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Papa Francisco: “Compartir la alegría de la fe, no es proselitismo”

© Antoine Mekary / ALETEIA
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Audiencia especial del sábado, Jubileo de la Misericordia en Plaza San Pedro

 “La misericordia que recibimos del Padre no nos es dada como una consolación privada, sino nos hace instrumentos para que también los demás puedan recibir el mismo don”, dijo el papa Francisco con motivo de la audiencia jubilar este sábado 30 de enero en la Plaza de San Pedro.

En el contexto del Jubileo, se trata de la primera audiencia de día sábado del mes hasta concluir el Año Santo en noviembre 2016.

El Papa insistió que “los cristianos tenemos la responsabilidad de ser misionarios del Evangelio”. En especial se refirió a compartir la alegría recibida cuando se encuentra a Jesús, al mismo tiempo que advirtió: “Y esto no es hacer proselitismo es donar”.

Ante 200.000 fieles presentes, el Pontífice reafirmó la circularidad entre la misericordia y la misión. “Vivir de misericordia nos hace misioneros de la misericordia, y ser misioneros nos permite siempre crecer más en la misericordia de Dios”.

“Cómo recordaba san Juan Pablo II, la Iglesia vive una vida auténtica cuando profesa y proclama la misericordia y acerca los hombres a la fuente de la Misericordia”, explicó al inicio del evento especial.

Por lo tanto, invitó a tomar en serio la misión como cristianos. “Vivir como creyentes, porque sólo así el Evangelio puede tocar el corazón de las personas y abrirlo para recibir la gracia del amor, para recibir esta grande misericordia de Dios que acoge a todos”.

Hoy la Plaza de San Pedro estuvo poblada de infantes. En su giro en papamóvil para saludar a los peregrinos y fieles, el Papa ha dicho sonriendo al comandante de la Gendarmería del Vaticano, Domenico Giani, mientras le alcanzaba varios infantes para la bendición y una caricia: “Esto no es una audiencia es una guardería”.

Family Day

Por otro lado, en Roma en el histórico Circo Máximo se realiza este sábado el «Family Day», fiesta multitudinaria en favor de la familia convocada por asociaciones católicas contra la propuesta de ley de uniones civiles y adopciones de parejas gay en el parlamento italiano. Los organizadores esperan reunir un millón de personas.

Los obispos han confirmado su preocupación por “la equiparación que se hace entre matrimonio y unión civil, con la introducción de una alternativa a la familia”. Sin embargo, no han mencionado directamente en sus discursos o intervenciones ni la propuesta de Ley Cirinná, ni el Family day.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco- Radio Vaticano 

Queridos hermanos y hermanas,

Entramos día tras día en lo principal del Año Santo de la Misericordia. Con su gracia, el Señor guía nuestros pasos mientras atravesamos la Puerta Santa y se nos acerca para permanecer siempre con nosotros, no obstante nuestras faltas y nuestras contradicciones. No nos cansemos jamás de sentir la necesidad de su perdón, porque cuando somos débiles su cercanía nos hace fuertes y nos permite vivir con mayor alegría nuestra fe.

Quisiera indicarles hoy la estrecha relación que existe entre la misericordia y la misión. Como recordaba San Juan Pablo II: «La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia y cuando acerca a los hombres a las fuentes de misericordia» (Enc. Dives in misericordia, 13). Como cristianos tenemos la responsabilidad de ser misioneros del Evangelio. Cuando recibimos una bella noticia, o cuando vivimos una bella experiencia, es natural que sintamos la exigencia de comunicarla también a los demás. Sentimos dentro de nosotros que no podemos contener la alegría que nos ha sido donada y queremos extenderla. La alegría suscitada es tal que nos lleva a comunicarla.

Y debería ser la misma cosa cuando encontramos al Señor. La alegría de este encuentro, de la misericordia: comunicar la misericordia del Señor. Es más, el signo concreto que de verdad hemos encontrado a Jesús es la alegría que sentimos en el anunciarlo también a los demás. Y esto no es “hacer proselitismo”: esto es hacer un don. Si, yo te doy aquello que me da alegría a mí. Leyendo el Evangelio vemos que esta ha sido la experiencia de los primeros discípulos: después del primer encuentro con Jesús, Andrés fue a decirlo enseguida a su hermano Pedro (Cfr. Jn 1,40-42), y la misma cosa hizo Felipe con Natanael (Cfr. Jn 1,45-46). Encontrar a Jesús equivale a encontrarse con su amor. Este amor nos transforma y nos hace capaces de transmitir a los demás la fuerza que nos dona. De alguna manera podremos decir que desde el día del Bautismo nos es dado a cada uno de nosotros un nuevo nombre agregado a aquel que ya nos dan mamá y papá, y este nombre es “Cristóforo”: todos somos “Cristóforos”. ¿Qué cosa significa? “Portadores de Cristo”. Es el nombre de nuestra actitud, una actitud de portadores de la alegría de Cristo, de la misericordia de Cristo. ¡Todo cristiano es un “Cristóforo”, es decir un portador de Cristo!

La misericordia que recibimos del Padre no nos es dada como una consolación privada, sino nos hace instrumentos para que también los demás puedan recibir el mismo don. Existe una estupenda circularidad entre la misericordia y la misión. Vivir de misericordia nos hace misioneros de la misericordia, y ser misioneros nos permite siempre crecer más en la misericordia de Dios. Por lo tanto, tomemos en serio nuestro ser cristianos, y comprometámonos a vivir como creyentes, porque sólo así el Evangelio puede tocar el corazón de las personas y abrirlo para recibir la gracia del amor, para recibir esta grande misericordia de Dios que acoge a todos. Gracias.

(Traducción del italiano: Renato Martinez – Radio Vaticano)

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