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Athenas Venica: Canto para Dios, el mejor de todo

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Esta joven argentina, música y cristiana, vive con alegría y coherencia una carrera en la que busca darle lo “mejor al mejor que es nuestro Dios”, y hacer de su arte “un canal para el encuentro con el Señor”.

Athenas Venica es parte de una generación de artistas que se toma muy en serio eso de ser joven, músico y cristiano. El mundo de la hipermedia y de las redes sociales puede ser una ventana al éxito para los talentos musicales, pero también el puntal de una renovada relación con Dios para generaciones de jóvenes sedientos de sentido. Esta generación de artistas parece priorizar lo segundo, y desde ese impacto en el alma de las personas, erigen sus carreras. Para hacerlo, aúnan coherencia de vida y profesionalidad.

Athenas, nacida en la Argentina en 1992, es quizá la más joven de esta generación de músicos cristianos latinoamericanos. En diálogo con ella y de sus palabras se percibe un ímpetu misionero propio, si se nos permite acuñar el concepto, de la “Generación de Aparecida”, conferencia general del Episcopado Latinoamericano que en 2007 trazó los pasos para una Iglesia alegre por ser discípula y misionera.

Entenderá el lector no rioplatense que cuando dos porteños se juntan y buscan hablar desde el corazón, lo hacen, como hace y aclara a veces el Papa Francisco, con el lenguaje y las formas recibidas de niños. Las formas verbales y los voseos que siguen son signo de esto.

– Podrías haber intentado una carrera en el mundo secular…¿De dónde nacen las ganas de canalizar los esfuerzos musicales en el canto a Dios?

Dios deposita en nuestro corazón una vocación, un llamado, un propósito. Un deseo por realizarnos en algún área de nuestra vida y en eso anunciar el Amor de Dios. Creo que de ahí vienen todas mis ganas, porque Dios primero depositó el “querer” en mi vida de hacer lo que hoy hago, y es lo que me plenifica, me hace inmensamente feliz.

– Son palabras maduras que hablan de una trayectoria en tu vida de fe…¿Qué importancia tuvo la fe en tu crianza?

Fue lo más importante en mi crianza ya que tengo la bendición de conocer a Jesús desde el comienzo de mi vida. Siempre fue un Dios presente a través del testimonio de mi familia, especialmente de mi mamá. Acompañarla a los grupos de oración, misas y más. Ya a los 11 años hice un retiro de impacto, donde ya consiente experimenté claramente el amor de Dios en un Jesús que era mi Amigo y luego paso a paso continué en el crecimiento de la fe en distintos espacios. ¡Que bendición!

– Hay un momento en el que, evidentemente, tuviste que decidir hacer lo que hacés y empeñar tu vida en ello. ¿Rezaste mucho esa decisión?

La verdad es que fue un proceso, no tuve que pensarlo demasiado. Y Dios abrió las puertas tan rápidamente y sin tener que golpearlas antes, que confirmaba en sus frutos que la decisión era la correcta.

– ¿Cómo fue ese proceso? ¿Cómo sentiste, esto que decís, que Dios abrió las puertas? Es una aseveración muy fuerte.

Fue un camino largo, con interrupciones, pero sí tengo un recuerdo concreto a los 15 años cuando estaba realizando mi segundo retiro del proceso comunitario para la confirmación en el Movimiento de la Palabra de Dios, en el cual le pregunté a Dios que era lo que quería para mi vida, y en el que él me respondía con el pasaje de “serás pescador de hombres”. En mi interior sentí que confirmaba la vocación misionera en el canto, llevando su palabra  a todos los hombres.

– Tu vocación misionera por el canto es, además de sentida, muy profesional.

Por ese tiempo conocí al que es mi padrino de confirmación, que era músico, quien me invitaba siempre a cantar en los encuentros y para mi cumpleaños me regaló un CD, que marcó mi vida. Fue el “unplugged” de Jesús Adrián Romero, que tocó fuertemente mi corazón y tiene una calidad al nivel de cualquier artista secular. Eso me hizo pensar yo quiero hacer algo así en nuestra Iglesia, para Dios. Con la mejor calidad para el mejor de todos.

Comencé en una banda católica, que con el tiempo se diluyó. Ahi pensé que tal vez el Señor quería que lo anuncie en cualquier medio artístico en el que me desarrollara, aunque no tuviera un anuncio explícito. Pero sucedía que surgían muchas propuestas del mundo  muy importantes pero que no reflejaban los valores evangélicos que yo quería vivir. A lo cual con dolor, al pensar que me quedaría sin nada, tenía que rechazar.

Pero Dios fue más generoso y sabía lo que planeaba. Así es como tocó el corazón del productor Jonatan Narvaez , con quien había grabado algunos trabajos, para hacerme la propuesta de empezar una carrera de evangelización como solista. Luego de ese sí.. el Señor hizo el resto y abrió todas las puertas.

– ¿Sentís que rezás cuando cantás?

Todas las canciones que tengo la bendición de interpretar, hablan explícitamente de una relación personal o comunitaria con Jesus o son de adoración, así que pueden ser canciones de anuncio o canciones de oración , que es simplemente comunicarnos con ese Dios cercano y amoroso que está siempre esperando por nuestro encuentro.

– Tu labor te ha llevado por distintos países, y distintas realidades eclesiales. ¿Sentís que somos todos la misma Iglesia?

Uou, si esa es una de las experiencias más increíbles que tengo la bendición de poder vivir. Es impresionante ver que hablamos el “mismo” lenguaje incluso hablando idiomas distintos ya que me ha tocado compartir con personas de Estados Unidos, o Brasil. Que todos vamos teniendo la misma experiencia de la abundancia del amor de Dios como el va tocando nuestras vidas, como todos tenemos las mismas luchas personales o comunitarias, todos un mismo sentir, una misma voluntad de querer construir el reino en la tierra y ayudar a que Dios lleve las almas a su encuentro.

– ¿Cómo hacés para conciliar tu dedicación a esta música con las amistades?¿"Cantarle a Dios", te perjudicó en algo?

La verdad es que no es algo muy fácil. Es muy gracioso porque mis amigos ya me preguntan: ‘¿En qué parte del mundo andás?’. Casi no tengo fines de semana libres para compartir con ellos, pero los verdaderos amigos siempre están ahí. Aunque haya pasado mucho tiempo desde que pudimos compartir por última vez. Y también para mi es una experiencia favorable el ir haciendo amistades en cada lugar donde voy, y es maravilloso cuando se da ese reencuentro. No quiero decir que me dificultó en algo cantarle a Dios, pero sí que no es una vida típica y no es de lo más fácil manejarse en todo esto.

– Sos una joven música cristiana. Como joven, como música y como cristiana, que son un fantástico ‘combo’ que renueva la Iglesia, ¿qué objetivos tenés por delante?

¡Qué lindo describirlo como un combo!  Objetivos seguir creciendo en oración, y en conocimiento de la palabra, la Iglesia… Estoy estudiando Ciencias Sagradas, o intentando estudiar…Y también creciendo profesionalmente para darle lo mejor al mejor que es nuestro Dios y que esta música sea un canal para el encuentro con el Señor.  Y un objetivo más personal será formar una familia santa el día de mañana.

 

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