Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

La monja más rápida del Oeste, camino de los altares

© Sisters of Charity of Cincinnati
Comparte

Sor Blandina Segale, de orígenes italianos, se hizo célebre por su actividad misionera en el Far West y por sus legendarios encuentros con Billy el Niño

Cabalgaba por las praderas del Oeste y daba cobijo a los fuera de la ley. No estamos hablando de Tex Willer sino de sor Blandina Segale, nacida en 1850 en Cicagna (Liguria), que se hizo célebre por su actividad misionera en el Lejano Oeste y por sus encuentros legendarios con Billy el Niño.
 
Proceso de beatificación
 
Hay que decir que en Italia su vida es poco conocida, como escribe Avvenire el 25 junio, pero en América su historia tiene el sabor del mito. Y ahora la archidiócesis de Santa Fe quisiera que sor Blandina subiera lo antes posible al honor de los altares. Conocida como la "monja más rápida del Oeste", abrió en la nueva frontera americana el hospital de St. Joseph, además de numerosas escuelas y obras educativas.
  
Rosa (este es el nombre de pila de sor Blandina) cuando tenía cuatro años emigró con la familia a Estados Unidos, estableciéndose en los alrededores de Cincinnati en Ohio, entonces sede de una comunidad de Hermanas de la Caridad. En 1866, ella y su hermana María se unieron a la congregación. María se convirtió en sor Justine y Rosa, tomando el nombre de una mártir paleocristiana, se convirtió en sor Blandina.
 
Los encuentros – desencuentros con Billy el Niño
 
La monja luchó desde el principio contra la práctica del linchamiento, con la que entonces se hacía justicia sumaria en la región, y tuvo frecuentes contactos con los bandidos, en los que, cuenta Avvenire, lograba ver siempre el lado humano: "Tenía los ojos azul grisáceos, piel rosada y el aire de un adolescente: no se le supondrían más de diecisiete años. Podía elegir el camino justo, pero eligió el equivocado", escribió de Billy el Niño, al que conoció personalmente en varias ocasiones.
 
Y cuando supo que un componente de su banda había sido herido gravemente, y que le habían dejado a morir solo en una cabaña, fue allí y le dijo duramente: "Veo que con la cabeza dura que tienes no lograrían matarte siquiera con un golpe en la cabeza". Comenzó a curarlo, y lo salvó.
 
Defensora de los indios y de los trabajadores del ferrocarril
 
Como explica la archidiócesis de Santa Fe, fue incansable su labor de enseñar y curar a los inmigrantes, a los marginados, a los pobres, y su defensa de las mujeres y los niños. Desafió al gobierno y a los militares reclamando un trato justo de los nativos, ayudó a los trabajadores del ferrocarril maltratados, y encontraba tiempo para cuidar a los enfermos, construir orfanatos, hospitales, escuelas, y escuelas de comercio.
 
Su compasión convirtió a cientos de personas. Ayudaba a los criminales a buscar el perdón de sus víctimas, e incluso salvó a un hombre de ser ahorcado al lograr la reconciliación entre él y el hombre al que disparó, antes de que este muriera. De ahí el apelativo de “la más rápida”.
 
Sus obras continúan hoy en día, más de 100 años después, y miles de niños pobres reciben servicios gracias a ellas. Muchas de las estructuras de adobe que Sor Blandina construyó siguen en pie hoy en día, como monumentos a su gran valor.
 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.