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¿Y si transformamos la basura en música?

Facebook-Orquesta de Instrumentos Reciclados Cateura
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Una orquesta de niños y jóvenes en Paraguay convierte los desechos en instrumentos musicales

“Mi violín está hecho de una lata de pintura. Tiene cuerdas normales, un tenedor y también una asadera para hacer sopa o pizza”, expresó con alegría Celeste Freitas, quien además contó que le gustaría seguir con la música y estudiar veterinaria.

Celeste es integrante de una orquesta paraguaya poco convencional, nada más y nada menos porque  utiliza instrumentos reciclados de la basura.

Más de 300 niños y jóvenes provenientes de familias de bajos recursos que viven alrededor de un vertedero en la ciudad de Cateura (Asunción del Paraguay) forman parte de esta aventura musical  impulsada por Favio Chávez, que fundó el grupo en 2006.

“El mundo nos manda basura, nosotros la reciclamos”, aseguró Favio, según reproduce el portal ecológico paraguayo Diario Ecología. De esta manera, lo que para algunos es un desecho, para otros es cultura.

Favio También hizo referencia a la convivencia habitual de esta comunidad con la basura.

“Hay casas hechas con pedazos de basura. La ropa a veces la hacen con pedazos de tela que vienen en la basura. Incluso los niños se ingenian para encontrar en la basura cosas que usan como juguetes”, manifestó.

Con la ayuda de personas que viven de la recolección y el reciclaje de la basura, Favio empezó a agrupar diversos materiales para crear estos elementos para la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura.

“Partimos de la realidad de estos chicos, que son los residuos y no queremos imponer elementos nuevos. Quizá hubiera sido fácil traer instrumentos formales de fuera, pero hemos entendido que había que partir de su realidad, de una realidad en la que una casa vale mucho menos que un violín”, señaló Favio.

Todo comenzó con un violín hecho con una olla tirada a la basura. Luego vinieron más. Por ejemplo, se elaboraron guitarras con lata, chelos hechos con bidones de aceite, saxofones con tubos galvanizados que se usan en los canales de las casas. En el caso de este último se le agregan tapas, monedas y llaves de puertas.  Los adultos son los que ensamblan estos instrumentos.

En cuanto a su rol como educador y guía musical para estos niños, Favio expresó que en el fondo todo es gracias al empeño de ellos: “Si  los niños no supieran usar estos instrumentos eso sería basura. Son los niños los que hacen que esa basura sean instrumentos musicales”.

La música que enseña Flavio a estos niños es muy variada y va desde lo clásico hasta folclore latinoamericano. También música de los Beatles y Frank Sinatra.

De Asunción a Europa

Esta orquesta no solo toca para la comunidad, el resto de su país,  sino que también hace presentaciones internacionales. Esta es la manera que tienen para financiar el proyecto.

Por ejemplo, en 2014 estuvieron en España donde además se pusieron en contacto con el programa La Música del Reciclaje, una idea inspirada en la propia iniciativa de Favio.

En esa oportunidad un grupo reducido de 22 integrantes de la orquesta culminaron en Madrid una gira que había transcurrido también en Bilbao, Barcelona y Valencia.

“Innovación, creatividad, espíritu de superación, un mensaje de querer salir adelante, de inclusión social”, decía Favio a la hora de describir el ánimo de los niños y jóvenes durante esa instancia

No todo está perdido

Esta iniciativa extracurricular y ayuda a los niños y jóvenes a huir de contextos desfavorables donde abundan las drogas, la violencia, el trabajo infantil.

A través de esto los niños invierten su tiempo en la cultura, buenas obras y pueden desarrollar valores. Muchos pueden empezar a cambiar sus propias vidas y las de sus familias.

Po otro lado, según declaró Favio, la orquesta también es una herramienta alternativa para canalizar sus emociones.

Tal como coincidieron algunos de los integrantes, esto significa una gran oportunidad para poder demostrarle a los otros que son capaces de hacer cosas distintas a lo que la gente piensa que se hace en ese lugar donde viven.  

“Por acá hay más basura que gente, pero la orquesta muestra que hay otras cosas que hacer en esta zona. Además, usando los instrumentos reciclados estamos contribuyendo al medioambiente. Particularmente quiero estudiar música en la universidad, así que la orquesta me ayuda a cumplir mis sueños”, sentenció otro de los jóvenes del grupo en un reportaje con la revista Veinte Mundos.

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