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Francisco unifica la actividad económica del Vaticano para dar transparencia y rigor

Filippo Monteforte/AFP
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El Papa exige gestionar mejor los bienes de la Iglesia “a la luz de su misión de evangelización” y su “atención especial a los más necesitados”.

 

El Papa Francisco ha decidido unificar la gestión de la actividad económica y administrativa de la Santa Sede y la Ciudad del Vaticano en una nueva Secretaría de Economía bajo la dirección del cardenal australiano George Pell.

Además se ha creado un Consejo para la Economía que orientará y supervisará las actividades administrativas y financieras de todo el aparato del gobierno de la Iglesia.

El nuevo organismo económico central pondrá en campo profesionalidad y rigor en el control del dinero y los recursos de la Iglesia católica.


 
Consejo supervisor
 
El Consejo de Economía será un órgano supervisor conformado por ocho cardenales (u obispos) y siete expertos laicos a nivel internacional.

El padre Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, en una conferencia de prensa ha explicado que el Consejo de Economía “determina las políticas y las directrices, que la Secretaría económica actúa”.
 
El Motu Proprio con el que se realizan estos cambios indica que “teniendo en cuenta lo establecido por el Consejo de Economía, la Secretaría responde directamente al Papa”. Esto significa que la Secretaria tiene jurisdicción para decidir sobre políticas, procedimientos de compra y recursos humanos, entre otros aspectos relevantes bajo el control del papado.

La decisión de Francisco dará una visión universal a la gestión económica del gobierno de la Iglesia con la participación de laicos especializados en economía y autoridades eclesiásticas de varias nacionalidades.
 
Pruebas inmediatas
 
La primera prueba de la Secretaría de Economía será unificar la estructura operativa, que tiene alrededor de 230 entes.

El ejemplo iniciará por casa, la nueva estructura contará con un organigrama simple: el Prefecto (el cardenal Pell), un secretario general y un auditor general, designado por el Papa. 
 
La segunda prueba inmediata consiste en racionalizar los recursos económicos para sostener la misión de la Iglesia dirigida también a los pobres y necesitados.

La eficiencia y ahorro se lleva a cabo, como dijo el Papa, para gestionar con atención los bienes de la Iglesia “a la luz de su misión de evangelización y con la atención especial a los más necesitados”.
 
El Papa, con su decisión, confirma el papel de la APSA (Administración del patrimonio de la Santa Sede) como Banco Central del Vaticano. 

Continuidad en la transparencia 
 
El 30 de diciembre de 2010 Benedicto XVI había ya emanado un Motu Propio indicando una decisión perentoria del papado para la prevención y la lucha contra las actividades ilegales en el campo financiero y monetario.

De hecho,  Benedicto XVI había instituido y aprobado el primer estatuto de la Autoridad de Información Financiera (AIF). 

El Papa Francisco, el pasado 21 de noviembre de 2013, atribuyó “nuevas funciones” a la Autoridad de información financiera agregando nuevos poderes para prevenir mejor actividades “ilícitas en el sector económico-financiero, como también para luchar contra la financiación del terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción de masa”.

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