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Papa Francisco y la opción por los pobres (Tercera parte de tres)

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Prof. Yañez: “Si nosotros hemos producido avances en la ciencia. Entonces, ¿cómo no podemos solucionar la pobreza? En el fondo no es por falta de inteligencia. Es por falta de amor”

Especial Evangelii Gaudium 


ROMA (Aleteia.org). Para profundizar sobre los temas tratados por Papa Francisco en su primera Exhortación Apostólica, Aleteia conversó con padre Miguel Yáñez, director del departamento de Teología Moral de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
 
En esta tercera entrega del especial sobre la relación de la Evangelii Gaudium y la opción preferencial por los pobres, el teólogo jesuita nacido hace 57 años en Mendoza, Argentina, habló de globalización, capitalismo divinizado,  ecología, dominio de la economía financiera y abusos de las “empresas farmacéuticas”.
 
En su visita a los migrantes que llegan a la Isla italiana de Lampedusa,  el Papa denunció una globalización que enriquece algunos y produce pobreza. Papa Francisco ha hablado de la “globalización de la indiferencia”.
 
«Aquí entramos en el tema económico. Dicen que este Papa no entiende nada de economía. Yo diría que si uno está atento a los debates económicos, hay muchos economistas que se plantean una economía más justa. No contra el capitalismo como tal. Pero lo dice el papa, no debemos caer en un capitalismo divinizado».
 
¿Qué es un capitalismo divinizado?
 
«En definitiva es un capitalismo que no tienen ningún criterio ético, ni político. Al final la política queda al servicio de la economía. Y eso es revertir precisamente el fin de la economía que está al servicio del bien común, por lo tanto, al servicio de la sociedad y del hombre. Eso es lo que esta pidiendo el Papa. No me parece que está pidiendo algo descabellado.
 
Insensato es dejar a la economía como si fuera un Dios. Es ilógico que la economía financiera no tenga algún limite o algún tipo de reglamentación. Cuando el resto de la economía lo tiene, al menos en parte».
 
¿Por qué cree que la economía financiera no tiene reglas?
 
«Porque sabemos que a través de la especulación se destruyen fuentes de trabajo. Mucha gente gana dinero sin trabajar, simplemente especulando. Y esto perjudica muchos países.
 
Sabemos a través de autores y economistas serios que las reglas económicas impuestas por los países más fuertes perjudican a los más pequeños. Si ya tienen tanto, por qué tienen que todavía pedir más como por ejemplo a través de reglas como el dumping para impedir que países pobres lleguen con sus productos y puedan competir libremente.
 
Los países que favorecen el capitalismo no son coherentes con el liberalismo económico. En definitiva quieren manipularlos ( a lo países pobres) para su propio interés».
 
¿Qué opina de la democracia que también viene vendida como sinónimo de libre mercado?
 
«No estamos en contra de la democracia. Queremos más democracia. Sabemos que hay muchas formas de manipular la opinión publica a través de los medios de comunicación que impiden una verdadera democracia.
 
Me parece que lo que esta pidiendo el papa Francisco es un sinceramiento  de las personas y de las instituciones, de los poderes de este mundo para que estén al servicio de los más débiles.
 
Así ganaríamos todos, incluso los ricos, porque si los pobres fueran menos pobres podrían consumir y las empresas sabrían ganar más dinero. De este modo por ambición al final terminamos matando la gallina de los huevos de oro».
 
¿Cuáles elementos del documento son claves como directivas de la Iglesia para mejorar la vida de los más pobres?
 
«Bueno hay ideas muy generales. Justamente, el papa Francisco dice que él no quiere dar un plan económico o político. Yo he hablado por ejemplo de consumo, pero él no habla de estos temas. Me parece que sería ya descender demasiado a lo concreto. El Papa si nos llama a todos a la responsabilidad. Es tarea de todos pensar en que modo cambiar las cosas.
 
Hay una pobreza que no es natural. Es producto humano. Hay otra pobreza que tiene origen en un terremoto, un tsunami, una sequia, causas naturales que producen pobreza, pero más bien la mayoría de las causas son causadas por el mismo hombre.
 
Si nosotros hemos producido avances en la ciencia y en las técnicas. Entonces, ¿cómo no podemos solucionar la pobreza? En el fondo no es por falta de inteligencia. Es por falta de amor. De eso se ocupa el Papa de llamar al hombre, creyente o no creyente, a hacer el bien.  No se pide otra cosa. Pero hagamos las cosas bien, para que todos podamos estar mejor».
 
Entonces, la Iglesia no condena la riqueza en si misma…
 
«Al contrario, se dice que la riqueza tiene una función social. De ningún modo se condena ni la riqueza, ni al rico. No se juzga a la persona. Eso delante de Dios se sabrá.
 
Eso sí, la patrística dice que la riqueza tiene una función social. Es decir, hay personas que dicen: “me gaste tanto dinero porque total lo tenía”. No, el dinero tiene una función social. No tenemos derecho a malgastarlo.
 
¿Qué tenemos que hacer con el dinero?
 
Hacerlo producir. Que pueda crear fuentes de trabajo. No ganar dinero solo por especular. Ganar si, pero a través del trabajo y dar la posibilidad a otros de que puedan trabajar. Es una sociedad que evidentemente es competitiva y eso tiene que ayudar a mejorar los productos pero no a dejar al mas débil fuera.
 
El problema de la competencia cuando se lleva al extremo es que el más débil queda fuera. Tenemos que pensar a una sociedad y esa es función del Estado de nivelar, sobre todo, los estamentos más débiles, aquellos donde por situaciones objetivas no puedan desarrollarse humanamente».
 
Ahora hay una conciencia más fuerte de la ecología. Se dice que consumir produce riqueza pero sabemos que no podemos consumir eternamente porque se producen desechos de todo tipo. ¿Qué respuesta se puede dar a este mal de nuestro tiempo desde la doctrina social de la Iglesia y el magisterio?
 
Si es una temática reciente. Papa Benedicto XVI ya lo había tocado. Papa Francisco durante su primer día de pontificado lo dijo cuando dio la explicación del porque de su nombre.
 
Ciertamente, tenemos que ser muy conscientes de que todavía nos falta mucho para enterarnos de lo que produce un cierto consumo. Tenemos que pensar en un consumo que no genere todo un material que termine contaminando. En ese sentido, casi siempre se perjudica a los más pobres. Porque ellos viven en las periferias y se vuelven victimas de la contaminación.
Gente que se enferma de cáncer o que se enferma de tantos virus que provienen de unos desechos que se sabe que son contaminantes, pero que se usan porque se sabe que son más económicos.
 
El criterio de la economía no puede ser solamente ganar dinero. Hay que pensar, sí en ganar dinero pero sin dañar al otro. El tema de la ecología debe ser un tema central.
 
Por ejemplo las energías renovables, que aunque sean más costosas. Hay que pensar en el futuro, no en el camino más cómodo para nosotros, sino en el mundo que dejaremos a la nuevas generaciones. Es muy importante».
 
¿Hay elementos de la Teología de la liberación que podemos encontrar en el magisterio?
 
«Algunas teorías de la teología de la liberación son muy buenas y son recibidas de alguna manera en el magisterio pontificio. Por ejemplo, el Padre Ellacuría decía que esta civilización del occidente era inmoral».
 
¿Por qué la civilización occidental es inmoral?
 
«Porque el estilo de vida del occidente no se puede universalizar. Esto viene de la ética kantiana, lo que yo no puedo universalizar, no es ético. Si es sólo para mí, es un privilegio mío. Esto en el documento (Evangelii Gaudium) viene dicho con otras palabras»..
 
Precisamente, el filosofo Bauman denuncia que los habitantes de las ciudades de EEUU utilizan en promedio, para el propio sostenimiento, 4,7 hectáreas de tierra por cabeza, mientras que quienes viven en India deben contentarse de apenas 0,4 hectáreas. ¿cómo analiza este desequilibrio?
 
«Le doy otro dato. Sabemos que 850 millones de personas no se alimentan bien. Eso también lo ha dicho el Papa en el documento. Mientras que se tira un tercio de los alimentos que se producen, tenemos la sexta o séptima parte de la humanidad que no se alimenta suficientemente. Habría alimentos para todos».
 
¿Cuál es el problema?
 
 «El problema es la economía».
 
¿Hay un embudo?
 
«Si, hay un embudo que no permite el progreso. Porque si los pobres fueran menos pobres, ellos podrían comprar ese alimento y en lugar de tirarse se podría vender».
 
los medicamentos entran en la misma lógica…
 
«Si, hay un autor que se llama Thomas Pogge que propone que no haya patentes, entonces los medicamentos podrían llegar a todos».
 
¿Se hundirían las empresas farmacéuticas?
 
«No, porque habría otras formas de financiar la investigación pero no a través del precio del medicamento, sino a través de un impuesto que podrían pagar todos los ciudadanos. Un impuesto mínimo, pero pagado por todos haría que el medicamento prácticamente llegará a un costo muy bajo y todos podrían comprarlo».
 
Esto sería idílico…
 
«Como esta solución hay muchas otras, ya sea Thomas Poggie como Amartya Sen (economistas) han estudiado varias propuestas concretas a nivel económico. No se trata de decir, quítemele a los ricos para darle a los pobres. Porque eso no sirve. Implementemos esta otra regla que va a hacer más floreciente para todos. Lo que tenemos ahora es una medicina para ricos nada más.
 
Necesitamos una medicina para pobres. Lo que hace “médicos sin fronteras es excelente”  tenemos que cambiar el sistema para que las medicinas estén al alcance de todos. Eso se puede hacer, lo dice un economista, Poggie. No lo dice un cura o un teólogo».
 
Esto requiere una reforma del capitalismo…
 
«Hay que reformar el sistema sin posiciones radicales como el marxismo o el socialismo real que fracasó económicamente, sino reformar el capitalismo hasta lo humano y esa creo sea la propuesta de la Iglesia. Por otro lado, la crisis del 2008 no se ha superado y seguimos igual. No hemos vistos cambios radicales. Se han visto algunos parches en el mismo sistema que sigue generando pobreza».


Para consultar las demás entregas del especial: 

Primera parte (15.01.2014) 

Segunda parte (20.01.2014)

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