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Pornografía: Dominar los deseos es clave para el amor familiar

Marcus Kwan-cc
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El verdadero amor es mirar hacia el prójimo

Durante mis casi 50 años como sacerdote, he conocido a multitudes de familias en una variedad de entornos: en las misas, confirmaciones y bodas; otras veces sirviendo a los hambrientos o necesitados en nuestra diócesis; en otras ocasiones en eventos escolares y ceremonias. Al igual que cada persona individual, ninguna familia es igual.

Cada miembro de la familia trae regalos y contribuciones únicas a la mesa. Las relaciones interpersonales y su dinámica en cada familia y las maneras de comunicación son todos diferentes. Esto habla de la creatividad sin límites de Dios, ¡y, a veces de su sentido del humor!
 
A pesar de sus manifestaciones distintas, cada familia comparte la misma misión: llevar la luz de Cristo a un mundo que la anhela desesperadamente. La luz de Cristo es el amor de la Santísima Trinidad, un amor que es interpersonal y que busca relacionarse.

El anhelo más profundo del corazón humano es amar y ser amado, confiar en que soy amado incondicionalmente y puedo amar de la misma manera. El amor familiar muestra concretamente, a través del testimonio del perdón, el sacrificio y compasión, cómo Dios nos ama.
 
Mis padres no eran perfectos, pero en cada uno de ellos he visto conforme iba creciendo un reflejo de cómo Dios me ama. Me di cuenta de a pesar de todo lo que yo podría hacer para desagradar a mi padre, nunca podría cortar su amor por mí. Esto refleja el amor incondicional de Dios.

Mi madre era tranquila por naturaleza, pero yo sabía que invariablemente se preocupaba por mí, estaba preocupada por mi bienestar y siempre estaría a mi lado con la oración y el amor. En esto, he experimentado la ternura y la fidelidad de Dios.
 
Según el Papa Francisco, la familia es una "escuela de amor", donde aprendemos de palabra y de obra cómo darnos en el servicio a los demás. Pero las lecciones de esta escuela no se limitan a los miembros de la familia: ellos enseñan a todos los que son testigos del amor de la familia en acción.

Lamentablemente, hoy en día las familias se enfrentan a enormes desafíos en el mantenimiento y la ejecución del plan de estudios, por así decirlo, de su escuela de amor.

En nuestro mundo, en el cual los niños tienen acceso instantáneo a los medios de comunicación, es comprensible que los padres puedan tener dificultades para establecer un programa de aprendizaje para su escuela familiar. ¡Qué difícil debe ser para ellos hablar acerca de la naturaleza del verdadero amor cuando un zumbido constante de voces amenaza con ahogar a los suyos con propuestas alternativas!
 
Una de las mayores amenazas para la familia de hoy es la plaga de la pornografía. Lo que solía ser algo de acceso restringido a los adultos que estaban dispuestos a arriesgar la vergüenza con el fin de obtener, hoy ya está disponible en internet, en los teléfonos inteligentes y en la televisión por cable. Tal vez lo que es más terrible es que los niños tienen su primer encuentro con la pornografía ya a los 10 o 11 años de edad.

Una plaga que oscurece el amor
 
No hablamos de encuentros ocasionales con la pornografía, la verdadera historia es que miles de personas, incluso las personas de fe, sufren de adicciones a la misma. Al igual que las sustancias adictivas, estudios científicos y psicológicos confirman que el cerebro busca imágenes más viles para producir el efecto inicial. Llamar a esto otra cosa que no sea una plaga es negar sus efectos nocivos.
 
La introducción de la pornografía en la vida familiar es destructivo, porque oscurece el verdadero amor con algo que se parece. Lejos de promover la dignidad de otra persona, la pornografía avanza una visión de un mundo en la que las personas son utilizadas y manipuladas, abusadas  y luego desechadas.

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