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La Iglesia latinoamericana mejora su formación evangelizadora

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CEBITEPAL, reúne a tres Escuelas para cumplir con el compromiso evangelizador de “una Iglesia en salida”

El Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) acaba de crear el Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y el Caribe (Cebitepal), que unifica entidades que ya trabajaban en forma separada y cuya finalidad será «la formación, la reflexión, la investigación y el compromiso evangelizador hacia ‘una Iglesia en salida’

«Antes existían como tres entidades no separadas, pero sí un poco independientes entre sí. El Centro Bíblico –el Cebipal–, el Instituto Teológico Pastoral –el Itepal– y el Observatorio Pastoral –Obsepal– que tenía que ver, sobre todo, con el análisis de la situación social. Ahora se ha querido hacer un solo centro que se ha denominado Cebitepal», explicó el presidente del Celam, cardenal Rubén Salazar Gómez, y destacó que este centro tiene tres escuelas: la Escuela Bíblica, la Escuela Teológica y la Escuela Social.

«En la Escuela Bíblica se instrumenta todo lo relacionado con el estudio de la Sagrada Escritura a la luz de las circunstancias de las realidades latinoamericanas, para que esas realidades sean verdaderamente iluminadas por la luz de la Palabra de Dios; la Escuela Teológica busca capacitar a sacerdotes y agentes de evangelización, entregándoles las herramientas fundamentales de teología y de pastoral, necesarias para poder cumplir su tarea evangelizadora; y la Escuela Social que tiene que ver no solamente con la difusión de la doctrina social de la Iglesia, sino también con el análisis permanente de la realidad, para que podamos siempre responder a lo que el Señor y nuestros pueblos necesitan».

Al referirse a los desafíos prioritarios para el cuatrienio 2015-2019, el arzobispo de Bogotá y presidente del Celam afirmó que uno de ellos es «la consolidación del Cebitepal, a la luz del Plan Global».

«El Cebitepal nació pero hay que cuidarlo y acompañarlo en su crecimiento. Ahora se trata de un conjunto que tiene tres escuelas concretas, todas orgánicas también, con una misma meta y un mismo objetivo, promoviendo la investigación, la formación y la reflexión. Esperamos que nuestro Centro sea un espacio donde los mejores profesores de América Latina y el Caribe tengan un lugar para encontrarse, para investigar y para ofrecer su ciencia. Pero también queremos que el Cebitepal sea un centro donde muchos alumnos, muchos agentes de pastoral laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes y obispos del continente, puedan venir a enriquecerse».

Monseñor Espinoza destacó también que «la riqueza propia del Cebitepal es su dimensión latinoamericana y caribeña. En cada una de las naciones hay universidades muy buenas, y las conferencias episcopales las requieren, pero con una dimensión latinoamericana creo que no hay. Eso es lo que quiere ser el plus del Cebitepal: ofrecer un espacio donde todos los latinoamericanos podamos encontrarnos para reflexionar, para formarnos y para aportar.

De este modo, el Cebitepal busca contribuir a la transformación de realidades y estructuras. Es un ideal muy grande, una utopía, pero esperamos lograrlo».

Un elemento favorable a este propósito, tiene que ver con el rico legado del Cebitepal de cara a los contextos latinoamericanos y caribeños plurales. Así lo señala su vicerrector pastoral, el padre Moisés Pérez, cuando subrayó que «en el campo de la formación de los agentes evangelizadores del continente, el Cebitepal es la concreción del Celam, que siempre tuvo una vocación formativa, desde sus orígenes, y eso se expresó a lo largo de su historia y a través de los distintos centros que se han configurado, incluso en ubicaciones y contextos geográficos diferentes que progresivamente fueron evolucionando».

 

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