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Lectio Divina: Domingo III semana de Cuaresma Ciclo B

Matt / Flickr / CC
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Una guía para rezar con la Escritura esta Cuaresma

LECTIO DIVINA 
III DOMINGO DE CUARESMA CICLO B

 
Invocación al Espíritu Santo:
Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.
Amén.
 
 

TEXTO BIBLICO: Juan 2, 13-25
«No conviertan la casa de mi Padre en un mercado»

 
 2,13: Como se acercaba la Pascua judía, Jesús subió a Jerusalén. 2,14: Encontró en el recinto del templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero sentados. 2,15: Se hizo un látigo de cuerdas y expulsó a todos del templo, ovejas y bueyes; esparció las monedas de los que cambiaban dinero y volcó las mesas; 2,16: a los que vendían palomas les dijo:
   —Saquen eso de aquí y no conviertan la casa de mi Padre en un mercado.
  2,17: Los discípulos se acordaron de aquel texto:
   El celo por tu casa me devora.

  2,18: Los judíos le dijeron:
   —¿Qué señal nos presentas para actuar de ese modo?
  2,19: Jesús les contestó:
   —Derriben este santuario y en tres días lo reconstruiré.
  2,20: Los judíos dijeron:
   —Cuarenta y seis años ha llevado la construcción de este santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?
  2,21: Pero él se refería al santuario de su cuerpo. 2,22: Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos recordaron que había dicho eso y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús.

  2,23: Estando en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en él al ver las señales que hacía. 2,24: Pero Jesús no se confiaba de ellos porque los conocía a todos; 2,25: no necesitaba informes de nadie, porque él sabía lo que hay en el interior del hombre.
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
 

 

LECTURA: ¿Qué dice el texto?

 
El Evangelio de San Juan, ubica este relato al inicio, luego de las bodas de Caná, en que Jesús desciende a Cafarnaúm con su Madre y sus discípulos, para luego subir a Jerusalén. Faltaban pocos días para la celebración de la pascua de los judíos, cuando encuentra en el templo a los vendedores, y cambistas sentados en sus mesas en la entrada. La pascua de los judíos conmemora la liberación de su pueblo de la esclavitud. Es importante tener en cuenta este contexto, porque Jesús con sus actitudes y palabras anticipa su propia y nueva pascua.

El templo como lugar de oración, y la casa donde se “conservaba” la ley, fue tomando aspecto de mercado, en su entrada se comercializaba, se cambiaba dinero, y otras tantas transacciones comerciales. Ante la actitud de Jesús, de desalojar el “mercado” del templo, los discípulos recuerdan una cita del salmo; “el celo por tu Casa me consumirá”, y entiende que se trata de él quien lo encarna.

Una vez más Jesús es signo de la novedad de Dios, que no viene a destruir la Ley, sino a dar cumplimiento, él mismo es el santuario, que será derribado, y reconstruido a los tres días, con su muerte y resurrección. Nadie entiendo lo que quiso decir, pensaron en el santuario material y concreto, aquel en que se tardo cuarenta y seis años en construir.

Este es otro anuncio, un poco más discreto de la muerte y resurrección, que una vez ocurrida, los discípulos lo recuerdan, y adquiere para ellos un verdadero acto de fe, en la persona de Jesús y en sus palabras.

Por último, la palabra nos dice que muchos creyeron en él, y que Jesús conocía a todos. El conocer de Jesús, no se trata de aprender el nombre de tal o cual, o de recordar rostros, Jesús conoce a la persona humana en profundidad, conoce su interior.
         

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Tags:
biblia
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