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40 años de trabajo con presos y drogodependientes: No juzgarles nunca…

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Padre Garralda, a sus 94 años sigue dedicando su vida a los más desfavorecidos

«¿Dónde está Cristo? En las chabolas y allí me fuí y encarcelaron a una persona, pues me fuí a la cárcel», dice el Padre Garralda, que a sus 94 años sigue dedicando su vida a los más desfavorecidos.

España es el cuarto país de Europa con mayor número de población penitenciaria. Actualmente, hay más de 65.000 reclusos en las cárceles españolas. Atender las necesidades de este colectivo ha sido el objetivo del Padre Garralda desde 1978. 

Su Fundación se ocupa de las personas que están cumpliendo condena y quieren tener una vida normal cuando salgan, de los niños menores de tres años que conviven con sus madres en la cárcel, de las madres con niños pequeños que están en grave riesgo de exclusión social, de las personas con dependencia de sustancias tóxicas. En los casi 40 años de vida de la institución, la Fundación del Padre Garralda ha logrado atender a más de 50.000 personas.

Tiene 94 años, convaleciente de una operación, saliendo de un catarrazo… pero en plena forma en cuanto le preguntas por su trabajo. Hay un capítulo que el Padre recuerda especialmente y es cómo vivieron la época más feroz del SIDA con los infectados de VIH que salían de la cárcel sin opciones de recuperación.

En la Fundación trabajan con presos, con niños que conviven con sus madres en la cárcel, con drogodependientes… ¿Cómo es el trabajo con ellos? En la cárcel, les acompañan, les visitan, les escuchan…Cuando salen de permiso, les proporcionan un piso para que puedan normalizar su vida en esos periodos cortos: Trámites, acceder a internet, visita de familiares, amigos…

Los niños conviven en prisión con sus madres son material especialmente sensible. Escuela todos los días y programas complementarios, salidas para que tengan las mismas oportunidades y derechos que cualquier otro pequeño.

El trabajo con drogodependientes consiste, por supuesto, en proporcionarles el tratamiento adecuado pero, sobretodo en ofrecerles un lugar que sientan como su casa y, además, en tratarles con mucho respeto, comprensión. No juzgarles nunca…

María Martos,  es una voluntaria que lleva desde el principio con el Padre Garralda y Antonio tiene 49 años y ha estado consumiendo durante más de 25. Hachís, heroína, cocaína… Durante todos ese tiempo ha estado luchando por dejarlo. Hace unos años, cuando llevaba una temporada sin consumir, había formado una familia y tenía un negocio que iba bastante bien, la vida le puso otra prueba. Cada día recuerda por lo que ha pasado pero se siente muy afortunado porque, además de contar con la Fundación, cuenta con el apoyo de alguien muy especial.

Rocío también está recuperándose en la Fundación. Tiene 46 años, cuatro hijos y ha estado consumiendo desde los 26. Es la alegría en persona. Si después de todo lo que ha pasado es así, no quiero ni pensar cómo sería antes de empezar a consumir. Es impresionante el esfuerzo que se necesita para dejar una adicción, pero, los que llegan a la Fundación del Padre Garralda cuentan con un montón de personas que les ayudan a recorrer ese camino tan complicado.

En resumen el Padre Garralda es la cara visible y con él más de 700 voluntarios en toda España y más de 120 profesionales: médicos, psiquiatras, enfermeros, psicólogos, trabajadores, educadores sociales que centran su esfuerzo, en hacérselo ver, sin imposiciones, sin juzgar.

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