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Walter Hoeft, apóstol de la juventud martirizado por los nazis

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http://www.wiadomosci24.pl/artykul/walter_hoeft_ksiadz_z_lilijka_w_zyciorysie_249607.html

Gerardo Rodríguez - publicado el 03/04/14

El sacerdote polaco que supo impulsar a los jóvenes de la Acción Católica Polaca y del movimiento Scout frente a la Hitlerjugend

Después de la guerra, se descubrieron en el bosque de Piasnica 23 fosas comunes. En las fosas se encontraron restos humanos, quemados en 1944 por el ocupante durante la limpieza de las huellas del crimen como ya se ha hecho mención en otro artículo.

Sin embargo, una de las tumbas probablemente fue pasada por alto durante la acción, y allí se encontraron los cadáveres que no fueron destruidos totalmente por el fuego y fueron identificados por sus familias (sólo 459). El examen forense también reveló la forma en que eran asesinadas las víctimas.

Después de los interrogatorios, los prisioneros con las manos atadas detrás de la espalda eran trasladados desde las cárceles y campos al lugar de la ejecución en camiones y coches cubiertos. Allí de rodillas sobre el borde de la fosa eran ejecutados con un tiro en la nuca, para que los cuerpos cayeran de cara a la tumba.

Los restos humanos de muchas víctimas jamás fueron encontrados o fueron destruidos deliberadamente. De todos modos quedan testigos de estos crímenes que vieron a las víctimas bajando de los camiones o al borde de la fosa y también tomaron parte enterrando a los fusilados.

Así sucedió con Walter Hoeft, el único sacerdote de Gdansk en este lugar de ejecución masiva, donde hay constancia fehaciente de su ejecución por el testimonio directo de un alemán, amigo de la familia, de la cercana localidad de Lesniewo. Él estuvo presente cuando las victimas bajaban de los camiones y después fue parte del kommando encargado de sepultar a los fusilados.

Ya nos hemos referido en otro artículo a los mártires del clero polaco de Gdansk en el campo de concentración de Stutthof. Es justo que también recordemos a Walter Hoeft, vicario de la parroquia Cristo Rey en Gdansk-Wrzeszcz y mártir como su párroco, Francisco Rogaczewski que fue beatificado en 1999.

Este verdadero apóstol de la juventud supo impulsar con incansable celo a los jóvenes hacia la emergente Acción Católica en tierras polacas. Junto a esta institución y al movimiento scout supo generar un poderoso antídoto frente a la Hitlerjugend que quería adueñarse de la juventud.

Esto lo sabían muy bien las autoridades alemanas y por eso lo tenían vigilado. Fue hostigado, obligado a trasladarse de una parroquia a otra. En la Ciudad Libre de Danzig la Gestapo no le perdonó su apostolado con los jóvenes y fue torturado sin compasión.

Con el estallido de la guerra ya estaba inscripto en la así llamada lista de los enemigos del Reich. El final fue el de tantos miembros del martirizado clero polaco: un tiro en la nuca en uno de los ubicuos bosques polacos.

El sacerdote Walter Hoeft nació el 29 de octubre de 1906 en Rybin. Eduardo Hoeft, cartero de profesión, junto con su esposa Ana Lang educaron a sus hijos en el espíritu de la cultura polaca.

Vivían en la pequeña localidad de Rybin cerca de Nowy Dwor Gdański. En 1912 se trasladaron a Gdansk, donde Eduardo comenzó a trabajar en la oficina de correos.

Su hijo Walter fue enviado a la escuela vinculada a la Capilla Real, considerada entre los alemanes como una escuela polaca, la así llamada Kapellenschule. Después de concluir el colegio primario, el niño no pudo ingresar a ninguna escuela secundaria de Gdansk.

En 1918, cuando Polonia recuperó su independencia, la familia Hoeft se trasladó a Wejherowo. Allí los niños fueron enviados a la escuela. Walter estudió en la escuela secundaria clásica, que gozó de una gran reputación durante las anexiones que forjaron la cultura polaca.

Se unió al movimiento scout liderado por el profesor de historia y polaco, Michael Urbanek. Walter estando en la escuela secundaria obtuvo el rango de Águila Scout.


Los alemanes nunca le perdonaron a su padre, que era alemán, el haber dejado el trabajo en Gdansk e instalarse en Polonia. Hasta 1939 estaba en la así denominada lista de los traidores alemanes que tenía la policía. También es sabido que, tras la ocupación de Wejherowo el 9 de septiembre de 1939 por el ejército alemán, fue buscado por la temible Gestapo, búsqueda infructuosa porque había fallecido en 1937.

En 1928 el joven Walter entró al Seminario Diocesano de Pelplin, después de concluir sus estudios filosóficos y teológicos, y el 17 de diciembre 1932 fue ordenado sacerdote.

El obispo de Chelmno, el Doctor Stanislaw Okoniewski envió al padre Walter Hoeft a la diócesis de Gdansk, porque siendo polaco conocía muy bien el alemán y podía evitar una mayor germanización de la población polaca.

Desde el 1 de enero de 1933 comenzó su trabajo pastoral siendo vicario de la parroquia de Santa María Estrella del Mar en Sopot. Allí se puso en contacto rápidamente con las organizaciones polacas.

Se hizo cargo de los jóvenes que en ese momento formaban parte de la Acción Católica en sus dos ramas, masculina y femenina y que estaban activamente en la parroquia desde 1929. Organizó para ellos excursiones, competencias deportivas, teatro y conferencias. Se preocupaba por desarrollar en los jóvenes el patriotismo y el respeto por la lengua materna.

Dado que los niños de Sopot tenían que estudiar en las escuelas alemanas, organizaba para ellos clases de teatro en las que los niños se lucían recitando poemas proféticos de los polacos Adam Mickiewicz y Juliusz Slowacki. Para los que tenían dificultad de hablar en polaco organizó cursos de idioma.

También organizó el movimiento scout en Sopot, entre las patrullas se destacaba la así denominada Coronel Leopold Lis -Kuli, cuyo jefe de patrulla fue Karol Poznański, el hijo de un distinguido comandante de la flota polaca.

El padre Walter Hoeft vio en el movimiento scout un antídoto frente a la Hitlerjugend (juventudes hitlerianas) emergente. Tomó parte en la vida de los polacos de Sopot, en los eventos de las organizaciones polacas. Organizó para los jóvenes excursiones a la región casubia, con los jóvenes iba a Wejherowo, donde disputaban partidos de fútbol con el equipo local.

Las actividades del vicario polaco no pasaron desapercibidas a las autoridades alemanas. Bajo su presión, el padre Hoeft en 1935 fue trasladado a Pręgowo, y luego a la parroquia San Francisco de Asís en Gdansk Emaús. En 1938 llegó a la parroquia de Cristo Rey en Gdansk, donde el párroco era el sacerdote Francisco Rogaczewski, un verdadero patriota y activista social.

Aquí, junto al otro vicario, el padre Alfonso Muzalewski pudo trabajar por la cultura polaca sin obstáculos. En el verano organizó un congreso con los jóvenes de la Acción Católica. Hubo procesión y también eventos artísticos.

Después de este acontecimiento, la Gestapo lo arrestó. Durante varios días fue despiadadamente torturado. Fue puesto en libertad después de las intervenciones enérgicas de su párroco. El padre Rogaczewski envió a su vicario a Wejherowo en casa de su familia de vacaciones, para que pudiera descansar y recomponerse.

En casa de su familia lo sorprendió el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Allí se presentó enseguida como voluntario en la unidad militar (I Batallón Marítimo) para solicitar la admisión como capellán militar. Lamentablemente ante la falta de uniformes no fue aceptado.

Antes de la llegada de los alemanes a Wejherowo se fue a Gdynia con su hermana y un hermano menor. Intentó llegar en bicicleta hasta su parroquia en Gdansk pero se lo impidieron los combates en curso.


Tras la ocupación de Gdynia el 14 de septiembre fue arrestado y se lo colocó en el grupo de los rehenes en Gdynia-Grabówek, donde a través de la cerca lo vio su hermana Catalina.

Al cabo de unos días fue transferido con los otros rehenes a la prisión de Gdansk en Schisstange. Permaneció allí hasta el 10 de noviembre de 1939, o hasta el momento del traslado con los otros presos políticos a la cárcel de Wejherowo.

Al día siguiente por la mañana fueron trasladados a un bosque cercano en Piaśnica y allí fusilados. En Piaśnica un amigo de su familia reconoció al padre Hoeft. Era un alemán, de la aldea cercana de Leśniewo, que vigilaba a los prisioneros enterrando los cuerpos de los fusilados.

La familia se trasladó al Gobierno General, su madre Ana murió durante el Levantamiento de Varsovia.

Los datos y la fecha de su prisión y de su ejecución son confirmados tanto por un relato oral y otro escrito en 1970 por la señora Catalina Turek, hermana del difunto sacerdote.

Sorprende que aún se siga sosteniendo la fecha de su muerte en el mes de septiembre, incluso en la monumental obra Das deutsche Martyrologium des 20. Jahrhunderts (El martirologio alemán del siglo XX) encargada por la Deustche Bischofskonferenz (Tomo I, pág. 642: 17. September 1939 b. Neustadt).

También corregimos el artículo precedente que habla de tres sacerdotes de Gdansk fusilados en el bosque de Piasnica. Con el siguiente artículo queda de manifiesto que el único sacerdote fusilado fue el padre Walter Hoeft.

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