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Los obispos argentinos, preocupados por el pago de la deuda externa

© Public Domain
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La Conferencia Episcopal Argentina aboga por la unidad de los dirigentes para solucionar el pago de la deuda que el país mantiene con bonistas extranjeros.

Preocupa mucho a los obispos argentinos la situación de la deuda externa argentina. Un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos avala la decisión de un juez ante los reclamos de los denominados “fondos buitres”, cuyo pago, según alegan en la Argentina tanto desde el gobierno como desde la oposición y los referentes económicos, podría llevar al país a una situación de default (cesación de pagos). Esta posibilidad acarrearía, considera la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, “consecuencias para nuestro país y la vida de nuestra gente, especialmente de nuestros hermanos más vulnerables”.

El hecho, consideran los obispos, “reclama con urgencia de toda la dirigencia una actitud madura de unidad y responsabilidad para responder, en una justa negociación, a la situación generada”.

Evocando al Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii gaudium (55-60; 202-203), los prelados aseveran que la “cuestión económica es un tema central en la vida de los pueblos, pero siempre debe estar al servicio del bien común, del crecimiento integral de la persona humana y en el marco de la justicia”. “El orden económico no es independiente del orden social, ambos pertenecen al mundo de la ética y tienen en el hombre su sentido y referencia. Por ello, la economía centrada sólo en la especulación financiera debilita las relaciones, posterga el desarrollo de los pueblos y compromete la equidad del orden internacional”, alertan.

El origen del problema

Cuando la Argentina vivió una de las crisis políticas, económicas y sociales más fuertes de su historia a finales del 2001, el país debió iniciar un proceso de reestructuración de su deuda externa para salir de la situación de default. Para superar la crisis, se emitieron bonos. Esos títulos de deuda, al estar el país en una situación de fragilidad, tenían un valor de venta muy bajo, y fueron adquiridos por los que se denominan popularmente “fondos buitres”, grupos que al adquirir a un bajo costo los bonos especulan con obtener el mayor beneficio posible en el futuro. Algunos de estos compradores son los que hoy reclaman ante la justicia norteamericana.

Quienes se presentaron ante el juez Thomas Griesa son el 7% de los tenedores de deuda; quienes no aceptaron las propuestas anteriores del gobierno argentino. El problema es que la Corte de Estados Unidos al no tomar la apelación argentina y dar vía libre al fallo de Griesa pone en riesgo el pago al resto de los bonistas, quienes ya habían ingresado en el canje de deuda. De esta manera, el riesgo de default del país, a menos que se pueda negociar, es muy alto. De allí la preocupación de los obispos por la “vida del Estado Argentino”.

“Vivimos momentos en los que más allá de la justa diversidad de pertenencias políticas, la sociedad necesita y espera actitudes y compromisos que expresen la conciencia de ser una Nación. El tema que nos ocupa pertenece a la vida del Estado Argentino. Confiamos que la buena disposición y la competencia profesional de nuestros dirigentes, fuerzas políticas, empresarios, economistas, gremialistas, pueda encontrar un ámbito de diálogo y de trabajo para dar solución a la situación planteada”, instan los Obispos.

La intención del gobierno argentino es poder reiniciar la negociación con los fondos que no ingresaron en los canjes de 2005 y 2010, bonistas denominados técnicamente holdouts, sin que esto afecte el pago de los que sí ingresaron. Una cláusula de la negociación con estos últimos indica que hasta el año que viene, el gobierno no puede hacer ofertas superadoras a los holdouts, porque de hacerlo, ésta se tendría que aplicar a todos. El impacto de este pago, según calcula el gobierno argentino, es de unos 15 mil millones de dólares en un futuro inmediato, que implica, según aseguran, más del 50% de las reservas del país.

El diálogo parece la única vía en un país donde según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina más del 25% de la población vive en situación de pobreza. 
 

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