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El tenor que hacía llorar a Padre Pío y su impactante primer encuentro

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«Te llamas Gigli, pero no eres un lirio, tienes la camisa blanca pero tu alma está sucia», le dijo el santo al cantante, quien se arrepintió y se convirtió en su amigo

A sus 36 años, la carrera musical de Luciano Lamonarca tiene aún mucho recorrido por delante como uno de los grandes tenores de nuestro tiempo. Italiano afincado en Estados Unidos, allí le apodan The Goodwill Tenor [El Tenor Generoso], porque participa en numerosas iniciativas de caridad y solidaridad.

Pero la más querida para él es la Saint Pio Foundation, cuya misión consiste en promover el carisma espiritual del Padre Pío. La creó en 2014 junto con Jere Palazzolo, quien ejerce como presidente y es uno de los pioneros de esta devoción en el país, quien siguiendo el modelo de la Casa Sollievo della Sofferenza [Casa Alivio del Sufrimiento] fundada por el santo, ha creado la Clínica San Pío en Lexington (Kentucky).

Una de las finalidades de la Saint Pio Foundation es multiplicar el número de estos centros de atención médica a los más necesitados, y aporta el 10% de sus beneficios anuales a la originaria, inaugurada en 1956 en San Giovanni Rotondo.

Entre los proyectos más ambiciosos que patrocina la Fundación San Pío está la película sobre el estigmatizado de Pietrelcina que protagonizará Joe Mantegna, uno de los principales protagonistas de la serie Mentes criminales.

La idea nació del propio actor, que tenía un guión escrito desde hacía veinte años porque aunque él nació en Chicago, toda su familia, originaria de la Apulia (Puglia), es muy devota del Padre Pío: «Me entusiasmé muchísimo y le garanticé financiación de la Fundación», comenta Luciano a L´Italo-Americano.

La devoción de Lamonarca por el Padre Pío viene de lejos. Como le contó a Zoe Romanowski en una entrevista para Aleteia, él nació en una localidad a poco más de cien kilómetros del convento del Padre Pío, y cada año su madre, su hermano y él peregrinaban hasta la tumba de su paisano, fallecido en 1968.

Cuando se asentó en Estados Unidos y empezó a colaborar con causas benéficas -marca de la casa The Goodwill Tenor-, encontró que muchos de sus impulsores estaban vinculados a la espiritualidad del Padre Pío y le invitaban a participar. «Entonces comprendí que debía dar un paso adelante para promover la espiritualidad del Padre Pío en formas diferentes a como se había hecho hasta entonces», cuenta Lamonarca.

Le sorprendió que personas que, a diferencia de él, jamás habían visitado San Giovanni Rotondo, tuviesen tal amor por el santo, y eso hizo que su fe se hiciese «cada vez más fuerte» y asumiese lo que entendía como una responsabilidad personal.

El Padre Pío y Beniamino Gigli se hicieron llorar uno a otro

Luciano refiere una anécdota poco conocida del Padre Pío y relacionada con su mundo de la ópera. La protagonizó Beniamino Gigli (1890-1954), elegido en 2009 como el mejor tenor del siglo XX y considerado el único sucesor de Enrico Caruso (1873-1921) que estuvo a su altura.

«Cada vez que volvía a Italia», cuenta Lamonarca, «visitaba al Padre Pío e interpretaba para él el Ave María de Schubert y la canción Mamma, la famosa canción dedicada a todas las madres. Y el Padre Pío, cada vez, acababa en lágrima viva». El llanto del santo capuchino era justo con ese tema consagrado a las madres, al pensar en la suya.

Su amistad con Gigli tiene un origen muy propio de san Pío de Pietrelcina. El cantante, en el apogeo de su fama, quería conocerle, así que se desplazó hasta San Giovanni Rotondo. Ese día llevaba una camisa blanca. Cuando se estaba ya acercando al fraile, el Padre Pío le espetó, en un caso más de introspección de conciencia que tanto abundan en la Positio de su causa de canonización: «Jovencito, cámbiate de camisa. Te llamas Gigli, pero no eres un lirio [giglio, en italiano]. Tienes la camisa blanca, pero tu alma está sucia

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