Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
lunes 08 marzo |
San Juan de Dios
home iconA Fondo
line break icon

Transhumanismo, la ideologia que viene: Manipular la naturaleza humana

Marcelo López Cambronero - publicado el 30/05/16

En los próximos años, la pretensión de acabar con la enfermedad y el sufrimiento, podría poner en peligro qué entendemos por persona

Universidad de California (UCLA), 1998. James Watson, Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento del ADN, se dirige a un grupo de científicos enfervorecidos durante un congreso sobre manipulación genética: “Creo que es un completo disparate afirmar que los seres humanos somos sagrados y no debemos ser modificados. La evolución puede ser cruel, ¿cómo se puede afirmar que nuestro genoma es perfecto? ¿Qué hay de santo en nuestra naturaleza? Me gustaría saber de dónde viene una idea semejante, porque es una completa estupidez… Si podemos hacer mejores seres humanos porque sabemos trabajar sobre los genes, ¿por qué no podemos hacerlo? ¿Qué hay de malo en ello? ¿Quién nos lo impide?”

Una cosa es cierta: tenemos capacidad tecnológica para manipular la naturaleza humana. Podemos hacernos más altos, más guapos, más sanos, más fuertes. Podemos purificar nuestros genes para impedir que transmitan enfermedades, implantar nanocircuitos en el cerebro que le hagan procesar la información más deprisa o archivar cada mínimo detalle en la memoria, es posible modificar las células germinales para que nuestros hijos sean rubios y de ojos claros o, si nos apetece, chicas que gocen de unas medidas “perfectas”. La pregunta, la que nos dirigen los científicos, es: ¿por qué no?

James Watson cree en la teoría de la evolución, es decir, en que el ser humano que hoy conocemos es el resultado de miles de siglos de transformación azarosa. Le parece absurdo que dejemos que la casualidad haga lo que está a nuestro alcance, en lugar de coger la sartén por el mango y decidir en qué queremos convertirnos. Lo cierto es que, como indicamos en un artículo anterior (“Ni el hombre es un mono, ni el mundo se hizo en seis días”) la teoría de la evolución no ha logrado ser más que eso, una teoría, es decir, no existen datos suficientes para confirmarla. Los hechos con los que contamos ni la verifican ni la descartan, así que se puede creer o no en ella, como se puede creer en otras cosas que no han sido comprobadas.

Ahora bien, la pretensión de construir el futuro de la humanidad sobre una teoría indemostrada no es hacer ciencia, sino ideología. Es más, aunque se acepte que nuestra especie surge del azar de ahí no se derivaría que sea “bueno”, “adecuado” o “mejor” manipular nuestros genes para lograr… ¿el qué: la idea de ser humano que en cada tiempo determinen la moda, el poder o el mercado? ¿Quién decidirá en qué consiste “mejorar nuestra especie”?

Pero, ¿y si, como la razón puede suponer y los cristianos sabemos por fe, Dios nos creó a su imagen y semejanza? Manipular la naturaleza humana supone un atentado a la dignidad del hombre y, también, a la creación, que estamos llamados a custodiar y no a destruir. En palabras de Benedicto XVI: “cuando se considera a la naturaleza, y al ser humano en primer lugar, simplemente como fruto del azar o del determinismo evolutivo, se corre el riesgo de que disminuya en las personas la conciencia de la responsabilidad. En cambio, valorar la creación como un don de Dios a la humanidad nos ayuda a comprender la vocación y el valor del hombre.” (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 2010)

El transhumanismo es un intento, uno más, de generar una respuesta al sufrimiento, a la debilidad y, sobre todo, a la muerte. Sin embargo, con él se arriesga la propia concepción de la persona y se convierte a las nuevas generaciones en “material procesado” en los laboratorios, según el gusto y capricho de otros, que los utilizan como un medio para sus intereses o convicciones ideológicas y no como fines en sí mismos.

Si apreciamos el valor de la naturaleza, del ecosistema, de la variedad de especies animales, ¿qué nos impide mirar a la persona humana y reconocer su valor intrínseco? Tal vez que hayamos perdido algún tipo de criterio esencial para comprender y amar lo que tenemos delante. Urge recuperarlo.

Tags:
cienciaideologiatranshumanismo
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
BAPTISM
Pablo Cesio
Bautizan a la bebé que nació viva tras “aborto legal” y la llaman...
2
Aleteia Mexico
Ella iba a la adoración eucarística a las 3 de la mañana cuando l...
3
Jesus Colina
¿Milagro en Israel? Marcha de madres cristianas, musulmanas y jud...
4
THE PROFESSOR AND THE MADMAN
José Ángel Barrueco
Una película sobre el poder de las palabras y la importancia del ...
5
JARAMILLO
Lucía Chamat
Obispo amenazado de muerte: “La verdadera muerte es quedarse call...
6
Aleteia Team
¿Sabías que la Iglesia católica está constituida por 24 Iglesias ...
7
TIZIANO
Maria Paola Daud
Encontraron «La Última Cena» perdida de Tiziano, en una pequeña i...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.