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Papa Francisco: Nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde

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La Pasión es signo de servicio. La vía de Jesús es la humillación, la del maligno la mundanidad

La Pasión de Jesús, “nos desvela el estilo de Dios y del cristiano: la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde”, dijo Papa Francisco este Domingo de Ramos, 29 de marzo, en la Plaza de San Pedro.

“El camino de la humildad” – ha indicado – “es el camino de Jesús y no hay otro”. “Y no hay humildad sin humillación”.

El Pontífice ha reflexionado sobre la humildad como servicio. “La humildad quiere decir servicio, significa dejar espacio a Dios negándose a uno mismo, “despojándose”.
 

En su homilía que abre la “Semana Santa” ha asegurado: “seguiremos este camino de la humillación de Jesús. Y sólo así será ‘santa’ también para nosotros” indicó.
 
“La vía de Jesús es el camino de la humillación, del servicio”. Al contrario, el camino del maligno lleva a la mundanidad: la vanidad, el orgullo, el éxito a toda costa. “El maligno se la propuso también a Jesús durante cuarenta días en el desierto”.

La Pasión de los hombres y mujeres que sufren en silencio
 
Después de la proclamación de la Pasión de Cristo, según el evangelista Marco, el Papa Francisco ha puesto ejemplos concretos y cotidianos.

“Nos conforta el ejemplo de muchos hombres y mujeres que, en silencio y sin hacerse ver, renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás: un familiar enfermo, un anciano solo, una persona con discapacidad, un sin techo…”, recordó.  
 
“Pensemos – continuó – también en la humillación de los que, por mantenerse fieles al Evangelio, son discriminados y sufren las consecuencias en su propia carne. Y dirigió su pensamiento por los cristianos perseguidos, los mártires de hoy: “no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes. Lo siguen por su camino”.
 
“El amor nos guiará y nos dará fuerza. Y, donde está él, estaremos también nosotros” ha señalado.
 
La humillación de Jesús
 
El Papa Francisco ha rememorado el camino de humillación de Jesús y que es signo de la Semana Santa:
 
“Veremos el desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él.
Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta monedas.
 
Veremos al Señor apresado y tratado como un malhechor; abandonado por sus discípulos; llevado ante el Sanedrín, condenado a muerte, azotado y ultrajado.
Escucharemos cómo Pedro, la «roca» de los discípulos, lo negará tres veces.
 
Oiremos los gritos de la muchedumbre, soliviantada por los jefes, pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen.
 
Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas.
 
Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios.
Esta es la vía de Dios, el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación”.
 
La bendición de las palmas – Domingo de Ramos
 

Antes de la procesión hasta el Sagrado y la homilía, en el centro de la Plaza San Pedro en el Obelisco, el Papa Francisco ha bendecido las palmas y los olivos que simbolizan ‘el Domingo de Ramos’.
 
En la primera imagen de la Pasión, Jesús entra en la ciudad de Jerusalén sobre el lomo de un asno. Las ramas de olivo evocan el recibimiento alegre del pueblo ante la majestuosidad de un Salvador

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