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Di un refresco y unas galletas a un hombre sin hogar y…

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Claudio de Castro - publicado el 22/04/15
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¡Ocurrió algo increíble!

CUARESMA 2026

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Acaba de ocurrir.

Bajo un árbol vi a este anciano sentado. Un hombre sin hogar. 

Me nació del alma bajarme del auto. Le obsequié un refresco y unas galletas.
 
Entonces ocurrió algo increíble.

Llega un guardia de seguridad, también un hombre mayor, sencillo, humilde.

Con gran amabilidad y cariño, le llena el garrafón vacío con agua fría que ha traído de su trabajo.
 
"Gracias por ayudarlo", me dijo el guardia. Y añadió:
 
"Todos los días le digo a mi mujer que me mande comida de más en mi lonchera, con el almuerzo. 
Así puedo compartirlo con él. Lo necesita más que yo".
 
Y terminó con esta frase:

"Qué bien se siente uno al ayudar a sus semejantes".

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