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Hablar de Dios. ¿Lo tienes claro?

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Estoy leyendo un libro que me regaló un escolapio amigo. Su subtítulo deja claras sus intenciones: "Anti-manual de evangelización". Habla de "hablar de Dios", valga la redundancia. Habla de los cómo, de los qué y de los por qué de esto que muchos identifican con evangelizar o dar testimonio.

Tal vez es el anti-manual porque no aporta tantas soluciones como preguntas y pone patas arriba el clásico concepto al que todos estamos acostumbrados. Es como si la mayoría de nosotros, cristianos, católicos, tuviéramos inserto en algún lugar de nuestro cuerpo, un chip que, de manera continua, cual Pepito Grillo, nos susurra al oído: "habla de Dios", "habla de Dios", "habla de Dios"…

Pero qué es Dios. ¿Qué se puede decir de Él, que nos sobrepasa, nos traspasa? Y ¿qué es hablar? ¿Tenemos todos claro cómo funciona esta vía de comunicación? ¿Y por qué hay que hablar de Dios? Todas ellas son preguntas que pensamos que están contestadas. Muchos piensan que no deben ser contestadas porque alguien ya las contestó en su momento, La cuestión es que sumergirnos en ellas nos puede llevar a un camino de profundización, de clarificación, de luz, de encuentro personal con el Señor.

Ahora que se va acercando la Navidad, puede ser un buen momento para hacernos preguntas acerca de cómo hablar del nacimiento de Dios, de qué decir y de por qué y, además, de a quién decírselo. Démosle una vuelta. Vale la pena.

@scasanovam

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