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¿Quién no se ha hecho un selfie con el Papa Francisco?

© Marcin Mazur / catholicnews.org.uk
https://www.flickr.com/photos/catholicism/8723659206/in/set-72157633264544029
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A propósito de las “fotografías robadas” para involucrar al Papa en intenciones o propósitos que él desconoce o no comparte

La fotografía amplificada en una cuenta de Twitter de una abogado argentino, en que se ve al Papa Francisco que sostiene un cartel que dice “Es tiempo de diálogo entre Argentina y el Reino Unido por las Malvinas” ha provocado un cierto desconcierto enfatizado por muchos medios de comunicación en diversas lenguas. En particular, este desconcierto nació sobretodo por algunas declaraciones de los artífices de la operación, y de altos funcionarios de gobierno, destinados, a sabiendas, a mostrar al Papa como patrocinador de sus intenciones y sus propósitos.

Se llegó a atribuir al Papa frases nunca pronunciadas en el momento en que se tomaron las fotografías el miércoles pasado en el Aula Pablo VI. Por eso, el vice-director de la Sala de Prensa Vaticana, el padre Ciro Benedettini, tras una primera intervención antier (citado por Bloomberg) y luego ayer, contextualizó la cuestión de esta manera: se trata de una foto “tomada en el contexto de una audiencia general – miércoles 19 de agosto – en que muchos fieles le dan al Papa muchos objetos, a menudo para fotografiar”.

Eso significa que “deducir” un cierto patrocinio por parte del Papa (de una causa aunque noble) es un comportamiento por lo menos arbitrario y también bizarro y sería oportuno que grupos y sectores de la opinión pública, en particular de América Latina, asumieran una conducta más seria y respetuosa frente al Papa Francisco, evitando instrumentalizar su generosa disponibilidad, escucha y buena fe.

No es la primera vez que sucede una cosa similar. En el pasado, quizá con menos clamor público pero con no poca perplejidad en algunos ambientes, otro grupo, guiado por un senador de un país latinoamericano, entregó al Papa, en Santa Marta – el 11 de noviembre de 2014 – mientras las máquinas fotográficas estaban listas, una camiseta sobre la que estaba escrito “no al fracking”. Hace días en Europa un grupo de “cristianos por la independencia” (de una región española) utilizó una imagen y una frase para hacer creer que tenía el apoyo del Pontífice.

En el primer y segundo caso se trató de fotografías abusivas que, ni ayer ni hoy, es correcto interpretar de manera diferente de lo que son: una instrumentalización o explotación abusiva de la persona, la autoridad y la misión del Papa. No tenemos dudas que estas personas y grupos aman al Papa y el servicio al que ha sido llamado. Sin embargo, es necesario respetar la misión que él lleva a cabo y que obviamente no se identifica con interesas particulares, partidistas, y mucho menos con campañas o cruzadas. Se sabe que el Papa es el pastor universal de la Iglesia y que su elevada misión, como obispo de Roma, no tiene limites de bandera o pasaporte o causas políticas que los laicos, legítimamente pueden tener, sin arrastrar indebidamente, en sus propósitos, al Papa y su misión.

El 5 de agosto, durante el encuentro con el Moviemitno Eucarístico Juvenil, en un determinado momento un muchacho argentino intentó poner en la espalda del Papa francisco la bandera argentina, y como se ve claramente en la grabación, el Papa con ternura y garbo blocó el intento aunque afectuoso. Un gesto más que elocuente para recordar hoy y también mañana.

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