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Los papas verdes

© ALESSIA GIULIANI/CPP
July 23, 2007: Pope Benedict XVI poses during a visit to "Madonna della Salute " in Domegge, Lorenzago di Cadore.
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Francisco no fue el primero en defender la buena gestión del medio ambiente

Mucha gente anda diciendo que el papa Francisco es el primer "papa verde" de la Iglesia católica. Se debe a que circulan noticias sobre la próxima encíclica que él prepara, cuyo tema sería el medio ambiente, además de comentarios sobre las medidas que el papa defendería para combatir el cambio climático en el planeta.
 
Considerando que los cambios del clima es uno de los asuntos favoritos de los activistas de izquierda, ese tipo de noticia hace como que el Papa Francisco “suba en la estima” de los progresistas. A ellos les gusta retratarle como un reformista, un papa "gay-friendly" defensor de los pobres, de los oprimidos y, en términos generales, de todas las causas radicales.
 
El hecho de haber escogido el nombre Francisco (de ese San Francisco que rezaba a los pájaros, domaba lobos, amaba la naturaleza y es el patrono de las causas ecologistas) también ayuda para que el papa sea tenido en alta estima por los “activistas verdes”.
 
Pero que el papa Francisco esté dedicando especial atención al medio ambiente no es algo inédito en los papas.
 
En 1990, Juan Pablo II llamó la atención durante su discurso en la Jornada Mundial de la Paz al instar a los católicos a considerar el mundo natural como una creación de Dios cuya protección es responsabilidad del hombre.
 
Benedicto XVI estaba tan implicado en temas ecológicos que también fue llamado "papa verde". En la Jornada Mundial de la Paz de 2010, declaró: "Si queremos justicia y paz, tenemos que proteger el hábitat que nos sustenta". En seguida, citando un informe de la Academia Pontificia de las Ciencias, recomendó que los líderes mundiales cortasen las emisiones de dióxido de carbono, redujesen la polución existente y se preparasen para el inevitable impacto del cambio climático.
 
El mismo Benedicto XVI también hizo lo que pudo en el Vaticano: aprobó un proyecto para cubrir la Sala Pablo VI con paneles solares, con el fin de generar la energía suficiente para iluminar, calentar y climatizar una buena parte de la ciudad del Vaticano; adquirió créditos de carbono a través de la financiación de un bosque en Hungría, lo que haría de la ciudad –Estado católica el único país de todo el mundo en neutralizar totalmente las emisiones de carbono; varios años más tarde, presentó un nuevo papamóvil híbrido que sería parcialmente eléctrico.
 
La National Geographic reprodujo los elogios hechos a los esfuerzos de Benedicto XVI por Walter Grazer, consejero de la Sociedad Religiosa Nacional para el Medio Ambiente y ex-portavoz de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB): "Yo creo que es notable la gran atención que él dio al medio ambiente. Para él, éste era un gran tema".
 
Si algún papa reciente fue pionero en la defensa católica de la gestión responsable del medio ambiente, ese papa fue Benedicto XVI. Él entendía que las cuestiones ambientales no son una simple ideología que está de moda, sino una cuestión seriamente relacionada con el bienestar humano. La preocupación con el medio ambiente camina de la mano con la atención a los pobres. Glazer dijo respecto de Benedicto XVI: "Él tenía una gran preocupación sobre lo que sucedería a los pobres a causa de la destrucción del medio ambiente".
 
Con Francisco, vemos una vez más la preocupación, la metodología y la filosofía profunda y unificada con que la Iglesia aborda la cuestión ambiental. A la prensa laica le gustaría pintar al papa Francisco como un amigo de los abrazadores de árboles, los conservadores tienden a sentir contra él una reacción instintiva de desconfianza. En cuanto los progresistas se entusiasman, los conservadores lamentan este "papa hippie".
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