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Papa Francisco: “¡Misericordiosos con nuestros hermanos. Así crecerá la paz!”

AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE
CITE DU VATICAN, Vatican City : Pope Francis (C) gives his traditional Christmas "Urbi et Orbi" blessing from the balcony of St. Peter's Basilica on December 26, 2013 at the Vatican. AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE
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En su mensaje ‘urbi et orbi’, el sumo pontífice recordó los conflictos del mundo, pero habló de la misericordia para redimir la humanidad

El papa Francisco llamó la Navidad “el día de la misericordia”, porque aseguró: “sólo la misericordia de Dios puede liberar a la humanidad de tantas formas de mal, a veces monstruosas, que el egoísmo genera en ella”.

En su mensaje exhortó por la paz en Colombia, Ucrania, entre israelíes y palestinos, en Irak, y en otras zonas de conflicto, de esa que ha evocado en otras ocasiones como la “tercera guerra mundial a pedazos”. Además pidió consuelo para las víctimas del terrorismo.

En gran forma física y voz solemne, el Papa, asomado en el balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro para la tradicional bendición ‘urbi et orbi’ (A la ciudad y al mundo), fue haciendo al igual que el año pasado, un repaso por las guerras y males que afligen al mundo.

Pero, reiteró su esperanza ante la preocupación por los males del mundo porque: “Jesús es el «día» luminoso que surgió en el horizonte de la humanidad”, para luego añadir: “Día de paz, en el que es posible encontrarse, dialogar, sobre todo, reconciliarse”.

Donde nace Dios, nace la esperanza. Donde nace Dios, nace la paz. Y donde nace la paz, no hay lugar para el odio ni para la guerra. Sin embargo, precisamente allí donde el Hijo de Dios vino al mundo, continúan las tensiones y las violencias y la paz queda como un don que se debe pedir y construir”, exclamó.

A las cerca 50.000 personas que abarrotaron este viernes la plaza de San Pedro en medio de fuertes medidas de seguridad, Francisco felicitó por la Navidad con una sonrisa, pero después su tono cambio a adolorido y fue rogando a Dios por todos los conflictos.

Los conflictos en el mundo

Comenzó por el histórico conflicto entre “israelíes y palestinos” que espera “puedan retomar el diálogo directo y alcanzar un entendimiento que permita a los dos pueblos convivir en armonía”.

Asimismo, pidió “al Señor que el acuerdo alcanzado en el seno de las Naciones Unidas logre cuanto antes acallar el fragor de las armas en Siria y remediar la gravísima situación humanitaria de la población extenuada”.

«Es igualmente urgente que el acuerdo sobre Libia encuentre el apoyo de todos, para que se superen las graves divisiones y violencias que afligen el país», agregó.

Instó a que «que toda la Comunidad internacional ponga su atención de manera unánime en que cesen las atrocidades que, tanto en estos países como también en Irak, Yemen y en el África subsahariana, causan todavía numerosas víctimas, provocan enormes sufrimientos y no respetan ni siquiera el patrimonio histórico y cultural de pueblos enteros».

Víctimas del terrorismo

Continuó recordando también a “cuantos han sido golpeados por los atroces actos terroristas particularmente en las recientes masacres sucedidas en los cielos de Egipto, en Beirut, París, Bamako y Túnez”.

Por los cristianos “mártires” rogó que «que el Niño Jesús les dé consuelo y fuerza a nuestros hermanos, perseguidos por causa de su fe en distintas partes del mundo».

Igualmente, exhortó por la paz y la concordia de las “poblaciones de la República Democrática del Congo, de Burundi y del Sudán del Sur para que, mediante el diálogo, se refuerce el compromiso”.

También invitó a que la Navidad traiga reconciliación “a Ucrania, ofrezca alivio a quienes padecen las consecuencias del conflicto e inspire la voluntad de llevar a término los acuerdos tomados, para restablecer la concordia en todo el país”.

En el mensaje de la tercera Navidad de su pontificado, Francisco advirtió que “todavía hoy muchos hombres y mujeres son privados de su dignidad humana y, como el Niño Jesús, sufren el frío, la pobreza y el rechazo de los hombres”.

En una clave esperanzadora aseguró: «Donde nace Dios, nace la esperanza ̧ y donde nace la esperanza, las personas encuentran la dignidad.».

El Papa también invitó a manifestar cercanía “a los más indefensos, sobre todo a los niños soldado, a las mujeres que padecen violencia, a las víctimas de la trata de personas y del narcotráfico».

«Que no falte nuestro consuelo a cuantos huyen de la miseria y de la guerra, viajando en condiciones muchas veces inhumanas y con serio peligro de su vida», aseveró.

Al respecto tuvo un agradecimiento especial para los Estados y personas, “que trabajan con generosidad para socorrer y acoger a los numerosos emigrantes y refugiados, ayudándoles a construir un futuro digno para ellos y para sus seres queridos, y a integrarse dentro de las sociedades que los reciben».

Y una mirada a las periferias existenciales, llenas de personas invisibles y desocupadas, incluso en Europa. De esta manera rogó porque vuelva “la esperanza a cuantos no tienen trabajo y sostenga el compromiso de quienes tienen responsabilidad públicas en el campo político y económico para que se empeñen en buscar el bien común y tutelar la dignidad toda vida humana”.

El pontífice insistió que «donde nace Dios, florece la misericordia. Este es el don más precioso que Dios nos da, particularmente en este año jubilar, en el que estamos llamados a descubrir la ternura que nuestro Padre celestial tiene con cada uno de nosotros”.

“Que el Señor conceda, especialmente a los presos, la experiencia de su amor misericordioso que sana las heridas y vence el mal”, añadió.

El papa latinoamericano concluyó su mensaje pidiendo a todos exultar “Contemplando el portal de Belén, fijemos la mirada en los brazos de Jesús que nos muestran el abrazo misericordioso de Dios, mientras escuchamos el gemido del Niño que nos susurra: «Por mis hermanos y compañeros voy a decir: “La paz contigo””.

Al igual que el jueves durante su homilía en la misa del Gallo explicó que “es la Navidad del Año Santo de la Misericordia, por ello deseo a todos de poder acoger en la propia vida la misericordia de Dios, que Jesucristo nos ha donado, para ser misericordiosos con nuestros hermanos. Así haremos crecer la paz! ¡Feliz Navidad!”,

Tras el mensaje, el pontífice impartió como es tradición la bendición ‘urbi et orbi’, que significa ‘a la ciudad (de Roma) y al mundo’.

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