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Martirio en Polonia en la Segunda Guerra Mundial: Llamados por sus nombres (I)

© Public Domain
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Decenas de sacerdotes martirizados en el bosque de Szpęgawsk. Conoce su historia

Por la tarde del 16 de octubre de 1939 salieron de la prisión de Starogard treinta sacerdotes brutalmente maltratados, que previamente se confesaron entre sí. Fueron subidos a dos camiones y traslados hasta el lugar de la ejecución en el bosque. Allí les ordenaron que se quiten los zapatos y bajar a la tumba de a cuatro.

Algunos sacerdotes oraban, otros lograron exclamar: "¡Cristo ha resucitado", "Polonia aún no ha muerto." Como ya dijimos sólo se salvó un sacerdote, el padre Stryszyk y esto porque era capellán militar en el grado de mayor y lo tuvieron que tratar como prisionero de guerra.

Los primeros tenían que acostarse con las manos cruzadas en la frente o en el suelo, los próximos eran obligados a acostarse sobre los cuerpos ensangrentados de sus hermanos sacerdotes. Le disparaban en la nuca o en la base de la cabeza. Las más de las veces los que todavía daban señales de vida eran rematados a culatazos. No fue la única ejecución en el bosque de Szpęgawsk ni fueron los únicos sacerdotes, todavía en circunstancias similares asesinaron a otros trece sacerdotes en diferentes fechas.

Entre los fusilados el sacerdote más joven era el padre Henryk Chylińsky de 26 años. El joven vicario de la parroquia San Martín de Barłożno había sido ordenado el año anterior, el 11 de junio en la catedral de Pelplin. Fue asesinado junto con su párroco que también era su tío, Gracjan Chylińsky de 61 años.

También fue ejecutado su compañero de curso, el sacerdote de origen alemán, Kazimierz Schliep de 29 años. Era vicario de la parroquia de Lubichowo y también como todos fue arrancado de la parroquia junto con su párroco Alojzy Rapior de 46 años.

El sacerdote Marian Rudnik, vicario de la parroquia San Miguel Arcángel de Zblewo, era propiamente un neopresbítero. Ordenado junto a treinta y tres compañeros unos pocos meses antes, el 4 de junio de 1939. Esa fue la última ordenación sacerdotal antes del estallido de la guerra.

El obispo Okoniewski había dicho en la misa de ordenación: “Yo los envío a los nuevos puestos de trabajo pastoral a trabajar para la gloria de Dios y por la nación polaca ". El padre Marian Rudnik nunca imaginaría que en su brevísima vida sacerdotal estas palabras serían rubricadas con su propia sangre. Cuando fue ejecutado tenía 28 años.

Junto con el vicario arrestaron al administrador parroquial Marian Drapiewski (33 años), al párroco Piotr Zakryś (62 años) y a un sacerdote emérito Wiktor Jasiński (59 años).

Como anticipo a la masacre del 20 de octubre, donde serían asesinados los superiores y profesores del seminario mayor y los funcionarios de la curia episcopal de Pelplin en el cuartel de Tczew, también encontramos en esta ejecución a los sacerdotes Bolesław Dąbrowski (38 años), doctor, vicerrector y profesor de derecho canónico del seminario y Franciszek Baumgart (33 años), vicecanciller de la curia episcopal y penitenciario de la catedral.

El vicerrector Bolesław Dąbrowski fue arrestado de manera insidiosa. A través de la gestapo le pidieron por teléfono que vaya a la casa del senador alemán Hasbach, porque no lo querían arrestar a la vista de todos.

El vicecanciller de la curia Franciszek Baumgart buscó alojamiento fuera de Pelplin con la intención de esperar a que pase el período turbulento y peligroso. Entonces se dirigió a Klonówca y allí fue alojado por el párroco Jan Szpitter. Fueron arrestados juntos. Aunque el padre Jan Szpitter era de origen alemán, eso no fue impedimento para que también fuera fusilado ese fatídico lunes de octubre de 1939.

 
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