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¿Cuáles son las raíces bíblicas en que se apoya el Jubileo de este Año Santo?

VINCENZO PINTO / AFP
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Pope Francis opens a "Holy Door" at St Peter's basilica to mark the start of the Jubilee Year of Mercy, on December 8, 2015 in Vatican. In Catholic tradition, the opening of "Holy Doors" in Rome symbolises an invitation from the Church to believers to enter into a renewed relationship with God. AFP PHOTO / VINCENZO PINTO / AFP / VINCENZO PINTO
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La Iglesia se prepara para La Iglesia se prepara para vivir el Año Santo de la Misericordiavivir el Año Santo de la Misericordia

Desde el principio, la celebración de los años santos se ha relacionado con la institución bíblica del Jubileo. Su propio nombre de Año Jubilar, y el hecho que la mayoría de ellos se haya celebrado con un intervalo de 50 años, que es el período de tiempo señalado en la ley bíblica del Jubileo, indican que esta institución ha sido un punto de referencia constante.

El papa Francisco ha convocado a toda la Iglesia a celebrar un nuevo Año Santo.

La celebración de los jubileos del AT es continua en la historia de la Iglesia. Esto significa que para celebrar el Año Santo hemos de inspirarnos en la tradición bíblica del Jubileo: conocer sus raíces y el significado que tenía la institución para el antiguo Israel. El Año Jubilar procede de una etimología latina: palabra latina jubilaeus, que a su vez viene de jubilum, que significa gozo, júbilo, alegría desbordante.

El jubilaeus es, por lo tanto, un acontecimiento gozoso. Esta palabra latina fue utilizada por san Jerónimo para traducir un término hebreo, que se pronunciaba de forma muy semejante, pero que tenía un significado muy distinto. La palabra en cuestión es yobel.

El yobel era el cuerno de marrano que se hacía sonar al principio de algunas fiestas, y muy especialmente al inicio del Año Jubilar, hasta el punto que este año acabó llamándose así por su relación con el instrumento que anunciaba su conocimiento.

A San Jerónimo le pareció que esta celebración era verdaderamente un motivo de alegría y, por eso, no dudó en traducir tan libremente ese término hebreo, que además tenía la ventaja de reproducir bastante fielmente el sonido del término original. Así, pues, de yobel se pasó al jubilaeus, de donde viene nuestra palabra «jubileo». Los antiguos israelitas poseían dos leyes que se hallan en el origen de la institución del Jubileo: la del año sabático y la del año jubilar.

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