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¿Son las Sicavs modos de inversión fraudulenta?

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En estas formas de inversión, el propietario puede escapar de sus obligaciones tributarias cuando vende sus títulos

Siempre, pero más en época de crisis, es una injusticia que los acaudalados no tributen suficientemente para favorecer al bien común. Ocurre en distintas facetas y en lo relativo también a algunos productos financieros sólo al alcance de sus bolsillos, como es el caso de las Sicavs (Sociedades de Inversión de Capital Variable).

Apenas llega al 1% el porcentaje que aportan a las arcas públicas en sus operaciones de inversión, aunque sí deben pagar los impuestos por ley –y aquí está el meollo del problema- cuando el titular saque su dinero de esta figura de inversión colectiva, vigente en diversos países como Luxemburgo, Suiza, Italia, España y Francia. Como en otros productos similares, el inversor tiene derecho a solicitar la redención de sus participaciones y al pago del importe a reembolsar en efectivo.

Un problema de fondo

Tal y como está el panorama económico en Europa en lo relativo a la libertad de movimientos de capitales tiene poco sentido subir la tributación de las Sicavs en un determinado país o, en el caso de España, de una autonomía, como ocurrió con la subida impositiva en el País Vasco que cristalizó en una fuga intensiva de capitales hacia Madrid.

Pero no es este el único argumento rocambolesco que define a este producto financiero para huir de sus obligaciones para contribuir al fondo común. Según apunta Nuño Rodrigo, estas sociedades de inversión colectiva, que en España adquieren la denominación jurídica de sociedad anónima y que deben tener un capital mínimo de 2,4 millones de euros, son tapadera perfecta para la inversión de grandes fortunas “que buscan a 99 hombres de paja para cumplir uno de sus requisitos: disponer de al menos 100 participantes”.

En 2005, Hacienda abrió una investigación para verificar si las Sicavs se valían de este truco para obtener beneficios fiscales de forma inapropiada, pero el Gobierno de Zapatero quitó su supervisión a la Agencia Tributaria para dársela a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), entidad que no tiene naturaleza fiscal.

Compete al Gobierno devolver a la Agencia Tributaria la supervisión de las Sicavs, a fin de que las grandes fortunas paguen los impuestos oportunos cuando quieran rescatar su dinero, como ocurre a los propietarios de los fondos de inversión. En el meollo del asunto, subyace la necesidad de una reforma fiscal “más necesaria en España que otras que se están haciendo”, apunta Nuño.

Más allá de las fugas o no de capitales al extranjero, que ya se producen, el problema –apunta Nuño-  está situado en el rescate de las inversiones y menos en la tributación de estos productos financieros. “El caso de las Sicavs me parece más un síntoma que una enfermedad. Es decir, el sistema fiscal español tiene el dudoso mérito de tener los tipos nominales más altos y una de las recaudaciones más bajas de Europa. Y eso no es culpa de las Sicavs, sino más bien gracias a alambicadas normas hechas a medida del lobby de turno. Como la que sirve de paraguas a las Sicavs”.

¿Fuga de capitales con las Sicavs?

Un análisis realizado por Invertia evidencia que no son tan fáciles como se podría suponer. Para el portal de finanzas, “los accionistas que quisieran desmantelar una Sicav quedarían ‘radiografiados’ ante Hacienda, ya que para trasladar el patrimonio al exterior hay que liquidar la entidad, y eso tendría posteriores consecuencias ante el fisco. Además, el traslado de ese patrimonio accionarial estaría sometido a fuertes controles, ya que existe una directiva comunitaria que obliga a los países a enviar información fiscal o a aplicar una retención a las inversiones de aquellos que depositen los ahorros en su territorio”.

Actualmente, este instrumento de inversión es uno de los más utilizados por personas con grandes capitales. En 2009, las tres Sicavs mayores de España fueron las de Alicia Koplowitz, Familia Del Pino y Rosalía Mera. Durante 2011, las Sicavs, en general, perdieron dinero a causa de la volatilidad de los mercados secundarios de deuda soberana. Estas pérdidas salpicaron, entre otros, a Alicia Koplowitz, a los Polanco (primeros accionistas de Prisa) y a la familia del Pino (propietaria de Ferrovial).

El Papa y el cambio de estructuras económicas

En su reciente exhortación, Evangelii Gaudium, el papa Francisco ha denunciado que la economía debe estar al servicio del hombre y no al contrario. Desarrolla lo que supone “la opción preferencial por los pobres” y denuncia la necesidad de un cambio de estructuras económicas que acojan a los más necesitados. Con un realismo brutal, recuerda que la Iglesia siempre ha mantenido –frente a los gurús del capitalismo liberal- que “no es verdad que el mercado se regule sólo”, como demuestra que se abre la brecha entre ricos y pobres tanto a nivel nacional como entre los países. A pesar de provocar malestar entre economistas estadounidenses, también entre católicos, como en el autor de The Spirit of Democratic Capitalism, Michael Novak, la voz del Papa es más profética si cabe porque coloca el bien del ser humano en el centro de cualquier estructura económica.

Esto debiera también valer para las Sicavs y para acometer acciones gubernativas para estos modos de inversión tan sinuosos y lucrativos para algunos y tan oscuros para el resto de los mortales.
 

Tags:
economia
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