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¿Será que creer en Dios “modifica” nuestro cerebro?

Miguel Á. Padriñán
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Un estudio señala que el creyente está condicionado por la emotividad y es menos capaz de pensar de modo crítico pero dos especialistas en neurociencia lo desmienten

¿Quien cree en Dios es menos capaz de pensar analíticamente?

¿Quien cree en Dios es menos capaz de pensar críticamente que un ateo?

¿Un ateo tiene el pensamiento crítico más desarrollado que un creyente?

¿Es verdad que los creyentes tienen menos capacidad de pensar analíticamente?

Según un estudio norteamericano, las personas que creen en Dios estarían condicionadas por la empatía y por la emotividad y tendrían menor capacidad de pensar de manera crítica.

Sin embargo, dos especialistas italianos en neurociencia afirman que no existe ninguna conexión entre la creencia en Dios y la mayor o menor capacidad de raciocinio.

Creer en Dios modifica el cerebro”, afirma el estudio publicado por la revista Plos One, según el cual quienes creen en Dios tienden a reprimir una área usada por el pensamiento analítico y a activar el área responsable de la empatía.

“Por lo que sabemos sobre el cerebro”, dice el profesor Tony Jack, uno de los elaboradores de este estudio, “creer en algo sobrenatural nos lleva a dejar de lado el pensamiento crítico para ayudarnos a tener una comprensión mejor de las cosas desde el punto de vista social y emotivo” (Adnkronos, 2 de abril).

Analizando ocho experimentos diferentes, hechos con grupos de 159 a 527 adultos, los investigadores observaron que las personas religiosas serían más empáticas que las que no creen en Dios.

Según esos estudios, el cerebro usaría una “red analítica” de neuronas que permite pensar críticamente y una “red social” de neuronas que permite sentir empatía.

“A causa de la tensión entre las dos redes, es posible profundizar en nuestro lado social y emocional. Esta podría ser la clave para explicar por qué la creencia en lo sobrenatural une la historia de culturas diferentes”.

Pensamiento analítico y empatía

El profesor Paolo Maria Rossini, director del Área de Neurociencias del Policlínico Agostino Gemelli, en Roma, observa que el estudio de Tony Jack fue realizado en la Universidad Case Western Reserve, de Cleveland, en Estados Unidos, a partir de publicaciones anteriores del mismo grupo de trabajo, que considera que “el pensamiento analítico” está frecuentemente asociado al ateísmo mientras que el pensamiento religioso y trascendente está más frecuentemente vinculado a un temperamento socializador y empático.

Un aspecto en común

Continúa Rossini: “Algunos creen que estas dos formas de relacionarse con la realidad y con otros se contraponen nítidamente. En ambos casos, sin embargo, el pensamiento incluye circuitos neuronales que pasan por los lóbulos frontales, estructuras que regulan las emociones, la memoria y las capacidades de relacionarse a nivel personal”.

Ideación y preocupación moral

Los autores del estudio han examinado ocho publicaciones científicas sobre el asunto, todas ellas encuadradas en un modelo teórico que “se concentra en diferentes niveles de déficit en el ‘proceso social y emocional’, típicos del espectro de disturbios del autismo (ideación) y de tipo psicopatológico (preocupaciones morales)”.

Así llegaron a la conclusión, comenta Rossini, de que “la creencia religiosa está positivamente asociada a las preocupaciones morales y que la asociación negativa entre ‘credo religioso’ y pensamiento analítico puede explicarse por la correlación negativa que conecta la preocupación moral al mismo pensamiento analítico”.

“El estudio no señaló, sin embargo, ningún vínculo entre el tipo de ideación y la existencia de un credo religioso y espiritual. Lo que fue descubierto por los investigadores, en primer lugar, es que el mal se correlacione con la percepción de las propias acciones, y en segundo, sugiere que las diferencias de sexo masculino y femenino puedan ser explicadas por las diferencias en la percepción moral”.

Deducciones “poco científicas”

Filippo Tempia, neurocientífico, profesor de la Universidad de Turín y miembro del Instituto Científico de la Fundación Cavalieri Ottolenghi, también de Italia, declara a Aleteia que “el artículo de Jack y sus colaboradores no dice en absoluto que la fe religiosa modifique el cerebro o no lleve a pensar de modo menos crítico y más social y empático”.

El estudio simplemente compara personas que tienden a pensar de modo más crítico y analítico y personas que responden de forma más intuitiva. En los problemas planteados en este estudio, las respuestas intuitivas están equivocadas”.

La primera conclusión sería que el número de personas que creen en Dios es menor dentro del grupo de individuos que piensa de modo más analítico.

“Este resultado no es nuevo. El primer estudio es de 2012. En realidad, el objetivo de este nuevo estudio es otro: decir si la creencia en Dios está vinculada a una mayor aptitud social o mayor preocupación moral. Los resultados muestran que esta última, de hecho, está relacionada con un grado mayor de creencia en Dios, pero la aptitud social no tiene tal relación”.

Teorías desmentidas

Tempia añade que este resultado “desmiente muchas teorías sociales que tienden a explicar la creencia en Dios como un trazo evolutivo que fue seleccionado a causa de los beneficios sociales que ha permitido“.

“Otra falsa teoría rechazada es la de que la creencia en Dios surge de la tendencia del cerebro a atribuir una ‘mente’ a todo lo que se mueve; la piedra que cae, el agua que corre, etc.”

Este estudio, además de eso, “demuestra que la capacidad de comprender a las otras personas como agentes dotados de voluntad no tiene relación con una tendencia mayor o menor a creer en Dios. El único factor realmente correlacionado con la creencia en Dios, para este estudio, es la preocupación moral”.

El neurocientífico observa además que “este estudio conduce equivocadamente al cerebro en consideración: se trata de experimentos de psicología sin ninguna medición instrumental”.

El estudio de Jack y sus colaboradores demuestra que “la correlación entre la tendencia a creer en Dios y un menor racionamiento analítico no es verdadera, sino que resulta del hecho (mostrado en este artículo) de que las personas con más razonamiento analítico tienen menos preocupación moral con los demás. La verdadera relación, de acuerdo con estos autores, está únicamente entre creer en Dios y tener mayor preocupación moral”.

¿Causa o efecto?

Una limitación del estudio de Jack, subraya Tempia, es que él “no logra decir cuál es la causa y cuál el efecto: si la preocupación moral lleva a la creencia en Dios o si la creencia en Dios genera la preocupación moral, o incluso si la correlación se debe a un tercer factor no considerado en el estudio”.

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