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¿De verdad existe el “Comercio Justo”?

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¿Cuánta gente compra realmente en sus establecimientos?

En los años 70 comenzó en España una nueva manera de entender la solidaridad. Se trataba de mostrar la solidaridad directamente con las poblaciones empobrecidas del sur intentando colaborar comprando sus mercancías a un precio justo. Una idea que ya estaba utilizándose en países como Estados Unidos y el resto de Europa.

Todos hemos oído hablar del “Comercio Justo” y a todos nos parece una gran idea, pero… ¿Cuánta gente compra realmente en estos establecimientos? ¿Qué nivel de “negocio” tienen estas iniciativas? ¿Conoces alguna tienda cercana donde se vendan este tipo de productos?

El gasto anual en Comercio Justo por habitante en España es de 71,3 céntimos de euro, en Europa es de 13,42 euros, y un 80% de los españoles no ha consumido sus productos en el último año o no lo ha hecho en su vida”, explica en un reportaje la revista RS21, lo que demuestra que el “Comercio Justo” no es una práctica muy extendida en el país.

Y no será porque no hay gente trabajando en este empeño… Actualmente, según muestra la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, existen “más de 2.000 organizaciones productoras, 500 distribuidoras y 4.000 tiendas especializadas, además de entidades de certificación e instituciones internacionales reguladoras”.

150 personas trabajan de manera directa en la coordinadora y tiene más de 2.500 voluntarios. Desgraciadamente este trabajo no se ve refrendado en un apoyo masivo de la población.

Los beneficios del “Comercio Justo” son indudables. Ofrece ayuda a muchas entidades que se dedican a la producción textil o la artesanía; permite la vida de muchas mujeres en África.

Permite un impacto positivo en el medio ambiente (preservación de la tierra, el agua y la biodiversidad, abandono de prácticas perjudiciales, fomento de la agricultura ecológica); ayuda a la organización política (aplicación de modelos democráticos, participativos y transparentes) y con los beneficios se permite el desarrollo de proyectos educativos.

¿Por qué entonces esta falta de sensibilización? ¿Cómo es posible que un 80% de los españoles no haya consumido nunca un producto de Comercio Justo?

Con motivo de estos 30 años la Coordinadora de Comercio Justo ha hecho público un vídeo donde animan a la gente a participar en esta iniciativa de solidaridad directa con los productores, los protagonistas del comercio.

En España es difícil comprar un producto de “Comercio Justo” y para adquirirlo hay que acercarse expresamente a una tienda especializada.

En otros países europeos el “Comercio Justo” comienza a acercarse al gran público: accesos a los centros comerciales o circuitos masivos de distribución.

“No podemos obligar a los consumidores a elegir dónde comprar, sino más bien ofrecer productos de Comercio Justo allí donde compran”, afirma el director de Fairtrade Ibérica en RS21.

Otro de los grandes problemas es consolidar el “Comercio Justo” como una actividad cotidiana.

Poco a poco comienzan a aparecer máquinas de vending que apoyan este consumo pero, tradicionalmente se ha limitado a la venta de productos de artesanía que son comprados a raíz de campañas o de manera muy ocasional.

El cambio hacia la alimentación (café o azúcar) está permitiendo un crecimiento del comercio… pero no es suficiente.

Poco a poco se van haciendo cosas, pero… 30 años después del intento de crear solidaridad dentro del sistema productivo, el “Comercio Justo”, desgraciadamente sigue siendo, no nos engañemos, una actividad muy minoritaria.

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