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Sectas: ¿Qué es el Círculo de Amigos de Bruno Groening?

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Un movimiento que defiende el uso de una “energía superior” para curar las enfermedades

Hace unos días se ha sabido que la Cruz Roja de la localidad alemana de Illertissen (Baviera) ha retirado el permiso para celebrar reuniones en sus locales a un movimiento denominado Círculo de Amigos de Bruno Groening. Se trata de un grupo que predica la sanación de las enfermedades y que, sin embargo, ha sido acusado de ser una secta. Veamos de qué estamos hablando e intentemos aclarar las cosas.

Un fundador, un movimiento

Bruno Groening (1906-1959) se llamaba realmente Bruno Gronkowski y nació en la ciudad alemana de Danzig. Según su biografía oficial –la divulgada por sus seguidores–, “emigró después de la guerra como refugiado a Alemania Occidental, era un simple obrero” que trabajó en diversos oficios.

Sin embargo, salió del anonimato en 1949, cuando supuestamente curó a un niño desahuciado por los médicos y “la noticia de sus curaciones milagrosas se expandió por todo el mundo. De todos los países llegaban enfermos, cartas de petición y ofrecimientos… decenas de miles de necesitados peregrinaban a los lugares donde él obraba”. Sus seguidores hablan de “curaciones en masa”.

En ese repaso laudatorio de su vida observamos varias curiosidades. La primera y más destacada es que se habla de la muerte del sanador en 1959 en París pero no se dice por qué falleció. Fue por cáncer de estómago, algo que ciertamente no les gusta decir, ya que restaría valor al supuesto poder milagroso del personaje.

Otra curiosidad es la insistencia en las “persecuciones” que vivió hasta el momento de su muerte: las autoridades públicas que lo denunciaron, las polémicas de las que fue objeto… “Médicos de prestigio, funcionarios de las Iglesias, abogados y sus propios ex-colaboradores hicieron todo lo posible por contrarrestar su actividad. Lo perseguían con prohibiciones de curar, le iniciaron procesos judiciales”, se subraya en su biografía oficial.

Groening fue alguien con dones superiores, según sus adeptos. “No estudió ni desarrolló sus enseñanzas; éstas le fueron otorgadas espiritualmente”, dicen. El lenguaje empleado para referirse a los supuestos “milagros” que obró es totalmente religioso, lo que lleva a la confusión.

Leemos cosas como la siguiente en los materiales del movimiento: “Las curaciones logradas por él, conmovieron a millones. Sucedieron escenas bíblicas: paralíticos volvieron a caminar, ciegos a ver, sordos a oír”.

El Círculo de Amigos de este personaje fue fundado por Grete Häusler (1922-2007), que aseguraba haber sido sanada por Groening de tres enfermedades incurables en 1950. En verdad, fue un cisma proveniente de la Asociación para la Promoción de los Fundamentos Naturales y Mentales para la Vida Espiritual, fundada por el mismo Groening.

Häusler organizó en Austria las primeras comunidades locales de Amigos y las potenció después, en todo el mundo, al “descubrir” que tras la muerte del gurú sucedían las curaciones.

Aseguran ser “una de las más grandes asociaciones mundiales para la curación por vía espiritual”, y su líder actual es Dieter Häusler, el hijo de la fundadora. Cuentan con una empresa que comercializa todos los productos del grupo, y cuyo único accionista es Dieter.

El Círculo de Amigos de Bruno Groening está presente en España, donde tiene la sede central en Valls (Tarragona), y otros centros o grupos en 14 localidades de toda España (especialmente en el sur y el este). Celebran sus encuentros ordinarios cada 21 días y también tienen unas Jornadas de Convivencia nacionales anuales. Además, está presente en gran parte de los países iberoamericanos.

La energía, el centro de su doctrina

Más allá de la praxis sanadora, la secta que sigue a la figura de Bruno Groening tiene una doctrina espiritual muy determinada en la base. En sus escritos habla de Dios. Pero no es lo más importante de su enseñanza, sino que en el corazón dogmático del movimiento se encuentra un término alemán Heilstrom o “energía divina”.

Se trata de una energía superior que está en la base de toda existencia biológica y que puede lograr la curación. ¿Cómo puede alguien beneficiarse de ella? Debe aprender una serie de posturas corporales y espirituales que harán que se aproveche de esa “corriente curativa”. Y, sobre todo, desechar todo pensamiento negativo, ya que “pensar en algo bueno y bonito ayuda mucho”.

Para Groening, “el ser humano está rodeado de ondas curativas y él tiene solamente que captarlas”. Por eso, y por el poder inmenso de esa Heilstrom, no existen enfermedades incurables.

En el Círculo se afirma que “la enfermedad no está de acuerdo con la voluntad de Dios y será aniquilada paulatinamente” si se siguen las instrucciones de su maestro. “En algunos casos puede ocurrir también espontáneamente. Para esto es necesario que el ser humano ya no piense en la enfermedad sino que crea que para Dios no existe lo incurable”.

Dios manda esa energía superior… y Groening es su profeta. Así se consideraba él mientras vivía, y así se veía después de la muerte: “el que haya tenido la gran suerte de recuperar su salud por mi intervención, que se lo agradezca a Dios desde lo más profundo de su corazón, yo sólo soy Su herramienta y Su siervo. Mi cuerpo será depositado en la tierra, pero yo no estaré muerto. Y si alguien llegara a llamarme, vendré y seguiré ayudando. Cuando llegue la hora, cada uno podrá adquirir por sí mismo la ayuda y la curación”.

¿A qué se dedican los seguidores de Groening? ¿Tienen alguna especie de cultos? Ellos señalan que “regularmente los amigos de Bruno Groening se reúnen en muchas de las comunidades locales para sintonizarse juntos y recibir la energía curativa.

También continuamente se dan charlas de introducción a las enseñanzas de Bruno Groening especiales para los que buscan ayuda y para interesados. Se demuestra en qué forma es posible absorber conscientemente la corriente curativa adoptando una postura corporal y espiritual especial. Cada uno de nosotros puede volver a ser su propio médico”.

En concreto, “se sintonizan diariamente para recibir la energía curativa”, algo muy semejante a lo que sucede en el reiki.

Los peligros de una creencia

Otra de las máximas de Bruno Groening que difunden sus seguidores es ésta: “Cada uno de nosotros será su propio médico; confía y cree, la Energía Divina ayuda y cura”. Cualquier lector comprenderá que desde esta afirmación hasta el abandono de un tratamiento médico convencional hay un trecho demasiado corto.

Los adeptos, sin embargo, afirman que “cada uno tiene la libertad de decidir si juntamente con la curación por el camino espiritual recibe también tratamientos médicos”, una afirmación gravemente irresponsable.

Varias han sido las instituciones que han alertado sobre el Círculo de Amigos de Bruno Groening. Si comenzamos por las administraciones públicas, tenemos que aludir al Gobierno francés, al belga y al Parlamento federal alemán. El primero, a través de la MIVILUDES (Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra las Derivas Sectarias), dependiente del primer ministro, se ha referido a este grupo en dos de sus informes anuales.

En el de 2005 se cita como uno de los movimientos que destacan por “su oposición a la medicina convencional” y se señala en concreto su “pretensión terapéutica pseudocientífica”. En el informe de 2009 se repiten estas precauciones con respecto a la secta, fijándose sobre todo en la participación de los niños.

En cuanto al Gobierno de Bélgica, hay que acudir a su CIAOSN (Centro de Información y Asesoramiento sobre Organizaciones Sectarias Dañinas), que en su informe de los años 2003-2004 habla de la situación preocupante que plantean grupos como el Círculo de Amigos de Bruno Groening.

Y le dedica un artículo completo, afirmando que “las curaciones que avanzan no están validadas científicamente ni reconocidas por la medicina clásica”, además de subrayar el peligro ya señalado de que las personas con enfermedades graves abandonen sus tratamientos al preferir este “camino de curación”. Entre otras cosas, se refieren de forma crítica a la existencia de comunidades específicas para niños dentro del movimiento.

Como último pronunciamiento institucional señalamos el más antiguo, el que realizó el Bundestag en 1998 en su informe final de la comisión de investigación sobre “las llamadas sectas y psicogrupos”.

Ya entonces los legisladores alemanes señalaban como problema fundamental de este movimiento que la afirmación de que no hay enfermedades incurables, hecha por Groening, se acepta acríticamente por parte de los adeptos. Y así se rechazan los consejos médicos, buscando los milagros y movidos por la fe.

La voz de la Iglesia

Además de las administraciones públicas, también la Iglesia católica se ha pronunciado sobre este grupo, y concretamente algunas diócesis alemanas, donde más extendido está el Círculo de Amigos de Bruno Groening, han advertido con claridad.

La diócesis de Augsburgo ha publicado varios materiales para el discernimiento. En un amplio documento en el que analizan varias sectas, al fijarse en este movimiento de sanación plantea directamente: “¿en qué medida es compatible con el cristianismo?”, ya que tanto el personaje como sus seguidores juegan con la ambigüedad al utilizar términos cristianos, cuando en realidad nos encontramos ante “un típico caso alemán de curación por la fe”.

Analizando las doctrinas del Círculo, este documento de la diócesis de Augsburgo apunta que se ve a Dios como “una planta de energía eléctrica” de la que pueden nutrirse los seres humanos, a los que Groening comparaba con las bombillas. Un símil eléctrico que, a pesar de su originalidad, reduce a Dios a algo impersonal, una corriente de energía o la fuente de esa fuerza.

Algo muy asimilable a la Nueva Era (New Age), donde lo divino se ve con ese carácter energético y sin rostro. Por otro lado, se rechaza de plano toda enfermedad y todo sufrimiento, sin interpretarlos en el marco de la historia de la salvación, tal como aparece en la Biblia, con el momento supremo de dolor que es la muerte redentora de Cristo.

Además, el Círculo plantea ilusiones que no pueden cumplirse a nivel terrenal, que son las de la sanación total y la ausencia de enfermedades y limitaciones (una especie de salvación intraterrena). Y plantea un culto mesiánico a su iniciador.

Frente a los que defienden que es posible la doble pertenencia, es decir, que una persona puede ser católica y seguidora de Bruno Groening al mismo tiempo, el documento de discernimiento explica que, según la mentalidad de la secta, para lograr la curación primero hay que aceptar la doctrina del movimiento, que no es compatible con la fe cristiana.

 

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