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Sínodo entra en el vivo de comunión a los divorciados vueltos a casar

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La semana final del sínodo sobre la familia, entre pastoral y doctrina

El sínodo sobre la familia que se celebra en el Vaticano entró esta semana en el vivo de la reflexión de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, tema sensible y que despierta muchas pasiones dentro y fuera de la Iglesia. Es uno de los muchos temas incluidos en el Instrumentum Laboris (IL), que se encuentra en revisión, sobre el tema La misión de la familia hoy.

Es claro que para saber el resultado definitivo sobre la cuestión hay que esperar el final del sínodo ordinario (4-25 de octubre) que sigue su curso este martes 20 de octubre con los trabajos de los Círculos menores, XIII sesión. Sin embargo, durante el encuentro con la prensa de este lunes 19 de octubre, los padres sinodales invitados a la Sala de Prensa del Vaticano ratificaron que se busca el bien de las familias, también de aquellas heridas o divididas.

En la sala de prensa del Vaticano estuvieron el patriarca Latino de Jerusalén, Fouad Twal; el arzobispo australiano, metropolita de Brisbane, Mark B. Coleridge; y Enrico Solmi, obispo italiano de Parma, acompañados por el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi.

Una vez más, los padres sinodales invitados confirmaron que la Asamblea se ha conmovido por el testimonio que contó un prelado mexicano sobre un niño que en la misa para recibir la primera comunión dividió en tres pedazos la hostia de consagrar para compartirla con sus padres separados.

Verificar caso por caso con misericordia y sin olvidar la doctrina

Estos casos y otros ponen a prueba la capacidad de discernimiento del sínodo. En efecto, Coleridge indicó que el trabajo no termina este domingo porque “el camino del sínodo continúa”. Igualmente recordó que “este es un sínodo pastoral, se necesita la doctrina pero es primordialmente un sínodo pastoral”.

En general, sostuvieron que no existe una división, sino una preocupación sobre los eventos humanos alrededor de la comunión a los divorciados y separados. En este sentido, los padres sinodales sostienen que no todos los casos son iguales. El patriarca dijo que es un campo delicado y no se puede generalizar: “mejor estudiar caso por caso, mirando a la misericordia sin olvidar la doctrina”.

Por su parte el cardenal austriaco Coleridge indicó que no sabe si habrá cambios sustanciales al respecto. Y que es necesario distinguir entre «segundo matrimonio estable vivido en amor y fidelidad y con hijos educados cristianamente» y una aventura pasajera.

Camino penitencial

Solmi expuso la importancia de que la Iglesia acompañe a las personas en dificultad, sobre todo con el discernimiento que lleva al camino penitencial, que no significa una admisión generalizada a los sacramentos.

Aquí hay dos opciones. Por un lado, la hipótesis (léase bien como una posibilidad en estudio) de que una comisión precedida por el obispo examine cada caso, para verificar las razones de la separación. La otra posibilidad más inmediata es que el Papa, en ocasión del Año de la Misericordia, realice una indulgencia bajo determinadas condiciones soportadas en la doctrina para determinados casos.

La Iglesia comprometida en buscar un camino de salvación

Precisamente, en una entrevista a la revista alemana Focus, el cardenal Gerhard Ludwig Müller, perfecto de la Congregación para la Doctrina de la fe, confirmó que la posibilidad de conceder la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar podría pasar a través de “examinar cada caso y en particulares situaciones”.

Actualmente las normas no lo prevén, sostuvo el cardenal alemán, pero en algunos casos, igualmente, se podría prever una autorización “siguiendo la conciencia” (por parte del obispo local), según interpreta una nota del Vatican Insider.

“De hecho, la Iglesia, instituida para conducir a la salvación a todos los hombres y sobre todo a los bautizados, no puede abandonar a su propia suerte a aquellos que –ya unidos con el vínculo matrimonial sacramental– han buscado pasar a nuevas nupcias. Por esto, (la Iglesia) se esforzará, sin cansancio, por ponerles a disposición los medios de la salvación”, dijo Müller, que también citó el no. 84 de la exhortación apostólica Familliaris Consortio de Juan Pablo II (1981).

El caso de los abandonados

El cardenal llama a buscar la verdad para discernir en cada situación y sostiene que la Iglesia, que sigue las Sagradas Escrituras, no admite la comunión a los divorciados. Sin embargo, no se excluye considerar el tema a través de una reflexión teológica responsable.

“De hecho, hay diferencia entre cuantos sinceramente se han esforzado por salvar el primer matrimonio y han sido abandonados de manera injustificada, y los que por su grave culpa han destruido un matrimonio canónicamente válido. Existen los casos, por último, de aquellos que han contraído una segunda unión de cara a la educación de los hijos, y algunas veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido”.

Abstinencia, actos debido solo a los cónyuges

Müller cita también la Familiaris Consortio, al recordar que la admisión a los divorciados prevalece siguiendo “la reconciliación en el sacramento de la penitenciaque abriría el camino al sacramento eucarístico– que puede ser dado solo a aquellos arrepentidos […] asumiendo el empeño de vivir en plena continencia, es decir abstenerse de los actos propios de los cónyuges”.

Trabajos

En la tarde se lleva a cabo la 14ª Congregación general. Los círculos menores hacen su relación en el Aula del Sínodo. Además se entregan los modus sobre la III parte del IL. Y finalmente, se inicia la votación para la elección del Consejo (I).

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