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Criminal Activities: ¿quién construye la vida de las personas?

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Una visión desesperanzada en la que el dinero tiene la última palabra sobre la existencia humana

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 13 AÑOS – El lenguaje y las escenas de contenido violento o sexual pueden herir la sensibilidad

Para tratarse de una película sobre la mafia y la delincuencia en Criminal Activities se reflexiona mucho sobre el sentido de la vida. O mejor aún, sobre quien decide y cómo se construye nuestra existencia. El mensaje final de esta película, obra de dos cineastas nóveles, el guionista Robert Lowell y el director Jackie Earle Haley, es que estamos a merced de los más listos. O quizá, de los más maquiavélicos. Parece que el ser humano y lo trascendente tienen poco que hacer frente a un hombre capaz de todo por un puñado de dólares.

Criminal Activities nos cuenta la historia de cuatro amigos que gracias a una argucia financiera se hacen de oro y caen en la bancarrota de la noche a la mañana con el añadido de que sin saber muy bien cómo, le deben una importante cantidad de dinero a un mafioso. Si los cuatro insensatos quieren salvar el pellejo frente a un tipo que no se anda con rodeos tendrán que hacerle un favor: retener durante 24 horas a un conocido delincuente de la ciudad.

La película de Haley resulta divertida mientras uno comprueba cómo una panda de insensatos se van enredando más y más en una madeja que tiene todos los visos de terminar en un charco de sangre. Poco a poco, tal vez por compasión, uno se va poniendo en la piel de los amigos que se ven progresivamente rodeados de una situación que cada vez controlan menos. Nada sale como estaba previsto. No les voy a destripar los numerosos giros de guion que ofrece el film pero no es menos cierto que el relato, sin proponer nada especialmente novedoso, se deja ver sin grandes esfuerzos.

Los problemas que destila Criminal Activities son, vale la pena admitirlo, menos evidentes que sus aciertos. La puesta en escena de Haley es abiertamente confusa. La película está rodada con toda la impresión de un director que no sabe exactamente cómo va a montar lo que está filmando y eso es pecado mortal para todo cineasta que se precie. Sus actores se antojan sobreactuados y su desenlace demasiado enrevesado como para juzgarlo en un solo visionado.

¿Entretenida? Sí. ¿Prometedora? Regular. ¿Buena? Según para qué. ¿Mejorable? Mucho.

 

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