Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
sábado 17 abril |
San Roberto de Molesmes
home iconHistorias que inspiran
line break icon

«Cuando mi esposa tuvo Alzheimer, descubrí lo mejor de mi matrimonio»

© Public Domain

Orfa Astorga - publicado el 26/05/15

La clave del éxito en la pareja es ser un bien para el otro

Fueron más de cincuenta años juntos, me considero afortunado, aunque la recordare  mientras viva.  Entre muchas cosas, extrañare sus exigencias para que yo fuera mejor persona, pues siempre tuvo unas expectativas muy superiores a las que yo tuve sobre mí mismo. Ni que decir de sus esfuerzos por su propia superación.

Esas exigencias fueron motivo de que yo refunfuñara, ahora las extraño y necesito.

Mis hijos me sienten desvalido y me visitan frecuentemente cualquier día y a cualquier hora, pasan fines de semana conmigo o yo los paso en casa de ellos. En ocasiones, los sorprendo viéndome con ternura y puedo adivinar sus pensamientos: pobre papa ¡cuánto la ha de extrañar! Los he escuchado recibir condolencias de sus amigos en diálogos con benevolentes comentarios sobre los que ellos consideraban una descripción hermosa de nuestro amor: cuanto tiempo estuvimos juntos; lo felices que se no veía conviviendo; que bien nos comunicábamos; como compartíamos intereses, y tantas otras cosas.

Sí, todos esos comentarios reflejan una realidad, pero solo una parte. No la más profunda  y total realidad de nuestro amor que estaba muy por encima de todo aquello. Lo descubrí al final del camino, en el proceso de su enfermedad.

Mi esposa padeció alzhéimer. Aunque  llego el momento en que no sabía quién era yo, más que nunca, yo  sabía quién era ella. Tuve  el don de poder  ver su parte angélica tras su rostro inexpresivo. Así, podía evocar su intensa sonrisa, la agudeza de sus intuiciones en el comprenderme y atenderme, sus regaños y enojos amorosos, su alegría de vivir… su exigencia por  ser mejores.

Era como una avecilla en mis manos, no me podía ofrecer  compañía dialogante o ayuda en las circunstancias de mi vida.   Muy ajena a  sus posibilidades quedaba la más pequeña de mis necesidades, que solía atender en cuanto la percibía. Era entonces para mí  el momento  del sacrificio gustoso, de la abnegación.

La atendía personalmente lo más que podía y todo mi ser era para ella. ¡Todo mi ser para ella! Fue así como pude comprender una dimensión del amor conyugal que siempre había estado ahí y que seguramente ella ya  conocía. Que alumbraba con rayos de sol nuestra relación, haciéndola  más íntima que nunca. Una dimensión en la que habíamos construido y reconstruido nuestro amor en el cada día.

Así, todas las mañanas adornaba la habitación con los crisantemos que tanto le gustaban, le leía poemas de amor de mi composición, le cantaba, la arrullaba, le bailaba y contaba anécdotas. Con lecciones bien aprendidas, la amaba con un amor que me hacía ser mejor hasta el último instante en que Dios la recogió.

Entiendo que los matrimonios jóvenes saben poco del amor en esta dimensión. Pero es una asignatura que habrán de pasar, pues el matrimonio es una relación de perfección reciproca de los cónyuges en todos los planos de la vida. Desde el mundo de lo cotidiano al mundo de la intimidad más estricta. Es así como se va produciendo el desvelamiento de la realidad personal de cada uno. Un desvelamiento que permite la corrección de los defectos y el desarrollo de las virtudes contando con la ayuda y el apoyo amoroso del cónyuge.

Por eso, son un bien el uno para el otro. 

Mi esposa ha sido y será el mayor bien de mi vida venido de la mano de Dios, y cuanto le estoy agradecido.

Orfa Astorga de Lira
Orientadora Familiar, Máster en matrimonio y familia.
Universidad de Navarra. 


Tags:
enfermedadfamiliamatrimonio
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
PADRE PIO
Philip Kosloski
Cuando Padre Pío rezaba por alguien, decía esta poderosa oración
2
Miriam Díez Bosch
¿Un santo en el Titanic?
3
RIVELAZIONE
Maria Paola Daud
La Virgen que se apareció en Roma, revelándose a un adventista
4
MARIA DEL VALLE
Esteban Pittaro
Conmoción en Argentina por una joven que falleció tras un aborto ...
5
PADRE CEPEDA
Cecilia Zinicola
El beso de Jesús, la historia de un párroco bendecido con un pequ...
6
SANDOKAN
Inma Álvarez
La verdadera historia de Sandokán: era español y obispo
7
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.