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El ADN cristiano: Todos somos hermanos

© Marko Vombergar
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Papa Francisco preside la misa de Pentecostés

Papa Francisco presidió esta mañana, desde la Basílica de San Pedro, la Misa con motivo de la Solemnidad de Pentecostés. En su homilía el Papa reflexionó sobre la frase del Evangelio de San Juan: “No os dejaré huérfanos” y mostró cómo con el Espíritu Santo queda culminada la misión de Jesús: “restablecer nuestra relación con el Padre, destruida por el pecado; apartarnos de la condición de huérfanos y restituirnos a la de hijos”.

“La paternidad de Dios se reaviva en nosotros a través de la obra redentora de Cristo y del don del Espíritu Santo”, continuó el Papa Francisco, recordando cómo “toda la obra de la salvación es una obra que regenera, en la cual la paternidad de Dios, mediante el don del Hijo y del Espíritu, nos libra de la orfandad en la que hemos caído”.

Llevando su reflexión a la actualidad, Papa Francisco explicó como hoy se dan diferentes signos de nuestra condición de húerfanos: “soledad interior”, “supuesta independencia de Dios”, “analfabetismo espiritual” y “dificultad para reconocer al otro como hermano”.

Ante estos signos, el Papa destacó nuestra condición de hijos de Dios: “Es nuestra vocación originaria, aquello para lo que estamos hechos, nuestro «ADN» más profundo”. “Del inmenso don de amor, como la muerte de Jesús en la cruz, ha brotado para toda la humanidad la efusión del Espíritu Santo, como una inmensa cascada de gracia”, continuó el Papa.

Durante su homilía también tuvo palabras para la Virgen: “Es la Madre de la Iglesia” y expresó que “a su intercesión confiamos de manera particular a todos los cristianos, a las familias y las comunidades”.

Finalizó su intervención mostrando cómo por medio de Jesús, “podemos relacionarnos con los demás de un modo nuevo, no como huérfanos, sino como hijos del mismo Padre bueno y misericordioso. Y esto hace que todo cambie. Podemos mirarnos como hermanos, y nuestras diferencias harán que se multiplique la alegría y la admiración de pertenecer a esta única paternidad y fraternidad”.

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