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Se alzó el árbol de Navidad en la Plaza de San Pedro

© Antoine Mekary / ALETEIA
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Una tradición que el Vaticano celebra desde el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI consideraba signo de luz y esperanza

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El árbol de Navidad, un abeto rojo a dos puntas, de 25 metros de altura, llegó este jueves 19 de noviembre a penas asomaba el sol en la Plaza de San Pedro regalado por tres comunidades de Baviera al Vaticano.

El personal de la Dirección de los Servicios Técnicos y de los Jardines de la Ciudad del Vaticano alzó el abeto esta mañana adyacente al obelisco central de la plaza. El árbol de Navidad de este año será decorados por los niños de la sección oncológica de algunos hospitales italianos.

Al lado del árbol se vestirá también el pesebre que este año proviene de la provincia de Trentino-Alto Adigio en Italia. Las decoraciones estarán listas antes de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. El Papa Francisco para la ocasión realizará un gesto ritual para abrir oficialmente el Jubileo extraordinario de la Misericordia.

La tradición del pesebre y el árbol es una idea de Juan Pablo II que en 1982 ha querido honorar en el Vaticano la cultura de una zona específica del mundo a rotación. En 2013 el árbol llegó de Alemania, mientras que el año pasado tocó a la región italiana de Calabria que ya había hecho gala de su cultura en el Vaticano en 2006.

Benedicto XVI también gozaba de esta tradición mencionándola como signo de inocencia y de paz en algunas de sus alocuciones. En 2012, Papa Ratzinger aseguraba que encender las luces del pesebre y el árbol “es un signo de la luz de Dios que ilumina a todos los hombres en medio de las tinieblas y las dificultades”.

“Esta luz altísima, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo, no sólo no ha perdido intensidad con el paso de los siglos, sino que sigue resplandeciendo sobre nosotros e iluminado a todos los que vienen al mundo, especialmente cuando deben atravesar momentos de incertidumbre y dificultad. Jesús mismo dirá de sí: ‘Yo soy la luz del mundo; quien me sigue, no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de vida”, recordó el ahora Papa emérito.

Después de los atentados de París del pasado 13 de noviembre, la plaza de San Pedro cuenta hoy con mayores medidas de seguridad y un aumento visible de presencia de policías y fuerzas motorizadas.

 

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