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La clausura ¿no va contra la invitación a anunciar el Evangelio?

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Jeffrey Bruno | Aleteia
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Las monjas mantienen continuamente la relación que el cuerpo debe tener con la Cabeza

La vida de las monjas de clausura, aun admirable en su fidelidad, ¿no contradice la invitación de Jesús a ir al mundo a anunciar el Evangelio? Jesús nos dice que una vela no debe estar escondida sino que debe iluminar el mundo. A veces me pregunto por qué estas luces maravillosas están escondidas en los monasterios, sobre todo hoy que el mundo necesita tanto ser iluminado. 
Responde padre Athos Turchi, profesor de filosofía en la Facultad Teológica de Italia central.

San Pablo nos habla del cristianismo como de un cuerpo, de un organismo articulado y comunicante (1 Cor 12, 12-26). Santa Teresa de Lisieux, al buscar el sentido de su vida y su papel de monja, lo indaga en línea con esta visión: ¿qué miembro del cuerpo de Cristo puedo ser, se preguntaba?

Santa Teresa, citando expresamente ese texto de san Pablo, que estaba en ese momento meditando, concluyó que quería ser el corazón del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, el amor que arde por cada ser humano, y llevó esta tarea a cabo estando en un monasterio, viviendo pocos años, convirtiéndose en patrona de las misiones.
 
San Pablo dice dos cosas fundamentales.

Si un cuerpo fuese un único miembro sería un monstruo y no un cuerpo, si naciera un niño y fuese sólo una oreja, sería una aberración.

Y también si los muchos miembros estuvieran enfrentados entre sí destruirían inmediatamente el cuerpo impidiendo su organicidad, de hecho si los puños comenzaran a golpear a los ojos y los dientes mordieran los brazos y los pies se pisaran entre sí,… podemos imaginar la degradante y suicida situación (cf. Lc 11,17-18).

Con esto ya he respondido a la pregunta, porque se comprende claramente la conclusión. En la Iglesia, para que funcione bien, cada miembro, cada persona o orden o sociedad o congregación tiene su tarea y su papel: hay quien reza, quien predica, quien estudia, quien está en misión, quien en el sector Caritas, quien manda, quien obedece,…

Las monjas forman parte de la función de la oración, mantienen continuamente la relación que el cuerpo debe tener con la Cabeza, con Cristo, ese coloquio continuo que Jesús tenía con su Padre.

Las monjas, haciendo esto, ¿están fuera del anuncio del Reino? Diría que no. Un hombre que quiere hacer bien un trabajo es necesario que no pierda de vista el proyecto a realizar. Pues bien, las monjas son en la Iglesia esta continua atención al proyecto de Dios. Después tocará a otros traducirlo en palabras, discursos y conceptos.

 

Artículo publicado por Toscana Oggi y traducido por Aleteia

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