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Trabajar para un usurero… ¿está bien?

© Ljupco Smokovski / Shutterstock
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Si yo no hago mal, pero coopero al mal que otros hacen, ¿qué debo hacer?

Una pregunta de un lector desde Chile: Alguien me podría informar que sucede cuando un católico trabaja con un prestamista(usurero),está pecando o no, ya que el es solo empleado?.Gracias.

La cuestión se puede extender a cualquier trabajo que suponga una colaboración con algo inmoral. No se trata de que la empresa cometa irregularidades o un sector de su actividad sea inmoral (lo cual requeriría un estudio aparte), sino que su actividad misma, o su actividad principal, sea inmoral. Es, evidentemente, el caso de trabajar para un usurero.
 
Cuando el trabajo desempeñado no sea en sí mismo inmoral –por ejemplo, el de un contable-, estamos en una situación que la moral denomina cooperación al mal. No se realiza propiamente un mal, pero lo que se hace coopera con el mal que allí se ejerce.
 
El principio general es que no se debe cooperar con el mal. Cuando hay bienes en juego al hacerlo, y siempre y cuando las propias acciones no constituyan una inmoralidad, se hace necesario estudiar el tipo de cooperación, la necesidad de la misma, y los bienes en juego, para ver qué es lo procedente.
 
Como no se trata aquí de hacer un estudio general sobre la cooperación al mal, sino tan solo de responder a una cuestión concreta, me ceñiré al caso. Supongamos que el propósito que mueve a quien trabaja es, como suele ser habitual, el sostenimiento propio y el de su familia, que necesitan del sueldo para vivir. Por eso, lo que procede hacer es buscar otro trabajo –no se debe permanecer al servicio de un negocio así-, aunque la necesidad de proporcionar el sustento familiar motive que por el momento pueda seguir con ese trabajo. Ahora bien, conviene entender esto bien: no es una licencia para seguir mientras no aparezca otra cosa, sino el deber de buscar cuanto antes otro lugar más digno donde trabajar. Un cristiano no debe hacerse cómplice de un usurero.

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