardenal a prueba de balas, pero más allá de un juego de palabras, lo que sí queda demostrado es que se trata de un cardenal envuelto en el drama de su pueblo y bien metido en sus problemas cotidianos.

Tal cual reflexionó el rector del Seminario de San José, Canon Cámara Leandro, cuando trascendió la noticia de lo que tuvo que atravesar Tempesta.  «Es la comunión del pastor con los dramas de su pueblo. No sólo están con, también sufre con él «, señaló.

«Dom Orani es un pastor que sufre con su pueblo, ya que pasa a través de las mismas tribulaciones”, agregó, por su parte, el vicario episcopal de la Vicaría Urbana, Wagner Toledo.

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