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Poltergeist: ¿Por qué se pinta el más allá como aterrador?

20th Century Fox
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Un «remake» que nos propone una escatología de la angustia, un “más allá” hecho de nada, de un negro vacío

Se estrena un remake de la famosa película de 1982, dirigida ahora por Gil Kenan, ya probado en el oficio del género fantástico (City of Ember: en busca de la luz) y de terror (Monster House, de animación). Este remake, aunque mantiene más o menos la estructura dramática de su predecesora, se convierte en un gazpacho cuyos ingredientes son todas las películas de terror sobrenatural que se han estrenado en los últimos años.

La característica fundamental de estas cintas es que están pobladas de personajes que fueron hombres, murieron, fueron al “más allá” y han regresado portando una imagen nada halagüeña de lo que nos espera. Nos proponen una escatología de la angustia, un “más allá” hecho de nada, de un negro vacío aterrador. Un “más allá” al que se corresponde un fatalista “más acá”, sin libertad, en el que el ser humano está indefenso ante los caprichos del mal que le dominan desde “el otro lado”.

Nos referimos a títulos como las películas de terror oriental 2 hermanas, La maldición (Grudge), The Ring(el círculo) o The Host; o las occidentales Mamá, Emergo, El páramo, Paranormal Activity,…
 
Esta idea del “muerto que no puede descansar en paz” era la que elegantemente sostenía El sexto sentido, de Shyamalan. Pero el concepto de redención que aún subyacía en ella, prácticamente ha desaparecido. Pero quizá la película que más influencia tiene en este rebut de Poltergeist sea Insidious y su metafísica de los viajes astrales.

El Poltergeist de 1982 no dejaba de ser una película de fenómenos paranormales que no pretendía ofrecer una escatología sobre el más allá. La actual, sin embargo, está más cerca de películas de exorcismos, con un exorcista laico que se dirige a los habitantes del infierno pidiendo la liberación de su víctima. Un infierno que recuerda a los círculos de Dante con las almas condenadas penando sin esperanza. Por supuesto a Dios no se cita ni siquiera como exclamación suplicatoria.
 
Hecha esta reflexión de fondo, hay que decir que la nueva Poltergeist no aporta nada interesante a la antigua, más allá de efectos especiales digitales y una puesta al día del entorno. Hay drones, pantallas de plasma, móviles y videojuegos, algo obviamente inexistente en la anterior. El reparto, formado por Kennedi Clements,  Sam Rockwell,  Rosemarie DeWitt,  Kyle Catlett y  Jared Harris funciona correctamente, así como la fotografía, montaje y banda sonora. Pero esa corrección, lastrada por su falta de originalidad y el corta-pega de otras películas, impide que la película haga historia en los anales del género.

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