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¿Qué lugar ocupa la religión en un sistema de enseñanza islámico?

Serkan Nergis-IHH -CC
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Enseñanza religiosa y escuela en el Islam

¿Dónde estudian los musulmanes? ¿Su concepto de “escuela” es igual al que entendemos en occidente? ¿Qué lugar ocupa la religión en un sistema de enseñanza islámico? Estas y otras preguntas surgen cuando nos acercamos al mundo educativo y observamos la diversidad de orígenes y creencias que están presentes en las aulas. Y si tenemos ante nosotros la responsabilidad de educar a los hijos en materia religiosa, quizá nos preguntemos cómo lo hacen, por ejemplo, los musulmanes.

Por comparación, en el mundo occidental, transmitir la fe es la escuela pública se ha convertido, cuando menos, en una reivindicación. Hablar de enseñanza religiosa en las escuelas se ha mantenido como un debate político no resuelto. Algo que refleja el sistema de relaciones que los Estados occidentales mantienen con las confesiones religiosas.

En el caso del mundo musulmán, las escuelas coránicas y las madrazas son los lugares donde se transmite el saber. Su nombre proviene de la raíz “DSR” que significa lección. De ella provienen dos verbos: “darassa” que significa estudiar y darrassa, que se traduce como enseñar. A partir del siglo XI, estas madrasas, en su origen universidades, se fueron transformando en importantes centros de difusión de la ortodoxia sunita.

La piedra angular del sistema educativo musulmán es el Corán. Por lo que el saber se haya fuertemente impregnado de sus enseñanzas y preceptos. Transmitir una correcta lectura y aprendizaje de la lengua y los contenidos del texto sagrado se convierte en la herramienta principal para trasmitir enseñanza.

El Hadith indica “mandad a vuestros hijos a que hagan oración cuando cumplan siete años y obligadles a hacerla cuando cumplan los diez años”. El Corán, que bajó sobre el Profeta en lengua árabe y en una forma “inimitable”, es el libro en el que el niño que despierta a la vida va a poder conocer el mundo. Y a medida que aprende su recitación, se incorporarán a su crecimiento otras enseñanzas distintas de la ciencia religiosa.

La escuela coránica es, por tanto, un lugar de aprendizaje y maduración personal del niño en la fe, bajo la atenta mirada de sus padres. Y por ello, también se convierte en un lugar donde la comunidad de creyentes (Umma) fortalece sus lazos colectivos. A este respecto, cabría preguntarse si no es esta una buena forma de transmitir, desde niños no sólo la fe en la que han nacido, sino la conciencia de comunidad de fe que tan necesaria es para su correcto desenvolvimiento social.

Las mezquitas o universidades quedan reservadas al estudio de la teología. En ellas, además de las ciencias coránicas, puede estudiarse exegésis, Hadith, derecho musulmán y literatura, historia de las relgiones, el arte de la predicación, etc. Entre las más antiguas se encuentran la Qarauine de Fez (al-Qarawiyin), fundada en 859, la Zituna (al-Zaituna) de Túnez (1283). También hay que mencionar como un centro de referencia la que es hoy el principal centro de estudios islámicos al-Azhar, en El Cairo (972). En el mundo chiíta, los centros de enseñanza se encuentran en Qom y Machhad en Irán y Najaf en Irak.

Actualmente, estos centros de enseñanza son observados cuidadosamente, ya que en sus manos tienen la formación académica y la generación del pensamiento musulmán del siglo XXI. Así, a efectos de la formación de élites, los mentores del islamismo árabe del siglo XX (Hasan al-Banna o Sayyid Qutb) fueron licenciados por la universidad civil en Egipto. Mientras que los detentores de la reislamización (al-Chawari o al-Gazali) fueron estudiantes en universidades islámicas.

Por tanto, puede concluirse que, la enseñanza trasciende a la mera transmisión de conocimientos. Entre los musulmanes practicantes, la fe forma parte fundamental y originaria del aprendizaje del niño. Un elemento especialmente cuidado por la familia si se encuentra fuera de un país de mayoría musulmana, ya que constituye uno de los fundamentos de transmisión y conservación de su identidad religiosa y cultural. Y es por ello que también es un canal exhaustivamente aprovechado por corrientes radicales para adoctrinar a sus futuros seguidores. Algo que principalmente en el mundo occidental ha hecho que las autoridades estén muy atentas a este tipo de manipulaciones.

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