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Único en el mundo: ¡Conoce el sorprendente Museo de las muñecas monjas!

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Más de 500 muñecas muestran los hábitos tradicionales de las comunidades religiosas americanas

Localizado en el Estado norteamericano de Michigan, el Nun Doll Museum, o Museo de las Muñecas Monjas, es el único del mundo con ese tema. Está en el Santuario Nacional da Cruz do Bosque (Cross in the Woods National Shrine), que alberga, desde 1954, una enorme cruz de 16,7 metros de altura, tallada en un único árbol, y que es uno de los crucifijos más altos del mundo. En 1959, fue añadida a la cruz una escultura en bronce del Cristo, hecha por el famoso escultor Marshall M. Fredericks.

Cada año, más de 300.000 turistas visitan la Cruz del Bosque y muchos de ellos pasan por el Museo de las Monjas, que tiene 525 muñecas y 20 maniquíes con los hábitos tradicionales de las comunidades religiosas del continente americano.

La colección entera es obra de una mujer, Sally Rogalski, que, desde la infancia en la década de 1940, le gustaba vestir a sus muñecas de monjas. El hobby, que deseaba “preservar un poco de la historia de la Iglesia católica”, prosiguió durante la edad adulta. Después de casada, Sally contó con la ayuda de su marido Wally para construir las estanterías de exposición en su casa, en Saginaw.

En 1964, los Rogalski donaron las primeras 230 muñecas al santuario, estipulando que nunca se cobrara ingreso a los visitantes: querían que tanto ricos como pobres pudiesen aprender con la colección. Y el catálogo fue creciendo. Sally contactó a varias órdenes religiosas para conocer sus hábitos y recrearlos con precisión. Es frecuente que las propias comunidades religiosas proporcionen voluntariamente el hábito para vestir a “su” muñeca. Wally falleció en 1995, pero Sally, que visita el santuario varias veces al año, sigue añadiendo nuevas muñecas a la colección.

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En 1998, el papa Juan Pablo II envió su bendición pontificia y agradeció a Sally y Wally Rogalski por el trabajo de “ayudar a promover las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa a través de su colección de muñecas”.

Aunque la mayor parte de la colección represente órdenes religiosas femeninas, hay también muñecos representando obispos, sacerdotes, diáconos y hermanos religiosos. En total, están representadas en el museo 217 órdenes religiosas americanas.

La colección incluye también dioramas que muestran cada uno de los siete sacramentos, además de actividades profesionales comunes a las religiosas, como servir a los enfermos en hospitales y enseñar en las escuelas.

Desde el Concilio Vaticano II, en la década de 1960, muchas órdenes religiosas femeninas abandonaron los hábitos tradicionales en favor de túnicas sencillas, o incluso ropas seculares con una cruz o un broche representando a la orden. Antes de esto, sin embargo, las órdenes religiosas femeninas y masculinas usaban hábitos concebidos por el fundador y aprobados por la Iglesia.

Desde la Edad Media, las primeras órdenes cristianas usaban hábitos parecidos a las túnicas sencillas de los campesinos. Las Hermanas de la Caridad de Elizabeth Seton, por ejemplo, adoptaron el vestido común de las viudas de su época. Las Misioneras de la Caridad, de la Madre Teresa, visten el sari con líneas azules, basado en los vestidos tradicionales de las mujeres pobres de la India.

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